Allanan oficinas de la Iglesia en Chile por abusos sexuales

La Policía incautó documentos en oficinas del culto católico tras una orden de una Fiscalía que indaga presuntos abusos contra menores.

 La policía requisó hoy documentos en recintos de la Iglesia católica chilena, tras una orden emanada de una Fiscalía que indaga presuntos abusos sexuales contra menores cometidos por miembros del clero y en medio de una visita de una misión enviada por el papa Francisco a Chile.

Los procedimientos se iniciaron en el obispado de Rancagua, a unos 85 kilómetros al sur de Santiago, para investigar sobre las supuestas "conductas impropias" de 14 religiosos de la diócesis local. Paralelamente, un trámite similar se realizó en el Tribunal Eclesiástico de Santiago.

"Nadie está al margen de la ley", declaró Emiliano Arias, uno de los fiscales a cargo de las diligencias.

"Se trata de delitos sexuales cometidos contra menores de edad. En este caso, es importante destacar que aquí existe acción penal pública (...) no necesito una denuncia de la persona, como podría ser un delito sexual contra un mayor de edad", explicó.

El procedimiento se realiza en medio de la visita que iniciaron el martes el arzobispo de Malta, Charles Scicluna, y el sacerdote español, Jordi Bertomeu, enviados del papa Francisco por segunda vez a Chile para recoger más testimonios sobre abusos cometidos por miembros de la Iglesia, entre otras actividades.

Ambos arribaron un día después de que el sumo pontífice aceptara la renuncia de tres obispos, entre ellos el cuestionado Juan Barros, denunciado por víctimas como presunto encubridor del sacerdote Fernando Karadima, acusado de abusos sexuales contra menores.

Durante su permanencia de ochos días en Chile, país que ya visitaron en febrero pasado, ambos prelados escucharán testimonios de afectados por miembros de la Iglesia católica, anunciaron.

Además, entre este jueves y el domingo visitarán la diócesis de Osorno, ubicada en el sur del país, que dirigía Barros, un obispo nombrado en 2015 por el pontífice, pero severamente cuestionado por laicos de la zona debido a sus vínculos con Karadima.

Además de Barros, el papa Francisco aceptó las renuncias de los obispos Cristian Caro y Gonzalo Duarte.

Hasta la decisión papal, los tres prelados formaban parte de la Conferencia Episcopal de Chile, de 33 obispos, que en mayo pasado ofreció al papa su renuncia en bloque a sus cargos tras un encuentro en el Vaticano, donde sostuvieron una reunión de tres días para abordar los abusos a menores cometidos por Karadima.

Fernando Karadima, de 81 años, fue sancionado en 2011 por la Santa Sede a un retiro de por vida de sus funciones por delitos ocurridos entre 1980 y 1995, según estableció la Justicia chilena, que no pudo aplicarle ningún castigo, pues los hechos ya habían prescrito.

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19 de junio de 2018 | 00:42
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