Ley Justina: los puntos clave de la reglamentación

Después de la aprobación de la ley se inicia otro proceso complejo, el de reglamentar la ley. Será clave el registro para quienes no quieran donar y quién tendrá la última palabra a la hora de una eventual ablación.

Después de la aprobación de la "Ley Justina", la cual establece -en términos simples- que todos los mayores de 18 años son donantes de órganos si antes no manifestaron su negativa, ahora la clave será la reglamentación de la normativa.

Es que será muy importante determinar de qué manera, por ejemplo, las personas que no quieran ser donantes lo puedan registrar y, además, hacer los cambios necesarios para que el sistema de salud pueda cumplir con la esencia de la ley.

De acuerdo a un informe de Fabiola Czubal en La Nación, entre los desafíos que deberá sortear la reglamentación está el modo en que se verificará la voluntad del donante, la formación de los equipos de salud y la creación de los servicios de procuración en los centros autorizados para estos procedimientos.

El organismo encargado de reglamentar la nueva Ley de Trasplantes estará a cargo del Incucai y uno de los principales problemas a solucionar es que muchos centros asistenciales hoy no están en condiciones de aplicar la ley inmediatamente.

El registro de las personas que no quieren donar será fundamental, porque de acuerdo a los datos que publica La Nación, en 2016, la negativa de donar de las familias ante la consulta era del 50%; el año pasado, disminuyó a poco más del 30%.

En este punto también se debe considerar la forma en que se informará o se consultará a las familias sobre la donación de los órganos de una persona. Esto, porque muchas personas que manifiestan que quieren ser donantes, igualmente manifiestan su deseo que al momento de una eventual ablación, se le consulte a sus hijos o sus familias.

Se espera que el Incucai consulte a varios especialistas para trabajar en todo este tema en los próximos 90 días.

A la hora de reglemantar se tomaría como modelo el caso español, que en la actualidad realiza 14 trasplantes diarios. Entre los puntos que destacan para el éxito de ese modelo, está un alto sentido del altruismo, una buena legislación, un buen sistema y campañas de concientización.

La ley considera posible donante a toda persona fallecida que no haya expresado la voluntad de no serlo, lo que se denomina el consentimiento presunto. La última palabra, sin embargo, la tiene la familia e incluye a los mayores de 65 años.

La donación se contempla no solo en caso de muerte cerebral, sino también en la muerte circulatoria (que es cuando se detienen el flujo de sangre, los latidos y la respiración). Eso permite donaciones de personas que acaben de morir por un infarto en la calle.

La ley contempla, además, que una persona exprese su deseo de no donar y también que la familia se niegue a hacerlo.

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17 de julio de 2018 | 22:44
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