El país que no logra decidir si mirar o no el Mundial

Ya van dos semanas de Mundial de fútbol en Rusia y la vecina Ucrania aún no tiene claro qué sentir al respecto.

 Ya van dos semanas de Mundial de fútbol en Rusia y la vecina Ucrania aún no tiene claro qué sentir al respecto.

Dado que Ucrania no se clasificó, los principales temas de discusión en torno a la Copa del Mundo son políticos.

Incluyen propuestas para bloquear las transmisiones televisivas, enojo con los ucranianos que viajaron a Rusia y preocupación respecto del destino de los prisioneros ucranianos en Rusia, como el cineasta Oleg Sentsov.

Unos cuatro años después de que Rusia anexara Crimea y en medio de continuos apoyos de Moscú a los separatistas en la región carbonífera ucraniana de Donbas, las relaciones entre Ucrania y Rusia están muy deterioradas.

Pero, de todas maneras, hay muchos entusiastas del fútbol en Ucrania que no se quieren privar de ver el gigantesco evento deportivo en los televisores de sus casas o en el pub local.

Hace cuatro semanas, no había manera de no hablar de fútbol en Kiev, la ciudad que albergó la final de la Liga de Campeones entre el Real Madrid y el Liverpool.

Los hinchas visitantes y los ucranianos se mezclaban en los bares de la ciudad y en las zonas donde se transmitía el partido en pantallas gigantes.

Por un breve período de tiempo, se revivieron los recuerdos de la Eurocopa de 2012, albergada en conjunto por Ucrania y Polonia. Donetsk, ahora un bastión separatista, albergó algunos partidos de ese torneo.

En un principio parecía que el Mundial ni siquiera se iba a transmitir en Ucrania. "¿Puede la televisión pública mostrar el Mundial en Moscú?", se preguntaba el jefe de la cadena pública ucraniana en febrero. Y su respuesta fue: "No".

A fines de mayo, sin embargo, el grupo privado Inter adquirió los derechos de transmisión de la Copa del Mundo. Eso llevó a que algunos parlamentarios pidieran prohibir las transmisiones por decreto.

"Los medios masivos del Estado agresor están utilizando esta oportunidad para levantar la imagen de la Federación Rusa", argumentaban. Pero la propuesta no fue aceptada para el debate.

Unos cuatro millones de ucranianos vieron el 14 de junio el partido inaugural, incluido el discurso del presidente ruso, Vladimir Putin.

Algunos ucranianos, como el ex jugador profesional Andriy Voronin, actualmente integrante del equipo técnico de la selección ucraniana, incluso estaban sentados en las gradas del estadio Luzhniki de Moscú. Fueron duramente criticados en su país.

Antes de iniciarse el torneo, el ministro del Exterior, Pavlo Klimkin, advirtió a los ucranianos que se matuvieran alejados de él. "Llamo a todos los ucranianos a no ir a Rusia para el Mundial de fútbol 2018", señaló en un mensaje en Twitter en mayo.

Nadie puede garantizar la seguridad de los hinchas, dijo. Pero no apoyó una prohibición de transmitir los partidos. "El deporte es el deporte. Miren las transmisiones. Pero nadie tiene nada que hacer en Rusia".

Estos llamamientos, al parecer, tuvieron su efecto. Se estima que sólo 6.000 ucranianos adquirieron entradas para la Copa del Mundo.

Pero esta repentina preocupación por la seguridad de las personas que viajan a Rusia causó algunos dolores de cabeza, especialmente considerando que unos tres millones de ucranianos trabajan en el país vecino.

Para los líderes políticos en Kiev, la Copa del Mundo es además una oportunidad. "Tenemos que arruinar su festival de fútbol", dijo Klimkin, y agregó que los hinchas deberían conocer el rostro de cada uno de los prisioneros ucranianos en Rusia.

Por sobre todo Kiev intenta llamar la atención sobre el destino de Sentsov. En un controvertido juicio, el cineasta de Crimea fue sentenciado a 20 años en un campo de trabajo en Rusia acusado de terrorismo.

Desde mediados de mayo, el director de 41 años se encuentra en huelga de hambre en un intento por hacer campaña a favor de la liberación de unos 70 prisioneros ucranianos.

Frases como "Tarjeta roja a Putin" y "Diga no al maldito fútbol" circularon estos días por las redes sociales.

El Instituto de Información de Masas de Ucrania criticó a una página web que envió un corresponsal a Rusia. Aunque en el mismo informe admitió que "la web de noticias más popular no podía ignorar un evento deportivo internacional de estas características".

En tanto, la industria de la publicidad optó por ignorar el torneo por miedo a los ataques de nacionalistas ucranianos. Y, en contraste con Mundiales anteriores, los bares se mostraron algo reticentes a ubicar pantallas de televisión en sus terrazas veraniegas.

Pero todo indica que los locales que transmiten los partidos de la Copa del Mundo no están sufriendo por falta de clientela. Claro que el ambiente es claramente menos festivo de lo que fue antes de la final de la Liga de Campeones.

Por Andreas Stein (dpa) 

Opiniones (0)
21 de julio de 2018 | 11:35
1
ERROR
21 de julio de 2018 | 11:35
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"