Adultos mayores, la oportunidad para viajar

La edad no es un obstáculo a la hora de elegir un viaje si uno cuenta con buena salud.

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Gozan de una mayor flexibilidad por lo que respecta a fechas; suelen demandar viajes que incluyan con componente de carácter cultural; se decantan prioritariamente por destinos urbanos y disponen, por norma general, de un mayor nivel adquisitivo. Nos referimos a los viajeros séniors, un perfil que va en aumento, convertido en un preciado cliente para el sector turístico.

Los "abuelos" ya no se quedan en casa. Tras su jubilación, aún se sienten jóvenes y dedican buena parte de su tiempo a ocupaciones que les mantienen activos. Algunos optan por recuperar el tiempo perdido con aficiones abandonadas o con nuevos hobbies, y cada vez son más los que deciden descubrir -o redescubrir- el mundo.

Roma, Londres, Estambul, París y Bangkok fueron, por este orden, los destinos más visitados por las parejas de mayor edad durante el año pasado, según datos facilitados por el portal Booking.com. Todos ellos se corresponden con ciudades de primera línea, con un potencial histórico, cultural y de ocio especialmente destacable.

Y es que la edad no es un obstáculo a la hora de elegir unas vacaciones si uno tiene buena salud. Lo importante es planificarlo cuidadosamente teniendo en cuenta las necesidades personales y evitando riesgos innecesarios.

Algunas recomendaciones

Los aspectos que más suelen preocupar a los séniors -y a sus familias- son los relacionados con la salud. Por este motivo antes de tomar cualquier decisión, sobre todo si se está pensando en un viaje largo o que requiere cierto esfuerzo, lo más acertado es someterse a una revisión médica que garantice un buen estado físico.

Ya con la luz verde del médico, la elección del destino depende de cada uno. Es importante tener en cuenta el tipo de viaje: la exigencia del programa, la accesibilidad de los sitios a visitar, la meteorología, los husos horarios y la gastronomía de las ciudades -¡cuidado con las comidas excesivamente picantes o las temperaturas extremas!-. Hay que pensar en cómo podría afectar todo ello a su salud o a su desarrollo diario.

La contratación o renovación del seguro salud o de viaje, vacunas, recopilación de direcciones y teléfonos de emergencia, elección de los medicamentos habituales y los susceptibles de ser utilizados, son tareas imprescindibles para evitar sobresaltos en caso de sufrir cualquier tipo de incidencia o indisposición.

También, aunque podría parecer un consejo fútil, recomendamos una atención especial a la elección del equipaje. Más allá de la modalidad de viaje, es fundamental disponer de maletas ligeras y fáciles de manipular, y de prever qué se necesitará durante el trayecto -por ejemplo medicamentos- con el fin de acarrearlos en el equipaje de mano.

Iniciado el viaje y ya a bordo del medio elegido, debe vestirse ropa cómoda, realizar ejercicios de estiramientos frecuentes y no olvidar la alimentación, la medicación a tomar, ni la hidratación, algo especialmente importante en las personas mayores.

En el destino y una vez adjudicada la habitación, hay que comprobar que se trata de un cuarto accesible: ascensores, rampas, mobiliario interior del cuarto adaptado, baños con los kits adecuados... En caso de no cumplir con las expectativas, se impone reclamar sin demora un cambio habitación.

El resto del viaje depende de cada uno. La consigna es ser prudente y disfrutar. ¡Feliz viaje!

Fuente: La Vanguardia

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18 de agosto de 2018 | 03:48
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