¿Cúales son los motivos que te hacen desear volver a casa tras las vacaciones?

Teniendo en cuenta que el regreso a la vida cotidiana es inevitable, lo más recomendable es afrontarla con el mejor ánimo.

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¿A quién no le gusta viajar? Adoramos emprender una nueva aventura para conocer rincones inhóspitos, paisajes espectaculares o ciudades llenas de vida. Proyectamos nuestras ilusiones en las vacaciones, sabiendo de antemano que llegarán a su fin, pero algunos viven el regreso con auténtico pesar.

Llegado el momento y teniendo en cuenta que la vuelta a la vida cotidiana es inevitable, lo más recomendable es afrontarla con el ánimo renovado. ¿Se te ha ocurrido cuántos motivos tienes para disfrutar al llegar a casa? Lo cierto es que son numerosos. Te apuntamos algunos, pero seguro que encontrarás muchos más.

Volver a ver a la familia

Posiblemente una de las primeras cosas que sueles hacer al volver a casa es llamar a la familia y comunicarles tu regreso. Tras un viaje más o menos largo, reencontrarse con padres, hermanos, hijos o, tal vez, la pareja, suele ser motivo de alegría.

Explicarles experiencias, sensaciones y anécdotas vividas, mostrarles fotografías, obsequiarles con el souvenir más curioso o compartir velada y alguna especialidad típica alrededor de una mesa pueden convertir el regreso en un gran momento.

Reencontrarte con tu mascota

Aunque cada vez son más los que deciden emprender un viaje acompañados de su inseparable mascota, no siempre es posible ni conveniente hacerlo con un animal de compañía. A pesar de que sabes que en tu ausencia ha sido tratado con mimo, estás deseando verle de nuevo. Ver como tu mascota se abalanza sobre ti y te llena de pelo significa que definitivamente has vuelto a casa.

Cocinar un plato simple

Días de comidas fuera de casa, desayunos en copiosos bufetes de hotel, almuerzos y cenas a base de fast food, o platos indigestos o repletos de especias a los que tu cuerpo no está acostumbrado pasan factura. ¿Quién no desea al llegar a casa volver a la costumbre alimenticia habitual ? La rutina en la cocina se impone. ¡Es cuestión de salud!

Ponerte las ojotas de estar por casa

En algunos hoteles -sobre todo de cierta categoría- es frecuente que te obsequien con un par de zapatillas, un detalle a agradecer, pero que en ningún caso podrá suplir a tus ojotas de estar por casa.

No hacer nada

Tras un viaje agotador, reposar es un placer. Echarse en el sofá y no hacer nada que requiera un mínimo esfuerzo es una opción de lo mas apetecible. ¿Por qué no repasar recuerdos, organizar fotografías, mirar tu serie favorita, escuchar música o simplemente dormir? Se impone recuperar fuerzas.

Pasear por el barrio

Ya descansado, lo más probable es que desees andar y oír el ambiente y la vitalidad de tu propio barrio. Quieres caminar por esas calles que conoces tan bien, ansias por volver a comprar el pan, la verdura o simplemente saludar a la vecina que riega las plantas e impregnarte de este sentimiento con el que tanto te identificas.

Ver a los amigos

Ahora sí. Llevas días alejado de tu entorno y ya los echas de menos. Ha llegado el momento de reunirte con tus amigos. Sentarte en la terraza de siempre, explicarles tus experiencias, dejarlos boquiabiertos con tus aventuras. Tal vez planear un viaje juntos. 

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18 de agosto de 2018 | 03:49
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