Vaca Muerta: hacia el desarrollo, pero con límites a superar

Las condiciones de negocio en el megayacimiento patagónico son óptimas, y se ven los primeros resultados, aunque algunos problemas deberán abordarse para continuar en ese camino.

La formación de hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta se encamina hacia un desarrollo cierto. El 2018 será recordado como el año del "ramp up" de Vaca Muerta: en estos días alcanza los 16 MMmcd (millones de metros cúbicos diarios), casi el doble de lo producido cuatro meses atrás.

Esta es una señal de despegue, pero está apalancada principalmente en un solo driver: Fortín de Piedra, que representó el 70% de ese incremento.

De concretarse los avances hacia el desarrollo masivo del resto de los proyectos en marcha, aprovechando el "momentum" de los estímulos de precio decrecientes en boca de pozo definidos por la actual administración, todo se perfila como un negocio rentable a la espera del boom.

Pero si bien las condiciones de precio se hacen evidentes, las condiciones de volumen se presentan reticentes al boom: ya desde hace más de un año que el problema de Vaca Muerta dejó de ser exclusivamente de oferta, para ser un problema de demanda.

YPF debió frenar 500 millones de metros cúbicos su producción por falta de mercado, y no hay señales de crecimiento de la demanda de gas natural en el mercado interno.

La futura matriz de generación eléctrica será el mayor contrapeso de la demanda de gas natural, en un cielo cubierto por condiciones tarifarias y económicas que condicionarán más aún la demanda.

Un corolario de nuestra industria será el de un mercado concentrado, como lo es el upstream argentino; de no avizorarse una demanda, no habrá oferta. Muy lejos de lo evidenciado en Estados Unidos, donde las condiciones de mercado atomizado motivaron un exceso de oferta que licuó los precios.

Ante la carencia de una demanda interna como catalizador del desarrollo de Vaca Muerta, la opción exportadora se hace presente.

En este sentido, el único mercado cercano capaz de absorber parte del gas de Vaca Muerta es Chile, conectado a nuestro sistema en particular a través del Gasoducto del Pacífico, en plena expansión de su capacidad.

Pero con una escala reducida que va de los 3 MMmcd en el mediano plazo, en la región de Concepción, a los 15 MMmcd en el largo plazo, considerando todo el mercado chileno, es difícil sostenerlo como el driver del desarrollo de nuestros recursos no convencionales.

Por más que los presidentes promuevan un borrón y cuenta nueva del pasado incumplidor argentino, la escala efectiva del mercado chileno es una condición de borde para el apetito exportador argentino.

Ergo, nuestra principal opción será el mercado global de Gas Natural Licuado (GNL), por lo menos en términos de la escala que requiere Vaca Muerta para su despegue.

El acuerdo sobre este punto en nuestra industria es bastante generalizado. Donde se abren las aguas es si, ante la falta de un mercado conectado vía gasoducto, está nuestro país capacitado para competir en el mercado global de GNL, e incluso qué significa competir en el actual mercado global del producto.

Hoy el mercado de GNL se encuentra sobreabastecido, con un corto plazo colapsado de proyectos que inundarán más la oferta.

Entre 2018 y 2020 se sumarán 20 emprendimientos con un total 84,7 Mmtpa (millones de metros cúbicos por año), lo cual incrementará en un 23% la capacidad global en apenas dos años. De estos proyectos, 45,9 Mmtpa están en los Estados Unidos, 17 en Australia, 16,5 en Rusia y 5,3 en Malasia e Indonesia.

Hasta aquí la primera de tres olas que podrían sobrecargar la oferta global de GNL, con algunos proyectos pausados a la espera de mejores precios internacionales y que difícilmente permitan una recuperación de los precios globales.

Éste es el contexto en que deberá competir Vaca Muerta. Ésta será la medida requerida para nuestra productividad, la de nuestra industria, la de nuestra economía.

Un escenario que nos debe interpelar y conducir a estrategias asertivas para no caer en nuevas desilusiones.

Por Luciano Codeseira, consultor de empresas productoras de hidrocarburos en América Latina, para la agencia Télam


Opiniones (2)
20 de junio de 2018 | 11:15
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20 de junio de 2018 | 11:15
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  1. Muy buen artículo; de los que se debería priorizar su publicación, por sobre la de tanto panfleto polemista e incendiario con que se intoxica la opinión pública. Por otra parte, llamar "no convencional" a este tipo de yacimiento, es una convencionalidad a superar, valga la redundancia. :-)
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  2. Ahora nos sobra gas?
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