P. Icardi

Legislatura perversa: las idas y vueltas que afectan a la calidad institucional

El Gobierno busca imponer una reforma y la oposición "acuerda" pero no se anima a pagar los costos. En el medio, la fragilidad de las instituciones.

Lo ocurrido en la Legislatura con el intento de tratamiento del proyecto de modificación de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza ha servido para volver a desenmascarar la realidad política de Mendoza. Un Gobierno dispuesto a avanzar con voracidad hasta donde pueda con las reformas que considera necesarias y una oposición que ha generado la peor imagen: ser imprevisible, vulnerable y frágil.

Si muchas veces hemos dicho que no se puede culpar a alguien de las carencias ajenas en el sentido de avanzar hasta donde encuentre un tope (con las limitaciones éticas que debería tener ese intento); menos puede achacárceles la vulnerabilidad a que puedan tener sus adversarios para tentarse por las mieles del poder sin querer pagar los costos que ello implica.

Mientras tanto, las tensiones internas taparon lo que debería haber sido el foco del tema: si hace falta reformar y ampliar la Suprema Corte, con la legitimidad que ese debate puede tener, pues el Poder Judicial y su funcionamiento es motivo de cuestionamiento social. ¿Hacen falta más jueces en la Corte? ¿Es necesario que haya salas especializadas? ¿Los "supremos" tienen que rendir cuentas de sus actos?

La fragilidad de la política

Está en su naturaleza. Como le ocurre a los depredadores, Alfredo Cornejo ve la oportunidad política para avanzar y no duda. El proyecto de modificación de la Suprema Corte tiene resistencia en diputados. Y a la falta de votos "a mano alzada" para aprobarlo, el Gobernador lo contrarrestó con estrategia. Por eso él y sus operadores estaban agazapados esperando la oportunidad. La sesión especial fue convocada a reglamento y con la garantía de tener el quorum por el acuerdo político que tenían con Protectora.

Hubo negociaciones para que los tres legisladores de esa fuerza política se sentaran para habilitar el debate. El otro dato que tenían era la ausencia garantizada de legisladores del PJ y hasta alguna posible abstención que podría volcar la votación. En esa estrategia no importaba si la ley era votada en una sesión con menos de 30 de los 48 legisladores presentes. Incluso estaban (o están) dispuestos a tratarlo con la cámara en minoría tras pasar los tres intentos de sesión extraordinaria (es decir con solo 16 diputados presentes). Las estrategias políticas son legítimas y las herramientas legales. Pero en la balanza hay un intangible que debe pesar: si vale la pena tensar la cuerda para sacar a la fuerza un proyecto que tiene implicancia institucional y que cambia un poder del Estado.

Las negociaciones con la oposición son ciertas. Tanto con los distintos sectores del PJ como con los inefables legisladores del Partido Intransigente. Incluso, aseguran desde el oficialismo, en el peronismo intentaron redoblar la apuesta pidiendo que se aumentara los miembros de la Corte a 11. Pero, aseguran, siempre se ofrecían monedas de cambio en esa negociación y hubo rectificaciones y "mutaciones" en la posición de los legisladores del PJ. El problema es, explican, es la multiplicidad de interlocutores. Primero acordaron con La Cámpora. Luego con los intendentes y también tangencialmente con el "oficialismo" del PJ encabezado por Félix. Todas fueron idas y vueltas.

En ese río revuelto el Gobierno buscaba pescar votos, ausencias o abstenciones. Le salió mal y el error de cálculo le pegó de lleno al propio Gobernador, pues daban por descontado que la ley sería aprobada. 

Lo ocurrido con Protectora es aún peor porque en política lo imprevisible se puede volver peligroso. El acuerdo con ese partido liderado (¿?) por José Ramón era que se sentarían en sus bancas para habilitar la sesión, independientemente de su voto. A cambio, Ramón y los suyos tendrían a futuro el protagonismo que tanto buscan: darle curso al tratamiento de algunas propuestas legislativas. Acaso el mismo acuerdo de palabra que había con La Cámpora.

En la legislatura no hace falta levantar la mano para votar. Sentarse en una banca; habilitar el tratamiento de un proyecto es decidir. Protectora lo iba a hacer a conciencia. La ingenuidad política que alegan ni siquiera vale la pena un análisis. Lo que parecen no haber previsto desde esa fuerza política es que las decisiones tienen costo y que ese costo es una presión. Allí puede radicar la razón por el nuevo cambio de rumbo; no soportar la presión que implican las decisiones políticas y las mieles del poder con el que fueron tentados.

No hay ingenuos en la política y menos en la Legislatura. El problema es que la fragilidad interna de los partidos que hoy tienen representación tornan inestable al sistema institucional de Mendoza. Ahí nadie gana, al menos de cara a la ciudadanía. 

Opiniones (5)
16 de julio de 2018 | 14:00
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16 de julio de 2018 | 14:00
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  1. Esto es cornejo y su delirio de manejar la justicia y así intentar eternizarse en el poder. Estos dolobus de cambiemos critican tanto a Venezuela y son como Maduro quieren quedarse a vivir en el poder
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  2. En esta ecuación de poderes políticos falta el principal ...el de la gente, el de la licencia social que NO TIENE ESTE PROYECTO, y así se lo hicimos sentir a los diputados los cientos de mendocinos que en la puerta de la legislatura nos manifestamos con cánticos y carteles EXIGIENDO la independencia de poderes del estado. Asambleas por el agua, partidos políticos, sindicatos, organizaciones diversas y auto convocados gritamos NO AL AUMENTO DE LOS MIEMBROS DE LA CORTE !!!!!
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  3. Perverso es Kornejo que trata de tener la suma del pode público!
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  4. Realmente es necesario aumentar el gasto de la corte, sinceramento creo que es un capricho del gobernador, para someter a otro poder a su antojo. Por eso los cambios en la decision de los demas partidos. Los negociadores son de cuarta y encima son soberbios e ingreidos como Pares. Espero sinceramente se dejen de joder con este tema y se pongan a gobernar
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  5. No hay chances de que publiquen la opinión de los que pensamos que el gobierno es un desastre, y que los medios cómplices son partícipes necesarios del deshuace al que están sometiendo a la Provincia y al País
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