Se despertó Messi

La Pulga tuvo muy buenos momentos en el partido con Nigeria y dejó atrás la pobre imagen mostrada ante Croacia. Fue la figura, marcó su primer gol y se lo notó eufórico. Hoy, comenzó su Mundial.

Lejos de la versión apática e intrascendente que mostró ante Croacia, Lionel Messi supo guiar a la selección "albiceleste" cuando más lo necesitaba para conseguir una dramática clasificación a los octavos del Mundial. Messi gravitó como se le pedía y respondió con rebeldía para doblegar el buen cerrojo que le planteó el equipo africano.

Para Messi comenzó hoy el Mundial: anotó su primer tanto en la competición, fue elegido el mejor jugador del partido y recibió el unánime cariño de las decenas de miles de hinchas argentinos que hoy pintaron de celeste y blanco el San Petersburgo Arena.

En la previa del partido más importante hasta aquí para Argentina en el Mundial, se le pedía personalidad y que tuviera la eficacia que muestra en el Barcelona. La tuvo: en su única ocasión en el primer tiempo definió como él sabe. Activo, reclamando los balones que no pidió ante Croacia e inspirado por una buena primera parte, pudo haber marcado otro al estrellar un tiro libre en el palo.

Empezó jugando donde más le gusta: bien recostado sobre la banda derecha, entre Idowu y Omeruo y Mikel, que se retrasó para molestarlo, acompañado por Higuaín como ariete. La atención que generaba por la banda permitía a Banega, más adelantado que Mascherano, encontrar huecos por el centro del ataque. El "10" y el "7" fueron la mejor sociedad argentina. Y así llegó el 1-0.

A los 14 minutos, Banega lanzó un formidable pase colgado para su amigo "Leo", que controló el balón magistralmente y luego definió cruzado, de derecha. Se desahogó enseguida, elevó los brazos y gritó el gol junto a la hinchada argentina, que generó una explosión total para el primer gol del "10" en Rusia.

Con el tanto cortó una racha negativa de 661 minutos sin marcar en partidos de mundiales. Justamente los últimos goles habían sido ante Nigeria (3-2), en la fase de grupos de Brasil 2014. Era lo que necesitaba Argentina: un buen comienzo, y si era con un gol de Messi, mucho mejor, para jugar con mayor tranquilidad.

En comparación con los dos primeros partidos, estuvo mucho más participativo y en el campo corroboró que es un jugador de momentos: cuando está cómodo y feliz su actuación eleva la de sus compañeros. Pero, con el empate de Nigeria y el bajón de Argentina, el delantero también se apagó levemente.

El penal que cometió Mascherano lo volvió a poner en una situación de mucho apremio. El partido estaba cuesta arriba y Messi, y Argentina, fuera del Mundial.

Al compás de un equipo perdido, la figura de Messi comenzó desdibujarse. En medio de un mar de dudas, Argentina empezó a desandar los últimos 30 minutos del partido fuera del Mundial. Y Nigeria se replegó y cerró más aún los espacios a Messi, que buscó retrasarse para tomar contacto con la pelota.

Con el "Argentina vamos, ponga huevos que ganamos" de fondo ingresó Pavón por Enzo Pérez. El atrevido jugador de Boca Juniors logró generar sociedad con Messi tirando paredes, pero para ese entonces Argentina ya era un manojo de nervios y las "Águilas" custodiaban ordenadamente el arco de Uzoho.

Argentina se bloqueó ante la presión, perdió balones infantilmente y no logró generar una situación de gol hasta el agónico tanto de Marcos Rojo, que apareció como ariete para definir un centro cruzado desde la derecha, a falta de cuatro minutos. De inmediato, Messi se le colgó del cuello del defensa para celebrar el desahogo, que se intensificó cuando el estadio gritó el 2-1 de Croacia, que daba más tranquilidad.

Y con el pitido final se le lanzaron a Messi encima todos los suplentes. Pero la celebración de "la Pulga" fue sobria: consciente de que el equipo sufrió mucho para avanzar de fase y que debe mejorar para vencer a un rival como Francia.

Con el estadio eufórico, se acercó al borde del campo a saludar a los hinchas, que lo arroparon con el clásico "Vení, vení, cantá conmigo, que de la mano de Leo Messi todos la vuelta vamos a dar...".

A su lado, Ángel Di María lloraba desconsolado, producto de la presión que tenían los jugadores para lograr la clasificación. Y Messi es uno de los grandes responsables. Hoy empezó su verdadero Mundial.

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21 de julio de 2018 | 03:21
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