G. Conte

¡¿Qué culpa tienen los niños?!

Es pregunta y es admiración. Ningún ser humano es ilegal. Unos quieren salvar unas vidas y se olvidan de otras. Todos fuimos inmigrantes, alguna vez.

 Para el hombre cuyo lema es "nunca te rindas", el triunfo de la causa de los niños hijos de inmigrantes en Estados Unidos contra Donald Trump debe sentirse fuerte. "No quiero que quiten a los niños de los padres. Y cuando procesas a los padres por venir ilegalmente, algo que debe hacerse, tienes que sacar a los niños", dijo el mandatario estadounidense el martes luego que 2.300 chicos fueran llevados solos a diversos centros mientras sus progenitores eran indagados por "la Ley" por buscar nuevos horizontes en el país que ya no los ofrece y -si lo hace- prefiere ser selectivo al ofrecerlo. 

Sin embargo hay que decir que el asunto no es nuevo, aunque tampoco eterno. Como Argentina y tantos otros países, su realidad actual la construyeron inmigrantes, como el propio padre de Trump o el de Barack Obama, el antecesor de mejores modales, pero cuya política migratoria fue igual o peor que la actual, ya que durante su gestión las deportaciones llegaron a cifras récord.

"Ningún ser humano es ilegal", reza la frase que movilizó la indignación por el mundo cuando volvió a repetirse la misma imagen que se había visto ya en 2014 cuando en el país que invade, destruye, reconstruye y se queda con todo a cómo dé lugar se habló de "invasión de niños", sin ponerse colorados. Hoy habría que preguntarse (no sin admiración por la pregunta) "qué culpa tienen los niños" de las decisiones de los adultos, de sus taras y porfías por seleccionar, separar y etiquetar.

Bill monning

En 2014 hablamos con un senador por California del tema. Bill Monning -tal el nombre del hombre del Partido Demócrata que habló con MDZ- evaluó la "invasión":

- ¿Cuáles son las razones que llevaron a esta "invasión" de niños?

- Como ustedes saben, las razones son muy complejas. Pasan por lo económico, lo social, lo político y es una respuesta a la violencia de las bandas que viven en sus países.

- ¿Y cuál debe ser la respuesta correcta desde EEUU?

- En California, hay un gran respuesta de los dirigentes humanitarios en comunidades que quieren ayudar los niños. Para mí, esta es la prioridad número uno. Necesitamos darles seguridad, cuidado médico, y abogados que los defiendan en las cortes federales. Por si hay algo seguro, es que hay reaccionarios que quieren a deportar inmediatamente los niños. 

Ya en tiempos de Obama se habían destinado galpones abandonados del ejército para encerrar a los hijos de inmigrantes, separados de sus seres queridos y tratados como ganado, a la espera de que algún abogado les ayudara a defenderse, aunque sin capacidad -lógicamente- de hacer nada de nada de nada por sí mismos: son niños.

El horror como sorpresa

Sanchez sorondo

Los factores del poder del mundo, aquellos que a diario, con un dedo apuntando al cielo, le dicen al resto qué es lo que hay que hacer, en julio de 2014 desconocían lo que pasaba en esos centros que guardaban niños ajenos desamorados. Fue cuando una agencia de noticias difundió las fotos que todo cambió. Justo en ese mes se celebraría en México un seminario entre ese país y el gobierno de los Estados Unidos denominado "Migración y Desarrollo". Autoridades de alto rango de ambas naciones norteamericanas volverían a discutir la situación de quienes trasponen las fronteras para vivir en EEUU. Ya se habían reunido en 2009, con la presencia y participación del Estado Vaticano. De hecho, el papa Francisco envió a esa reunión a su secretario de Estado, Pietro Parolin, lo que fue interpretado como una expresión política muy fuerte, en la búsqueda de "tender puentes" y "eliminar los muros", tal la posición de la Santa Sede en este tema.

Un obispo poderoso de origen argentino jugó un rol central, como lo contó MDZ por entonces: se trata del argentino Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales. Él es quien resume en su cargo, con sede en la Casina Pio VI, la voluntad del Vaticano de avanzar en favor de los migrantes, según el propio jerarca lo contó a este diario: "Creo que cuando (un migrante) llega a otro país, debe demostrar solo que tiene interés en colaborar con el bien común de la comunidad a donde va. De otro modo se trata de una injusticia que se requiera su mano de obra, por ejemplo, y luego tenga problemas de documentación. Este es un tema fundamental", analizó para MDZ tras enterarse el telón de fondo de la reunión que, hasta ese momento, desconocía. El canciller Sánchez Sorondo recomendó desde su oficina vaticana, la Casina Pio IV la lectura del informe de MDZ sobre los niños "presos" en EEUU. Así se enteró el Vaticano de la situación:

- ¿Qué impresión le ocasionaron las imágenes difundidas por Associated Press de los niños considerados "ilegales" detenidos en la frontera de EEUU con México?

- Ah, no lo he visto. ¿Cómo es eso?

- Son cerca de 50 mil niños que están con medidas pendientes al atravesar la frontera en forma ilegal.

- ¡Cincuenta mil! ¿Y qué edades tienen?

- Son todos menores de edad, por lo que hay niños y adolescentes que viven en unas especies de albergues que, en realidad, son galpones o jaulas, esperando una decisión.

- ¿Me puede mandar las fotos y la información? ¿Cómo llegaron solos a EEUU?

- Por supuesto. Son chicos que llegaron a atravesar la frontera sin acompañamiento de adultos.

- ¡Por supuesto que me interesa saberlo!

De inmediato, le remitimos vía un correo electrónico aportado por el obispo la información que teníamos. Esta semana, Sánchez Sorondo, finalmente, tomó en cuenta aquellos datos y, en una entrevista con otro medio, precisamente con la agencia Notimex, exhibió su preocupación ante la situación de los niños inmigrantes. Reiteró en ese medio lo que le dijo a MDZ el 25 de junio pasado: "En lugar de muros hay que construir puentes. A Estados Unidos le conviene tener a toda esta gente". Sánchez Sorondo lamentó la "novedad importante" de la emergencia de los niños migrantes no acompañados que buscan llegar a Estados Unidos para reencontrarse con sus familias o para huir de ellas.

Ese chico es tu abuelo: migrar para vivir y morir en el intento

Mocosos

Este subtítulo fue el título de una nota que se publicó un día antes del Día de la Independencia de EEUU de aquel 2014. El texto pasó a formar parte de un libro, "Los mocosos nos miran", compilado por Elia Bianchi de Zizzias y que es un grito contra la explotación y el maltrato infantil en el mundo. Allí se cuenta una de miles de historias, pero que resulta suficiente para comprender la dimensión del problema. Cuenta los últimos días de la corta historia de Gilberto Francisco Ramos Juárez, un niño guatemalteco de 11 años de quien encontraron sus ropas en el desierto, cuando su cuerpo ya era polvo. Murió de hambre, de sed, de injusticia buscando a su hermano que vive en Chicago y dejándole como única "remesa" a Doña Cipriana Juárez Díaz, su madre, un mar de lágrimas: "Yo le dije 'm' hijo, mejor no te vayas, que todo lo que tengo es por vos", dijo al conocer una noticia que dio la vuelta al mundo.

Gilberto

Gilberto.

Si hubiese sobrevivido tal vez su historia hoy o mañana o pasado hubiese sido otra. Su destino, liberar a un pueblo de la opresión y de la muerte. Eso pasó con muchos "espalda mojadas" que de niños se vieron empujados a cruzar esa maldita y bendita frontera -según lo dicte la suerte o la política- en donde ahora, además de todo, habrá un muro. Uno de esos casos lo contó en primera persona un dirigente político y social que hoy se reúne con organismos internacionales y exmandatarios para pedirles por una Nicaragua ensangrentada, en la que una pareja hace y deshace todo, como es la de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Se llama Félix Maradiaga y el mundo está sabiendo de él. Pero nosotros supimos su pre historia: Sobrevivió a la guerra civil de su país natal y al cruce de dos fronteras (Guatemala-México, México-Estados Unidos) durante su travesía para llegar a Estados Unidos. El que se autodenomina como "un mojado, un indocumentado", hoy es un empresario que fue premiado en Chicago (Gus Hart 2015) por su contribución al avance a la sociedad.

Felix Maradiaga empresario nicaraguense

"Mi historia es la excepción a la regla, con respecto a la gran mayoría de los 'mojados' -expresión que designa a los migrantes que cruzan el río Bravo que divide Texas de México-", apuntó Maradiaga, quien logró sobrevivir, pero asegura que "es la historia de miles", y decidió compartirla con MDZ Radio, en el programa "Tormenta de Ideas". Escuchalo:

"Siempre quise que mi historia fuera invisible, porque no es extraordinaria, la diferencia es que yo logré sobrevivir, el gran peligro del paso de los indocumentados a las fronteras más peligrosas del mundo, si se mide por homicidios cada 100 mil habitantes, y luego asumí el compromiso de ser la voz de los que no tienen voz", afirmó con humildad, antes de resumir su impresionante historia de vida.

Maradiaga cruzó las fronteras solo, como tantos niños, cuando tenía 12 años. En aquel momento, su madre se vio forzada a tomar la decisión de ayudarlo a escapar, o aceptar que se uniera a cualquiera de las facciones de la guerra, como ya había ocurrido con muchos de sus compañeros de escuela. En los '80, el gobierno sandinista estableció el Servicio Militar Obligatorio teóricamente a partir de los 16, pero en la práctica reclutaba a menores con menos de esa edad para la guerra.

"Aunque parezca que esta es una realidad extraordinaria es mucho más común de lo que uno imagina. Por las guerras centenas de jóvenes migran hacia Estados Unidos, yo fui uno de ellos", comentó el empresario nicaragüense.

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"Yo crecí en el norte de Nicaragua en un de las zonas más golpeadas de la guerra, en donde desde muy chicos los niños eran obligados a enlistarse en armas, y mi madre que había perdido a mi papá en un accidente cuando el apenas tenía 32 años de edad y yo tenía 8, se vio en una de las dificultades más difíciles a las que podía enfrentarse: que yo siguiera el camino de convertirme en un miembro de la resistencia, o que combatiera, o que migrara", resumió Maradiaga

El empresario contó que su madre inició los trámites para tratar de enviarlo a los Estados Unidos por métodos legales, pero señaló que la visa le fue negada. Luego de muchas semanas, "con mucho sacrificio", lograron reunir el dinero para comprar un pasaje de avión a Guatemala, desde donde viajó vía terrestre a México y luego a Estados Unidos, cruzando el río Bravo.

En 1988, ya en Estados Unidos se encontró con una familia que a pesar de no tener ningún tipo de relación con él, compartía nacionalidad, y aceptaron que viviera con ellos. "Estuve dos años, estudiando en la escuela pública, aprendiendo el idioma, y en circunstancias muy difíciles, a veces trabajando medio tiempo", indicó.

Al volver a Nicaragua a principios de 1990, cuando se anunció el fin de la guerra, Maradiaga se convirtió rápidamente en uno de los estudiantes activistas más destacados de la no violencia y la democracia.

El hablar inglés le abrió puertas para estudiar en la Universidad de Harvard en la que obtuvo una maestría en Administración Pública, en la Universidad Mobile en Alabama obtuvo una licenciatura en Ciencias Políticas y estudió en otras prestigiosas universidades, para lo cual viajaba frecuentemente de Nicaragua a EEUU.

Actualmente es director ejecutivo de Pioneer Capital Partners, una empresa que administra inversiones y brinda servicios de asesoría en Centroamérica y el Caribe. Hoy se concentra en llevar energía renovable a las comunidades marginadas lo que le valió que el Consejo de Asuntos Globales de Chicago le otorgara el premio Gus Hart 2015. Hoy es un referente por la libertad en Nicaragua, su país, gracias a que la suerte le dio otra oportunidad:

"Ningún ser humano es ilegal"

AVIVA NOAM CHOMSKY

"Sí, por supuesto! Me parece una frase natural. Es natural que también tengan que acreditar una seriedad a la hora de llegar a otro país, pero más de ahí... Creo que cuando (un migrante) llega a otro país, debe demostrar solo que tiene interés en colaborar con el bien común de la comunidad a donde va. De otro modo se trata de una injusticia que se requiera su mano de obra, por ejemplo, y luego tenga problemas de documentación. Este es un tema fundamental. Este papa se preocupó por el problema y otros papas también se preocuparon. Juan Pablo II, por ejemplo, dijo sobre la situación de los palestinos que lo importante es ´que haya puentes y no murallas`". 

Avi (Aviva) Chomsky, hija del lingüista Noam, desde su despacho en la Salem State University de Massachusetts desde donde ha escrito algunos de los más prestigiosos libros sobre corrientes migratorias, no se mostró tan sorprendida por las coincidencias: ""Pensando desde una perspectiva de la historia, no lo veo tan extraño. La Iglesia siempre ha tenido su propia perspectiva sobre la soberanía y la ciudadanía -éstos son asuntos del Estado- y en algún sentido, en la Iglesia siempre ha existido en alguna tensión con esto, siempre ha tenido una visión propia de su reino que ha sido diferente que la del Estado", le dijo a MDZ cuando se le contó sobre la reacción de la Iglesia a la historia de Gilberto y otras 50 mil más que le habíamos trasladado desde este diario a la Pontificia Academia de Ciencias Sociales del Vaticano".

Expulsators 3: no es una película de ficción

Fue Chomsky quien puso los puntos sobre las íes: "Obama, al final, expulsó más inmigrantes que Bush". Allí queda claro que no hay opciones y que el problema es inherente a todos. Por ello, prefirió conceptualizar en vez de opinar: "Una política migratoria debe basarse en el trato igual para todo ser humano, y en la filosofía de que "ningún ser humano es ilegal." Creo que la lucha por los derechos de los inmigrantes es la gran lucha para derechos civiles de nuestra generación. Igual como hoy decimos que la esclavitud, o la segregación eran violaciones de los derechos humanos, creo que en una o dos generaciones más vamos a decir lo mismo sobre las políticas migratorias que discriminan y segregan a los seres humanos a raíz de su "nacionalidad" o lugar de nacimiento".

Majfud, un "privilegiado" crítico

Majfud

"Una forma de echar alguna luz a la complejidad de este tema es proceder, o al menos comenzar, con un método socrático. Podríamos preguntarnos, por ejemplo:

1- ¿Es posible que en el mundo de hoy no existan fronteras políticas? Por el momento no. Aunque las fronteras parecen condenadas a desaparecer o, al menos, a debilitarse con el paso del tiempo, aún estamos muy lejos de esa utopía. No hay ejemplos concretos ni escenarios razonables. Las fronteras existen, sobre todo para los trabajadores, ya que sabemos que para los grandes capitales el mundo es chato como una mesa, como una mesa de póker. Los capitales nunca han tenido nacionalidad ni se han destacado, pese a los discursos, por su patriotismo. Entonces, en la práctica, no es posible eliminar una frontera como la de México y Estados Unidos cuando existen claramente de un lado y del otro dos sistemas legales y dos realidades sociales y económicas totalmente diferentes. 

Crisis

2- ¿Es posible que la humanidad de aquellos que tienen el poder mitigue en algo la tragedia de una realidad que es estructuralmente injusta?Difícil para Sagitario, pero no imposible. Al fin y al cabo, hasta los más poderosos del mundo un día se van a morir y seguramente ya lo saben. Estados Unidos bien podría reconocer que esta situación inhumana de los inmigrantes pobres (¿cuándo los inmigrantes no fueron pobres o individuos despojados con un fuerte espíritu de sacrificio?) es parte de un sistema económico del cual todos nos beneficiamos de alguna manera y en algún grado. No solo de este lado norte de la frontera, sino del otro también, ya que las remesas billonarias que generan los pobres invisibles (los perseguidos sin papeles, los únicos héroes en todo este circo político y mediático, héroes silenciosos y sin nombres, víctimas cuádruples de toda la retórica barata que los condena), también sirven para mantener sistemas corruptos e injustos, sobre todo en México y en algunos países de América Central donde los envíos significan uno de los principales ingresos nacionales".

Jorge Majfud (escritor prolífico, cuyo libro "Crisis" hay que leer para comprender la dimensión de la situación de los que sí lograron pasar el muro con vida e intentan equiparar su existencia a la del resto en territorio estadounidense) vive en allá y no deja de señalar las contradicciones, las que son secuelas, las que resultan "fuego amigo" y las que son exprofeso: todas.


El "otro caso": migró, sobrevivió, fue exitoso y gobernó

No hace falta para comprender lo que pasa, más casos para demostrar la falacia de los que sostienen la ilegalidad humana. Menos todavía cuando se trata de niños. 

Pero hay una historia interesante -y las anécdotas puntuales a veces son más movilizadoras que las estadísticas frías- y es la Carlos Gutiérrez, alguien que cuando lo fue, emigró. Pasó por todas las etapas y hoy lo cuenta desde un puesto privilegiado. Nacido en La Habana, el hombre que arrancó como vendedor ambulante en México, ascendió a presidente ejecutivo de una de las mayores corporaciones estadounidenses (Kellogg Co) y, luego, con el presidente George W. Bush en el gobierno, fue su secretario ( ministro) de Comercio. Desde esa historia fue quien habló en su momento de la importancia de la integración entre Cuba y Estados Unidos. No tuvo la mala suerte de Gilberto, aquel chico guatemalteco, que buscaba a su hermano en Chicago y se derritió en el desierto. Y por eso pudo contar lo que contó en MDZ Radio:

Sobran las palabras. Sobran los calificativos. No sobra ninguna persona.