N. Munilla

#Libros: "El cerebro en el siglo XXI"

El neurobiólogo francés Pierre-Marie Lledo abre el debate sobre los avances científicos en el conocimiento del cerebro humano y su impacto en la calidad de vida.

Pensar, recordar, soñar, sentir, vivir. El cerebro es el centro de nosotros, el encargado de regular las funciones del cuerpo por ser el órgano principal del sistema nervioso central. A su vez, alberga el conjunto de facultades cognitivas conocido como 'mente', que comprende también la conciencia y el intelecto del ser humano.

A través de los años se han desarrollado diversas disciplinas científicas que tienen como objetos de estudio al encéfalo y sus componentes, y que alcanzaron un elevado grado de popularidad en los últimos años; son las neurociencias, que continuamente experimentan, analizan y descubren nuevos caminos hacia la comprensión profunda del cerebro humano.

El cerebro en el siglo XXI libro

Literatura sobre el cerebro y las neurociencias hay en abundancia, pero el ensayo El cerebro en el siglo XXI (Editorial El Ateneo), del neurobiólogo francés Pierre-Marie Lledo, es uno de los pocos que, además de explicar las características y funciones de nuestro órgano central y exponer las investigaciones científicas desarrolladas a lo largo de la historia, propone un abordaje exhaustivo sobre los desafíos e incertidumbres que plantean los avances neurocientíficos y neurotecnológicos para el futuro.

La obra de Lledo está estructurada en seis partes, con cuatro capítulos ('La revolución neurocientífica. Quince años que lo cambiaron todo'; 'El ser humano no nace: se hace. La lenta maduración del cerebro'; 'El lugar de la mente. Historia de una pasión que perdura'; 'Humano, muy humano... Cerebros interconectados') más un prefacio y una conclusión, cuyos contenidos se basan en los hallazgos de diversas disciplinas como la neurobiología, la filosofía, la psicología, la psiquiatría y la antropología, entre otras ciencias relacionadas al estudio del cerebro. Además sintetiza, del modo más objetivo posible, las diferentes corrientes académicas que teorizan sobre los principales aspectos del encéfalo y sus funciones, y cómo éstas pueden anularse, complementarse y resignificarse a medida que las herramientas para el estudio del cerebro se sofistican y sus logros se vuelven más plausibles y contundentes.

El cerebro, según el autor, es complejo y flexible, un elemento que está programado genéticamente para aprender; es decir, su construcción y funcionamiento alterna equilibradamente factores genéticos y ambientales que lo hacen único. En ese sentido, el encéfalo exhibe una gran capacidad de reconfiguración (que le permite permanecer reactivo y listo para resolver problemas) bajo la acción tanto de los diversos estímulos que recibe del exterior como de su actividad espontánea e innata.

La maleabilidad le permite a este órgano "dinámico [y] siempre en equilibrio inestable" eludir el determinismo biológico, siendo una característica que ofrece, entre otras cosas, la capacidad de crear e imaginar en libertad. Así el ser humano escapa a la "dictadura de los genes y las hormonas", diferenciándose de otras especies animales, por lo que logra reinventarse permanentemente. En consiguiente, la vinculación de los individuos en comunidades sociales potencia al cerebro como un componente fundamental de la inteligencia colectiva.

"La organización del cerebro humano es el resultado de una larga adaptación, desde los primeros seres humanos hasta la aparición de tribus y la vida organizada en torno a relaciones sociales complejas como compartir el alimento, el aprendizaje o la ayuda a los más vulnerables".

Los mayores conocimientos sobre el cerebro y las consecuentes mejoras tecnológicas impulsadas por las neurociencias han posibilitado que la humanidad alivie el peso de las enfermedades neurodegenerativas (alzhéimer, párkinson, esclerosis múltiple) y los desórdenes psiquiátricos (estrés crónico, ansiedad, esquizofrenia), ocasionados por el mayor envejecimiento de la población y un contexto socioeconómico más desgastante. Pero este progreso también propicia instrumentos que permiten mejorar las capacidades físicas y mentales de las personas sanas, cuestión que plantea interrogantes sobre los cambios en nuestra 'condición humana' ocasionados por una futura 'manipulación' del encéfalo, tesis central del movimiento transhumanista.

A través de El cerebro en el siglo XXI, Lledo intenta desmitificar las teorías 'apocalípticas' que alertan sobre la deshumanización del ser humano causada por la intervención tecnológica del encéfalo, y al mismo tiempo busca contrarrestar a los detractores del progreso científico demostrando que los beneficios de acceder a un mayor conocimiento sobre el cerebro impactan positivamente en la calidad de vida y, paradójicamente, protegen y refuerzan la propia condición humana.

Nicolás Munilla

Opiniones (0)
20 de mayo de 2018 | 19:37
1
ERROR
20 de mayo de 2018 | 19:37
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"