La campesina enamorada del Subcomandante Marcos, "ese payaso"

Hablamos con Martha Figueroa, la vecina "de a la vuelta" de la Plaza de San Cristóbal de las Casas, que estuvo con Marcos el día de la insurrección.

 Entrevista realizada el 6 de junio de 2014.

Primero fue la sorpresa en una noche de Año Nuevo a los tiros en la plaza principal de San Cristóbal de las Casas. Luego, el intento porque la declaración de guerra se transformara en una lucha en paz. Le siguió el shock: una mujer indígena, voluntaria y luchadora se enamora del proyecto y de sus líderes, el Subcomandante Marcos y la Comandanta Ramona. Martha Figueroa Mier, de ella hablamos, veinte años después reflexiona desde una cuadra a la vuelta del lugar en donde surgió la insurrección del EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) en la Selva Lacandona, en México, sobre la "muerte" autodeclarada del Marcos, un mito, un héroe, un enemigo, un amigo y un antihéroe, según desde dónde se lo mire.

Martha es una líder local que articula acciones desde el Colectivo de Mujeres de Chiapas (Colem) en contra del femicidio, esa peste que azola en México. Su lenguaje es directo y entusiasta. La memoria le aflora de inmediato y su tono hay que imaginarlo al leer sus respuestas. Ocurrente, de buen humor, crea su propio campo de fuerza contra el dolor contra el que combate a diario, sin armas.

Es (caramba, qué contradicción en un principio) una opositora al uso de las armas. Pero hay que entender, con la lectura y el posicionamiento en su propio lugar, de la reivindicación revolucionaria, aunque no tanto de los revolucionarios que le tocaron. Martha Figueroa Mier es mujer, antes que cualquier otra cosa y se nota cuando habla, dice, propone y condena.

En esta larga charla, se va por los detalles y saca a la superficie los puntos destacados de una historia de 20 años: la revolución zapatista. Aparecerá por momentos el obispo Samuel Ruiz y alguien que fue el primero en divulgar la existencia de Marcos y su movimiento, Don Amado Avendaño, aquel periodista de la selva que editaba una pequeña hoja, a modo de diario: "El Tiempo de Chiapas" y en el que el autor de esta nota, con gusto, pudo escribir su punto de vista el 31 de enero de 1994, 30 días después de la insurgencia zapatista.

Avendaño (foto), el "gobernador auténtico de Chiapas" como se lo proclamó alguna vez, "abogado de profesión, periodista de oficio y político por accidente", según sus propias palabras,

ya no está

aunque le sobrevivió su esposa, Conchita, que transformó a "El Tiempo" en "La Foja Coleta" que, como cuenta Martha en los prolegómenos de la charla, continúa siendo, dos décadas hacia adelante, una hojita informativa, pero que

tiene página web

.

Martha Figueroa es la que toma la ilación de la historia que, según parece, dejó de lado a uno de sus máximos reveladores, Marcos, pero que se sigue construyendo desde las opresiones y reclamos que sobreviven en Chiapas.

¿Tuvo la oportunidad de conocer en persona al subcomandante Marcos? ¿Cómo supo de él y qué impresión le dio en los comienzos?

- Lo conocí en San Cristóbal de las Casas el 1º de enero de 1994, a dos calles de mi casa (la tuya también) durante la mañana. La era más que obvio uno de los líderes. Como a muchos el "zapatazo" o la aparición y declaración de guerra del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional nos tomó por sorpresa, por la madrugada, en festejo muy familiar con mis hijos, pues dos de ellos tenían paperas, escuchamos los disparos cuando tomaron la Plaza del Centro de San Cristóbal.

¿Qué pensó en ese momento?

- Los atribuí a un compadre muy borracho, que le daba por disparar a los focos de la iluminación central en los festejos: "pa'que vean que no estoy bolo", fue la señal para irnos a dormir. Pero las llamadas iniciaron a la hora, más o menos. Pensé que era mi comadre que quería que fuera a sacar a mi "compa" de la cárcel. Mi esposo fue el que contestó las llamadas. Había guerrilleros en la plaza, habían disparado y había por lo menos una persona muerta. A las 6 de la mañana, otra comadre que vendía tortillas de casa en casa, me trajo personalmente la noticia: "Los zapatistas" tomaron San Cristóbal y declaraban la guerra al mal gobierno. Desde la ventana del baño de la casa se veía el asta de la bandera del Palacio Municipal y, efectivamente, había una bandera roja y negra con estrellas ondeando. ¡Se me cayeron las "chinguiñas" del susto! Me puse cualquier cosa y salí a la calle a ver qué pasaba.

¿Con qué se encontró?

- Le comenté a mi coadyuvante conyugal y coautor de mis hijos que posiblemente eran gentes de la Organización Popular Emiliano Zapata que apenas en noviembre del 93 habían estado plantados en la plaza protestando por problemas de tierra y por ello el nombre de zapatistas. La costumbre era apoyar estos "plantones" sobre todo a mujeres con niños, ya que dos habían muerto de frío, hambre y neumonía antes. Por ahí andaba un hombre un poco más alto que el resto de las personas de la plaza, con un liderazgo muy obvio entre las gentes uniformadas. Traía un pasamontañas, muy por debajo de los ojos. Su prominente y roja nariz lo hacía ver casi cómico. Más sorpresa me causaron la presencia entre las gentes uniformadas de mujeres, con armas, con insignias, con mando, dando órdenes ¡y les obedecían!! ¡¿Al fin nos habría hecho justicia la revolución?!

Bueno, por lo que veo era más bien un espectáculo que una revolución.- Regresé a buscar una cámara de fotografiar. ¿Y qué pasó? No tenía rollo. Como a calle y media de la casa y cerca de la plaza se estaba organizando un grupo de turistas y huéspedes del Hotel Posada de los Ángeles para salir en un camión de turismo de la ciudad. Allí, entre ellos estban gentes de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, negociando un pase para ellos porque, al parecer, la ciudad estaba cerrada por todas sus carreteras. Al retornar había escenas raras...

¿Por ejemplo?

Avendaño con el Subcomandante Marcos.

- Un gran escritorio caminando y sus cajones siguiéndolo, (abajo iban pequeños cargándolos y era parte obvia de un saqueo incipiente) en la entrada de la plaza. Las cuatro calles presentaban barricadas con objetos y muebles del Palacio Municipal. En la plaza rodeado de periodistas, uno de ellos Amado Avendaño del periódico local

El Tiempo,

estaban tratando de entrevistarlos, y se dirigían a él como "Comandante". El sujeto del pasamontañas, se lo acomodó y tapó parte de la nariz y se dirigió por su nombre a uno de los escuchas, de nombre Gaspar Morquecho, que entonces era parte de una organización no gubernamental de nombre "Chiltak" (que en en maya tzeltal y tzotzil significa "El que acompaña", o "compañero"), con trabajo campesino en la selva y bosques de Chiapas, gritándole con lenguaje muy "coleto": "Di'ay vos Morquecho, tráeme una bocina o megáfono pa' dar una entrevista". Luego, entonces, este señor conocía San Cristóbal, conocía a Gaspar y lo que hacía, así como los recursos de este.  ¿Gaspar lo conocía?, me pregunté y. Pero me dijo que no. Pero por si las dudas, aun siendo domingo, consiguió saber de dónde sacar bocinas y todo para la entrevista, ahí repitió su nombre y cargo "Subcomandante Marcos". A partir de allí, la Comandancia Clandestina Indígena Revolucionaria tenía el mando y declaraba la guerra, leyendo lo que después se conoció como la "Primera Declaración de la Selva Lacandona". Era una declaración de guerra al gobierno mexicano por firmar el Tratado de Libre Comercio.

¿Cuáles fueron sus primeras palabras hacia los primeros testigos de la insurgencia zapatista, entre los que usted estaba?

- Fundamentaban lo que estaban haciendo en el artículo 39 de la Constitución, que decía que el poder emana del pueblo y tiene la capacidad de gobernarse y en su caso, cambiar su forma de gobierno Dijo también que el tratado privatizaría los bienes de la Nación, hasta los que definían la soberanía y a los pueblos indígenas se les exterminarían...

¿Se cumplió algo de esa advertencia?

- Veinte años después no deja de ser oportuna y profética... Pero espera que no termino...

Adelante. ¿Cómo siguió la noche?

- Después,  una de estas increíbles mujeres con mando, ¿Ana María me pregunto hoy?) le dijo algo en tzeltal o tzotzil y suspendió la conferencia. Esta mujer uniformada tenía grado, traía un arma larga, pero otras también.

¿Cómo eran las mujeres guerrilleras, de las que poco se ha hablado, por cierto, en la historia?

- Más que Marcos, las mujeres guerrilleras eran impresionantes, muy pequeñas, de ojos grandes, negros rasgados, tez morena, algunas con pasamontañas, que no era tanto para ocultarse o enmascararse sino porque hacía un frío terrible ya que estábamos en invierno y San Cristóbal está a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, en montañas boscosas y esta prenda es muy común. Otras traían un pañuelo estampado rojo conocido como paliacate, que también es una prenda de uso común entre campesinos y campesinas y es de uso múltiple, y que pocas y pocos de los "alzados" tenían puesto sobre la cara. Era más que obvia su condición femenina e incluso el pueblo al que pertenecían, sus trenzas peinadas estilo tzeltal, o tzotzil San Pedrano, Zinacanteco, etc., sobresaliendo entre su uniforme, collares, aretes, pasadores, listones, moños, tocados característicos, etc. Después lo volví a ver en febrero del 94 a su llegada en los Diálogos de Paz.

Un mes después del inicio de la guerra ya comenzaban a tejer la paz. ¿Cómo fue ese nuevo encuentro y qué hacía usted allí?

- Yo era parte de las y los voluntarios.  Al bajar del vehículo, se alzó el pantalón mostrando una pierna en respuesta a las demandas de periodistas de que se parara para tomar una foto. "¡Qué payaso!", pensé.

¿Fue una decepción?

-Es que después sus declaraciones, sobre todo las escritas, eran increíbles.

¿En qué sentido?

- Eran un lenguaje nuevo y viejo, con acentos chiapanecos e indígenas, sobre todo cuando leía, decía lo que sentíamos y queríamos: "Mandar obedeciendo, nos tapamos el rostro para que nos vieran, somos parte de la patria olvidada, nuestra lucha es por la vida, la dignidad, el trabajo, la salud... Y es más, estaba de nuevo enamorada. Pero cuando hablaba o contestaba a la libre o espontáneo, era payaso, machista, intolerante.

¿Qué hizo en ese encuentro, como voluntaria por la paz?

- La confrontación fue casi inmediata. Las mujeres organizadas queríamos hablar con la Comandanta Ramona, quien se convirtió en un ícono desde el principio. También me enamoré de ella desde el principio.

¿Cómo es eso?

- Su voz y su figura menudita, en su impresionante traje ceremonial de San Andrés que ella misma había bordado y tejido, y su más impresionante e importante mensaje. Cuando nos recibieron en colectivo para saludarnos y agradecer que formáramos el cinturón de seguridad por la paz, creí reconocerla en una de las muchas catequistas que participaban en la diócesis. Una de las religiosas me metió un gran pellizco para que me guardara mi sorpresa y nombre. Marcos y Pablo Romo, sacerdote dominico entonces y coordinador por parte del obispo Samuel Ruíz, decidieron que lo mejor para ella y nosotras era no juntarnos y negaron e impidieron la entrevista. Ramona y Ana María nos enviaron una carta explicando que no era posible entrevistarnos en ese momento.

Marcos y Ramona.
¿Conserva esa carta?

- Todavía tengo por ahí el pequeño mensaje...

¿Y cómo siguió su relación con la insurrección zapatista y su enamoramiento con el "payaso" y la Comandante Ramona?- En los comunicados posteriores, como el del 8 de marzo del 94, que daban cuenta de la historia de la Ley Revolucionaria de Mujeres, publicada por el EZLN como el primer levantamiento indígena dentro del levantamiento, no concordaba con las propuestas de Acuerdos por la Paz, que salió a consulta al finalizar los Diálogos de Catedral. Solo había uno para mujeres relativo a pollos y huertos. ¡No era posible! ¿Para eso las mujeres arriesgaron la vida, se volvieron milicianas y más? Fui a la selva a participar en la consulta y tratar de hablar con ellas. En Prado Payacal, municipio de Ocosingo, me entrevisté directamente con Marcos, pues sería él más que las milicianas quien daría respuesta a algunas preguntas.

¡El propio Marcos! ¿Y qué pasó en ese encuentro?

- Pasó que me ganó mi carácter informal y disperso y no pude evitar reclamarle "el bloqueo y censura" a la entrevista, y en tono poco formal los reclamos de algunas de nosotras.

¿Qué le respondió?

- El tipo se tiró un "choro" o "discurso mareador", como decimos por acá, sobre "las verdaderas zapatistas", la necesidad de armarse, etc. Seguí pensando que era otro "machín" revolucionario, que si daba espacio al tema de mujeres era -y él lo sentía- como una amable concesión a nosotras porque él quería y apreciaba a las mujeres.

¿Se desilusionó?- Año con año, en mayor o menor medida de los acontecimientos relacionados con el movimiento armado, sus comentarios y actitudes inadecuadas y machistas, nos confrontaron, siendo la última y más formal cuando se realiza la sexta Declaración de la Selva Lacandona, en donde por escrito un grupo de organizaciones feministas, nos dirigimos a la Comandancia. Es más, si lo encuentro te lo mando para que lo veas. Reaccionó también con eso y parte de esa entrevista él, Marcos, la manipula y hace un comunicado dirigido a algunas conocidas feministas y abogadas de México como Marcela Lagarde y Magdalena Gómez.

Martha Figueroa.
Al cabo de veinte años, ¿cree que la irrupción del Subcomandante MArcos y el EZLN les sirvió a los pueblos indígenas?

- Sí, pero más que la persona de Subcomandante Marcos fue el EZLN y el movimiento indígena.

¿Qué mérito le atribuiría al EZLN, entonces?

- Su gran mérito es la visibilizarían del movimiento indígena, sus muy justas demandas. La situación de olvido y discriminación, y efectivamente el riesgo de ser despojados de la tierra y sus recursos naturales como el agua, que en los pueblos mayas y otros es y son sagradas y son, por cierto, figuras femeninas, como "La Madre Tierra", "El agua". Por ejemplo la zona de los vasos de agua en la montaña es estratégica, por lo que elementos de la Secretaría de la Defensa nacional, SEDENA, o soldados se posesionaron de ellos, así como las partes de ríos y lagunas donde estaban y usaban "Los Transgresores de la Ley", afectando significativamente las actividades y vida de las mujeres. Allí, los niveles de violaciones que se vivieron están en testimonios de ellas cuando indicaban que "los soldados profanan el agua, dejan sus porquerías, meten sus botas...".

¿Para qué les sirvió la revolución zapatista?- Además de visibilizar a los pueblos mayas, a los indígenas de Chiapas y de otras partes, mostro que la movilidad y demanda social se podía hacer casi sin armas. Además de los muertos del día de la toma, que pueden incluso justificarse como defensa propia, hay pocas víctimas del EZLN, y las violaciones a DDHH de parte de los milicianos a las comunidades era mínima, sobre todo comparada con la causada por las autoridades mexicanas, situación que puedo señalar y documentar de primera mano, pues me tocó documentarlo y recibir quejas contra ambos mandos, especialmente de mujeres. El 4 de junio del 94, militares en un retén torturaron y violaron a cuatro chiquillas indígenas de 18, 16 y 14 años frente a su madre por considerarlas "cómplices o correos del EZLN"(Te digo más, es el Caso 11.565 de la CIDH vs México: Recomendación Incumplida), mientras que por parte de los milicianos las más graves son por violencia doméstica y acoso en campamentos. Las otras puedes consultarlas en prensa y en el documento de "reclamos" al EZLN.¿Usted percibe que cambiaron las condiciones sociales al menos en Chiapas?- Como dirían los chavos, una percepción "bipolar". Es decir... hay cosas positivas y negativas. La capacidad de organización dentro de las comunidades participantes del movimiento, que evolucionan de "Comité Clandestino Revolucionario Indígena" a Municipios Autónomos, con toda la definición que ello trae, la capacitación de 1.111, parejas que viajaron a otros tantos municipios, implica un sistema educativo que hoy muestran y hacen público como parte de su evaluación en "Las Escuelitas", que plantea un sistema propio de educación, la recuperación de la medicina indígena, incluyendo el papel de las parteras como líderes comunitarias, la producción agropecuaria, y otras, hoy organizadas en 6 Unidades Administrativas, de carácter civil y no militar, en donde en forma rotativa atienden hombres y mujeres (aunque sea en porcentaje dispar), sus propias cooperativas de café, artesanías y otras, producción de luz, apoyo a otros movimientos y resistencias como el pago de la luz en Chiapas. Allí, por tratarse de pagos altos e injustos en un lugar que produce luz para todo el país e incluso se exporta, por la tierra, derecho a la consulta y contra las mineras o trasnacionales como Monsanto, en contra de semillas transgénicas y cuya expresión más cercana es el problema de la Selva Lacandona y la muerte de un miliciano llamado Galeano, etc. Lo sucedido muestra la capacidad de los pueblos indígenas de Chiapas, y que seguramente está en otros que han retomado esta lucha como los Purépechas en Michoacán, los Yaquis en Sonora o los Huicholes en el Bajío y sobreviven e incluso evolucionan pese a los sofisticados y legalizados instrumentos de criminalización, represión y cerco informativo, el bloqueo de estas comunidades, guardando las proporciones, como el de Cuba, puede "desparecerlos" de los medios de comunicación. Pero siguen siendo culturas en resistencia, evolucionando y tirando para adelante. El papel de las mujeres es determinante y ellas ahora no demandan ni exigen derechos: los ejercen como ciudadanas autónomas, pese a los niveles de violencia, sobre todo la de género cada vez más alta. Chiapas sigue desde una posición geográfica privilegiada y estratégica, resistiendo en tres movimientos que plantean otra humanidad, el de mujeres, el indígena y el ambientalista. Seguimos en medio de los planes neoliberales, como el Plan Puebla Panamá, el Plan Mérida, el TLC, Mega proyecto del Istmo, en medio de una diversidad natural y poblacional impresionante. Tenemos en nuestras selvas Lacandona y Chimalapas un 20% de diversidad biológica, reservas de agua, minerales (ya nos cayeron las mineras canadienses) petróleo, etc., paisajes y más, junto con más de 13 pueblos mayas, con vecindades de frontera con otros 8 guatemaltecos, otros más de Oaxaca y Tabasco, más europeos, estadounidenses, canadienses y más, y todo ello en medio de un conflicto armado no solucionado como el EZLN, más el comprado a los gringos de "crimen organizado/terroristas/traficantes".

¿Qué sintió hace dos domingos cuando reapareció Marcos y anunció su "muerte", luego del asesinato de José Luis Solís López y para rendirle homenaje?

- Que era previsible. Se tardó demasiado. No tiene acciones similares cuando las afectadas o víctimas han sido mujeres y pensé que sigue manejando muy bien la "escena": hablar, anunciar su muerte, quedar en silencio y a oscuras.

¿Lo vio?

- No lo vi, pero ya me imagino en la oscuridad, ya que le encanta y es experto en drama, el efecto de la voz fuera de escena diciendo: "Soy Galeano...". ¡Ayyysh!, qué quieres que te diga. Sigue igual o peor que hace 20 años. Sin embargo igual que entonces, obliga a poner atención a lo que está pasando en la Selva Lacandona con los indígenas, aliados o incluso en franca oposición al gobierno y a su política neoliberal que todo privatiza y vuelve empresa o beneficio para unos cuantos usando el poder del Estado.¿Cómo convivió su lucha contra el uso de las armas con el levantamiento armado zapatista? Ambos denunciaban injusticias, pero de diferente manera.- Trabajar con las mujeres, antes del levantamiento y durante él, me da perspectivas y herramientas para mantener mi rechazo a las armas y militares, bajo cualquier bandera. Viví muy joven, entre los 13 y 14 años el movimiento estudiantil y la masacre posterior, junto con la represión y la presencia pública de paramilitares, al ver a los zapatistas y más a "las zapatistas", fue un choque. Mis sentimientos eran contradictorios. Entendía y justificaba, como ya me había tocado hacerlo, la defensa propia del movimiento como un acto de violencia para sobrevivir ante una amenaza materializada y grave, pero organizada, con mando y con mujeres. Era y es una imagen chocante, me "friqueba", no se aún, 20 o 40 años después, explicarlo. Confirmo en todo caso que la disciplina militar vuelve a las personas cuadradas e intolerantes, por ello la belleza y el significado de sobreponer al uniforme su identidad femenina e indígena, sobre el quepí y el uniforme, me daban y dan esperanza.  Sigo pensando que el derecho, siendo un instrumento político de control del patriarcado, puede transformarse en un mecanismo liberador, transformarlo y darle perspectiva de género y cultural, nos da legitimidad para una lucha pacífica por nuestros derechos. Hoy estamos viviendo una alerta ciudadana y popular contra la violencia de género de hecho, pues pese a que es un instrumento novedoso, que propusimos las feministas organizadas, como un mecanismo de protección colectivo a las mujeres para evitar masacres feminicidas como las de Ciudad Juárez e incluso las del conflicto armado como el de Acteal, y que el gobierno mexicano presume, no la implementa porque los desnuda y muestra machistas, violentos, corruptos, ineficaces e ineficientes para detener la muerte violenta de mujeres por nuestra condición y situación de género al que se suman cuestiones de riesgo como ser pobre, indígena, privada de libertad, enferma, migrante, menor, etc.

¿Y qué hay, también en el balance, de las mujeres zapatistas?

- La "Ley Revolucionaria de la Mujeres Zapatistas", marca un hito legislativo mundial que muestra el nivel de conocimiento y demandas de derechos desde las mujeres indígenas, sobre todo en derechos políticos, sexuales y reproductivos, en donde las mujeres, en nuestra Latinoamérica seguimos sumamente rezagadas.

¿Qué piensa hoy de Marcos y su movimiento? ¿Qué cree que piensan las mayorías de Chiapas?

El movimiento indígena igual que hace 40, 30 o 20 años, sigue siendo un liderazgo colectivo, cuya más grande novedad es la participación visible y activa de mujeres. No pertenece ni es del Marcos. Identificar a Marcos con el movimiento indígena es limitarlo. El movimiento lo usa como vocero pues maneja bien los medios, y cuando se pasa lo silencian. Las organizaciones feministas seguimos manteniendo una prudente distancia con "el Sub", pero seguimos trabajando en las comunidades y atendiendo los casos de violencia a las mujeres, seguimos generando espacios en que trabajamos con esta población. ¿Las mayorías en Chiapas?, sigue viviendo en pobreza y marginación. si no ven la TV y no están enajenadas por los medios, coptadas por el estado y más, realidad contradicha por la votación y elecciones del año antepasado en que eligen y reviven al PRI, inclusive en Chiapas, quienes no votan, están en contra, no aceptan los programas de limosnas y control del estado, y más aún están localizados, ubicados e identificados en por lo menos 28 municipios zapatistas, con dominio territorial, no solo se les niegan beneficios sociales, sino se les reprime y persigue e incluso se les despoja y desaloja de sus territorios, lo que genera que la lucha invisible y silenciada en los medios sigue, genera víctimas, pero también resultados y conciencia social, aun en forma limitada.

¿Y qué pasa con la lucha de las mujeres, Martha?

- Las mujeres, te vuelvo a comentar, dicen que ya no demandan, ni exigen sus derechos al estado, menos esperan beneficios y respuestas del mismo. Ejercen sus propios derechos, demandan y generan justicia, más allá de detener a un responsable violento, buscan y encuentran la verdad. Se organizan y obligan a las autoridades a administrar y procurar justicia, y cuando no lo hacen los desnudan y exhiben en los medios. Las nuevas redes sociales son muestra de ello. Siguen teniendo problemas con sus "compañeros" de lucha, simultáneamente que con el estado, transformas sus haceres y quehaceres en formas públicas, pero artísticas de protesta y denuncia, retoman el nombre de hijos e hijas muertas y desaparecidas. Viajan y organizan caravanas, cooperativas, se capacitan como defensoras e incluso cuestionan los "proyectos", financiamientos" (públicos y privados) y mucho más...

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20 de junio de 2018 | 10:35
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