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"Bilardo se despertó con ganas de ver a su familia"

El neurocirujano que operó al Narigón, Pedro Lylyk, relató cómo se despertó y avisó que pronto lo trasladarán a una sala común.

El ex DT campeón mundial en México '86, Carlos Salvador Bilardo, "se despertó bien, con ganas de ver a su familia, por lo que probablemente sea trasladado a una sala común para que pueda estar acompañado", relató hoy el cirujano Pedro Lylyk, que lo operó de su enfermedad neurológica en la clínica La Sagrada Familia.

Lylyk, en diálogo con el sitio Infobae, precisó que el entrenador ingresó al quirófano "con una acumulación de líquido cefalorraquídeo en su cavidad craneana", lo que obligó a la colocación de "una válvula de derivación ventrículo peritoneal".

"La presión de la válvula se regula externamente según las necesidades del paciente", abundó el neurocirujano, quien admitió que se trató de intervención cerebral "delicada" cuya evolución se evaluará con el correr de las horas.

Bilardo, de 79 años, fue internado el jueves pasado en el Sanatorio Fleni con un cuadro compatrible con el síndrome de Hakim Adamas, una enfermedad neurodegenerativa que genera demencia progresiva.

"A veces tarda en diagnosticarse porque empieza con trastornos muy inespecíficos y se la suele confundir con otras neurodegenerativas como el mal de Parkinson o el Alzheimer", explicó el médico de La Sagrada Familia.

"Bilardo fue visto por su neurólogo por un cuadro de confusión y problemas de memoria que podrían ser considerados propios de la edad, pero cuando aparecieron los trastornos de la marcha la patología ya se había instalado", especificó el neurocirujano, quien destacó que "se trata de un cuadro infrecuente, que se da en 5 de cada 100.000 habitantes".

Tras permanecer en terapia intensiva desde su intervención, el ex técnico del seleccionado argentino pasó a una habitación común el último lunes y al día siguiente fue derivado a La Sagrada Familia para su operación.

El procedimiento al que se sometió Bilardo duró aproximadamente una hora y consistió en la colocación una pequeña válvula por detrás de la oreja, conectada a otro catéter que se pasa debajo de la piel, llega al abdomen y termina en la cavidad abdominal.

Ese mecanismo permite que el líquido que sale del ventrículo llegue al abdomen para ser absorbido y favorecer la disminución de la presión intracraneal.

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18 de agosto de 2018 | 01:33
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