El día que Brasil festejó un 7-1 en su Mundial

Aquel día, la selección local maravilló al mundo con una goleada de esas que no se olvidan. No, no hay error: estamos hablando de 1950 y no de 2014.

El 7-1 es recordado hasta hoy como una de las grandes exhibiciones en la historia del fútbol. Aquel día, en el Mundial que disputó en Brasil, la selección local se lució ante el conjunto europeo y maravilló al mundo con una goleada de esas que no se olvidan. No, no hay error: estamos hablando de 1950 y no de 2014.

Increíblemente, 64 años antes de la histórica demostración alemana, hubo otro 7-1 en un Mundial que se jugó en Brasil. Pero aquella vez, los siete goles fueron de la "canarinha", que deslumbró a toda su gente, y el equipo que sufrió la debacle fue Suecia, uno de los más fuertes de Europa.

La historia del 7-1 brasileño, sin embargo, quedó casi sepultada debido a dos derrotas muy lamentadas que vinieron después. La primera fue la caída con Uruguay, en la final de ese mismo Mundial. La segunda, claro, fue la humillación germana de 2014.

Pero antes de eso, el 9 de julio de 1950, todo era alegría en el Maracaná de Río de Janeiro. La selección local había ganado su grupo del Mundial y debutaba en el cuadrangular final, que compartía con Suecia, España y Uruguay. El país que más puntos consiguiese en esos tres enfrentamientos sería el nuevo campeón del mundo.

Suecia era el campeón olímpico y había eliminado a Italia, campeón del mundo, en primera ronda. El enfrentamiento se preveía complicado. Sin embargo, Brasil, empujado por los más de 135.000 espectadores que asistieron al Maracaná, aplastó a su rival.

Ademir Menezes, la gran figura del partido, marcó cuatro tantos. Chico convirtió el tercero -un verdadero golazo- y el séptimo, y Maneca también hizo uno. El resultado pudo haber sido incluso más abultado: el gol de Suecia, de Andersson, llegó por un penal que no fue, y el árbitro inglés Arthur Ellis le anuló un gol válido a Zizinho.

Después de la victoria, los diarios de la época se deshicieron en elogios para el equipo que ya se percibía como nuevo campeón mundial. "Tal vez ésta haya sido la más increíble actuación del 'scratch' en los últimos tiempos. El equipo nacional realizó todo lo que se le podía exigir en materia de perfección deportiva", reseñó "Esporte Ilustrado".

"Brasil da una lección de fútbol", tituló su nota el periodista Mario Provenzano, en el periódico "O Cruzeiro". "Los suecos no tuvieron piernas para acompañar la movilidad de los brasileños", rezaba el copete.

Hasta hoy, el 7-1 permanece como la mayor goleada de Brasil en la historia de los Mundiales. Los siete goles brasileños de aquel partido fueron convertidos por jugadores del Vasco da Gama, que en ese tiempo conformó un poderoso equipo conocido como "El expreso de la victoria".

Unos días después de aquel juego, Brasil le propinó otra goleada a la otra selección europea del grupo: fue un 6-1 a España y la certeza de que, con sólo un empate ante Uruguay, el equipo de Ademir y Zizinho sería el nuevo campeón mundial.

Sin embargo, en uno de los partidos más recordados de todos los tiempos, el famoso "Maracanazo", Uruguay, un país que en ese entonces apenas pasaba los dos millones de habitantes, venció 2-1 en el Maracaná y se coronó por segunda vez. Aquel día, casi 200.000 brasileños se fueron del estadio conmocionados por el golpe recibido.

Antes, en el Mundial 1934, Italia ya había vencido 7-1 a Estados Unidos. El de Brasil contra Suecia, fue el segundo 7-1 de la historia de la competencia. Y nadie jamás pudo haber imaginado que el tercero llegaría 64 años después, en una semifinal en Brasil, y también con la selección "verde-amarela" como protagonista.

Antes del 8 de julio de 2014, el 7-1 remitía a un tiempo en el que Brasil dio una verdadera lección de fútbol. Desde aquel día, en la tierra del samba y el "jogo bonito", mencionar el resultado sólo provoca vergüenza y desazón.

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18 de julio de 2018 | 04:38
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