No puede controlar a los funcionarios porque aún no tiene oficina

Gabriel Balsells Miró fue nombrado auditor general de la Oficina de Ética Pública, pero todavía no puede ejercer. Cuál es el primer caso de incompatibilidad que tendría que atender.

Gabriel Balsells Miró, el exdiputado radical que fue nombrado el viernes al frente de la Oficina de Investigaciones Administrativas y Ética Pública -encargada de controlar a los funcionarios públicos-, todavía no puede ejercer porque no tiene oficina.

Mediante el decreto número 546 con fecha del 25 de abril, publicado el pasado 4 de mayo, el Gobierno de Alfredo Cornejo designó a Balsells Miró como "auditor general de la Oficina de Investigaciones Administrativas y Ética Pública". Sin embargo, aún no arranca a trabajar porque no tiene despacho para tal efecto.

Decreto nombramiento Balsells Miró

"Me dijeron que entre viernes de esta semana y lunes de la próxima estará lista mi oficina", apuntó el flamante funcionario, agregando que la misma funcionará cerca del anexo de Senadores, en calle Gutiérrez al 51 en Ciudad.

A propósito, deslizó que el Gobierno debería rectificar en breve el decreto de su nombramiento porque, además de que aún no tiene lugar físico para desarrollar su tarea, la fecha de su designación es incorrecta, ya que el 25 de abril todavía estaba ocupando una banca en el Parlamento provincial.

El primer caso que deberá resolver 

Aunque todavía no tomó las riendas, Balsells Miró debería resolver el caso Raúl Rufeil, que fue dado a conocer recientemente por MDZ, quien siendo director del Hospital Pediátrico Humberto Notti juró recientemente como concejal de San Martín y, por medio de una nota, solicitó realizar ambas tareas renunciando a la dieta que percibiría como edil del departamento.

Ante la consulta sobre este tema, Balsells Miró se limitó a indicar: "No estoy al tanto del caso y tampoco podría decirle nada porque no puedo preopinar", resolvió. 

Sin embargo, según consta en la Ley 8.993 de Responsabilidad en el Ejercicio de la Función Pública, la que da origen a la Oficina de Ética Pública, entre las competencias de ésta está la de "evaluar las situaciones que pudieran constituir (...) incompatibilidad en el ejercicio de la función o cualquier otra situación sospechosa".

Específicamente el caso de Rufeil podría no contener una compatibilidad a nivel monetaria -entendiendo que el funcionario en cuestión renunció a su dieta como concejal-; tampoco tendría, en principio, incompatibilidad a nivel de funciones, porque existiría una excepción para el caso de concejales que prestan servicios de Salud en el Estado; sin embargo, sí podría haber una incompatibilidad a nivel de dedicación y horaria, ya que la función de director de un nosocomio de referencia, como lo es el Notti, demanda una tarea full time que acabaría superponiéndose con la labor de concejal.

Competencias de la Oficina de Ética Pública

Opiniones (1)
24 de mayo de 2018 | 15:00
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24 de mayo de 2018 | 15:00
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  1. Este gordo caradura siempre prendido de la teta del estado. Buscare un trabajo digno pibe!!!
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