El Gobierno confía en la "buena onda" de productores petroleros

Tras el acuerdo con las refinadoras, el ministro Aranguren evita intervenir en el libre mercado de commodities, pero prometió: "Yo los voy a llamar a pedir que colaboren en el proceso de apoyar esta coyuntura".

El Gobierno nacional espera que las empresas productoras de petróleo que operan en el país faciliten las condiciones de venta del crudo que entregan a las refinadoras de combustibles que acordaron mantener los precios en surtidores hasta el 1 de julio.

Así lo planteó el ministro de Energía, Juan José Aranguren, en referencia al acuerdo de estabilidad de precios suscripto ayer con las empresas YPF, Pan American Energy y Shell, las que en control del 90 por ciento del mercado se comprometieron a mantener sin cambios los valores de los combustibles por dos meses.

El ministro dio precisiones de la implementación del acuerdo en una rueda de prensa que ofreció tras su presentación en un seminario realizado en la ciudad Houston, Estados Unidos, sobre las condiciones del desarrollo masivo del yacimiento no convencional de Vaca Muerta.

"La intención es evitar esa sensación de que aumenta todo a partir del congelamiento o la decisión de mantener la estabilidad de precios de los combustibles hasta el 1 de julio", precisó Aranguren al referirse por primera vez al acuerdo negociado desde comienzos de semana.

La diferencia de precio entre lo que pagarán los usuarios y el costo de producción de los combustibles serán absorbidos por las tres compañías firmantes, las que generarán a futuro una cuenta de compensación al igual del incremento, lo que no afectará a los productores.

"El precio del crudo en Argentina no forma parte de ningún acuerdo", aseveró Aranguren al entender que "a los productores les corresponde tratar al menos hacerles mas fácil las condiciones de venta a las empresas que refinan" el petróleo.

Para el ministro, el aporte de las petroleras productoras sería "una manera de preservar el precio real que tiene el crudo pero que al mismo tiempo no provoque un agujero muy importante en las finanzas de las compañías que venden combustibles".

Las compañías refinadoras, entendió Aranguren, "le van a solicitar a las productoras que dentro de las posibilidades comerciales colaboren, y la manera de hacerlo es con las condiciones de venta".

Según planteó, las petroleras podrían otorgar plazos de pago extendidos por estos dos meses en caso de que se produjeran incrementos de precios en el barril internacional de crudo, es decir preservando el precio real pero postergando la implementación de ese precio.

"Yo los voy a llamar a pedir que colaboran en el proceso de apoyar esta coyuntura, de manera de preservar un mercado que sigue estando desregulado y que de golpe tiene que atender una circunstancia muy especial", enfatizó el ministro al comprometer sus gestiones con la punta inicial de la cadena de valor.

En tanto, admitió que las empresas refinadoras "para preservar su mercado podrán comprar el petróleo localmente o importarlo", tal como está permitido desde el primero de enero al entrar en vigencia la desregulación del mercado de combustibles, tras una convergencia de precios operada en 2017 entre el precio internacional y el denominado barril criollo.

Aranguren explicó en ese sentido que el Gobierno prefirió no incorporar a las empresas productoras en el acuerdo dado a conocer ayer "para preservar la naturaleza de libertad de mercado de los commodities que se transan a nivel internacional".

De esta manera, el Gobierno nacional logra contener una suba en el precio de un insumo que tiene efecto transversal sobre una gran cantidad de sectores de la economía, por lo que el acuerdo tiene el objetivo de aliviar su presión inflacionaria en el presente bimestre.

El entendimiento permitirá "atenuar la incidencia de las variaciones en los precios de la economía, en favor del interés económico general", argumentaron fuentes del Poder Ejecutivo, y en consecuencia "propiciar una adecuación más paulatina de los precios locales".

En la actualidad los precios de referencia más bajos del mercado son los que expone YPF en la ciudad de Buenos Aires y que se ubican para la nafta súper en 25,24 pesos por litro, la nafta premium 29,28 pesos, el gasoil común a 22,5 pesos y el premium a 25,70 pesos.

En lo que va del año, las empresas aplicaron tres aumentos de precios en sus combustibles que acumularon un incremento en promedio de 12 por ciento, con variaciones según las marcas y los tipos de productos.

En las últimas jornadas desde el sector se analizaba un nuevo incremento debido a la revaluación local del dólar, a un incremento del crudo tipo Brent hasta el umbral de los 75 dólares por barril y al aumento del precio que el Ministerio de Energía fija para los biocombustibles que se utilizan para los cortes de naftas y gasoil.

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16 de julio de 2018 | 07:45
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