Desaparecieron 50 kilos de cocaína en un escuadrón de Gendarmería

Cuando iban a quemar la droga descubrieron que la habían reemplazado por yeso. Ocurrió en la ciudad salteña de Orán.

Como si fuese un truco de magia, 50 kilos de cocaína se transformaron en yeso. Ocurrió en la ciudad de Orán, Salta, donde el juez federal Gustavo Montoya y el fiscal Carlos Amad investigan qué ocurrió con esa droga valuada en 8 millones de pesos que se encontraba en el escuadrón N°20 de Gendarmería e iba a ser incinerada en la capital salteña.

La maniobra se descubrió por casualidad: los panes de cocaína reemplazados eran diferentes. El yeso usado en la trampa no había fraguado bien y lucía distinto. El estupefaciente desapareció en las narices de funcionarios de las fuerzas federales y de la justicia federal.

Las primeras investigaciones de Montoya y Amad no dieron, hasta ahora, resultados positivos. La Policía Federal allanó la casa de dos gendarmes y perros antinarcóticos revisaron sus autos en busca de rastros de cocaína. Nada. En una conferencia de prensa, el juez admitió: "No sabemos quién es el enemigo".

En el Ministerio de Seguridad de la Nación sospechan de empleados del juzgado federal que, advierten, trabajan allí desde la época en que el juez federal de Orán era Raúl Reynoso, actualmente juzgado en Salta y procesado en otros expedientes por liberar al contrabando ese punto "caliente" de la frontera con Bolivia.

Incluso, fuentes de esa cartera sugirieron que dos funcionarios de ese juzgado habían sido detenidos el jueves pasado, algo que no ocurrió y desató el fastidio del juez y el fiscal, que debieron salir a negar la versión, de acuerdo a lo informado por La Nación.

La insólita historia comenzó el 10 de marzo pasado, cuando gendarmes detuvieron en el Pasaje de Agua Sucia a dos hombres que cargaban mochilas con 50 kilos de cocaína boliviana. 

Los dealers fueron detenidos y el cargamento fue guardado en el juzgado federal de Orán hasta el 14 de junio pasado, cuando fue llevado a la sala de armas del Escuadrón 20. Al día siguiente 300 kilos de esta droga fueron trasladados al parque industrial de Salta para su incineración.

El juez Montoya estaba presente en ese lugar, con estudiantes que iban a asistir a la destrucción del estupefaciente. En ese momento percibieron que parte del cargamento que iba a ser quemado en un horno pirolítico era diferente del resto.

Un agente de Criminalística y Estudios Forenses confirmó, con un narcotest, que los paquetes no contenían droga. Habían sido cambiados, presumiblemente por yeso, que es de color blanco y tiene una textura similar a la de la cocaína.

Opiniones (7)
20 de agosto de 2018 | 02:18
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20 de agosto de 2018 | 02:18
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  1. Como que la merca desapareció?? Esa es toda la explicación??
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  2. por qué no ponen camaras que graben a distancia y listo? y una cerradura, ya que parece que cualquiera entra donde está la meme
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  3. Jajaj. Sargento cruz son un capo. Estos roedores son un fenómeno. Entran y Salen como si nada¡¡¡¡ estas ratas ahora hay que llamarlas mulas¡¡
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  4. Ratas faloperas atacan de nuevo
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  5. Noticia vieja...ya lo habia adelantado Olmedo la semana pasada en una entrevista!
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  6. Pena de muerte sería lo correcto, pero bueno con prision perpetua me tengo que conformar.
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  7. Solo en este nuestro pais, pueden suceder este tipo de cosas,y lo mas grave es que se esticmatisa como cosa normal.La vez pasada las ratasse la comieron.alquien debe pagar por esto.
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