De Boca en Boca: Paremos el "fat talk"

"Tengo que empezar a hacer dieta urgente. Mirá el rollo que tengo acá...Mmm ahora qué me pido: ¿unas tostadas con mermelada light o la porción de cheesecake, cuantas calorías tendrá? ¿Vos sabés?

  Dos amigas se juntan a tomar un café, la conversación fluye entre noticias y puestas al día, mientras se entremezclan algunos comentarios como: ¿Viste, cómo le quedaba el vestido a fulana? Parecía un matambre.

 Charlas de este tipo nos resultan familiares, resuenan en todos lados, son murmullos socialmente aceptados que nos invaden constantemente, parecen inofensivos pero causan más daño del que uno se imagina, tanto para quien las dice como para quien las escucha, estas conversaciones se denominan Fat talk , son comentarios acerca del peso, la figura, las dietas y la comida, perjudiciales y críticos que acentúan pensamientos negativos acerca de uno mismo y de los demás, una especie de ritual oral que se propaga en aire y termina causando más insatisfacción.

En épocas donde la imagen posee un excesivo valor frente a los demás, estos diálogos aparecen y se instalan, se naturalizan y hasta se aprueban.

La apariencia se convierte en un símbolo tangible de atributos como la perfección, la auto disciplina y éxito, la inconformidad se conversa, se charla y se destaca con los fat talks.

Las humillaciones corporales o de la imagen, comienzan en la infancia, las críticas ante la propia imagen y la de sus pares se escucha y se repite en niños y niñas pequeños, contribuyendo a sentirse fuera de lo que estipula la sociedad como bello o aceptable, este sentimiento muchas veces no coincide con la realidad, incluso termina distorsionándola.

La manera en que los mensajes le llegan a cada persona, pueden tomar diferentes caminos, lo que sabemos con seguridad es que las críticas negativas sientan precedentes en la autoestima y la autovaloración de las personas, pudiendo llevar a conductas peligrosas como dejar de comer o tomar atajos para nada saludables. El fat talk puede decirse una vez, pero poseen un efecto amplificador, una repercusión que martiriza, que lastima y que duele, porque el intercambio es permanente, un ida y vuelta de lo que digo y escucho.

Cambiemos de tema, porque si degradamos nuestros cuerpos en el relato, estamos dando la posibilidad de que quien nos escuche también lo haga, cambiemos de tema, de conversación, demos la buena noticia de que tenemos tantos otros temas para hablar, de que la imagen no es todo; estamos hechos de historias y de anécdotas.

Dejemos pasar al fat talk, no lo detengamos, que se lo lleve el viento, que se debilite con el silencio, si nos resistimos a escuchar estas conversaciones llenas de críticas encubiertas; no tendrán sentido, no tendrán fuerza ni eco.

Opiniones (1)
19 de agosto de 2018 | 05:08
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19 de agosto de 2018 | 05:08
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  1. Hay mucho de ver en eso que la imagen tiene que ver con la autoisciplina. A todos nos gusta comer, pero sabemos que (por lo general) la figura se relaciona con la salud. No veo nada de malo en hablar de eso... Al contrario, por qué convertir en tabú un tema importantísimo y que afecta a millones de ciudadanos en el mundo. La "buena" figura es el resultado de una alimentación saludable y ejercitación física, ambas cosas absolutamente necesarias para la salud mental y f´ísica. Realmente no se entiende el objetivo de la nota. Yo si les hablo a mis hijos de cuidarse y alimentarse sano y hacer actividad física como hábitos de vida, para sentirse bien, y verse bien también, que verse bien es parte de la salud mental!
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