Godoy Cruz: lo encañonaron y le quitaron la bici

Los delincuentes se dieron a la fuga con una Mountain Bike negra.

Anoche, alrededor de las 20, sujetos encañonaron a un hombre y le sustrajeron su bicicleta.

El asalto se registró en la esquina de San Genaro y República del Líbano de Godoy Cruz.

Según la reconstrucción de los hechos y el informe del Ministerio de Seguridad, la víctima de 46 años circulaba en bicicleta cuando fue sorprendida por unos malvivientes que lo amenazaron y le quitaron el rodado dándose a la fuga de inmediato.

Se trata de una Mountain Bike 29 marca Pret, color negra.

Intervino la Oficina Fiscal 3 de Comisaría 7. 

Opiniones (2)
17 de julio de 2018 | 08:56
3
ERROR
17 de julio de 2018 | 08:56
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Cada vez peor, estos son los mejores equipos del mundo para sacar a la Argentina y a la Provincia adelante, manga de inútiles mentirosos.
    2
  2. Esto es lo que se viene, por falta de preocupación de las autoridades que gobiernan y la justicia complice de los delincuentes y sino vean lo que pasa también en Rosario donde los narcos son los que mandan y en Buenos Aires otro tanto.Parece que estamos regresando a los hechos de la década del '70 del siglo pasado en que las bandas de subversivos atacaban y trataban de tomar las comisarías policiales para robar armamentos, por los graves acontecimientos de la Comisaría de San Justo, partido de La Matanza, en que el lunes 30 pasado dos delincuentes pretendieron liberar a un narcotraficante, y en el enfrentamiento armado hirieron de gravedad a la sargento (ascendida a subteniente) Rocío Villarreal de dos disparos que le afectaron órganos vitales y le destrozaron una vértebra, por lo cual se teme que no pueda caminar. El hecho habría sido organizado dentro del calabozo de la Comisaría por el narcotraficante Leandro Aranda, a través de su novia, quien con otros tres delincuentes están detenidos (y en las comisarías y cárceles deberían hacer requisas para confiscar los celulares para evitar los secuestros virtuales). Y se reiteró otro caso preocupante, pues un delincuente irrumpió el 2 del actual en un destacamento policial tipo contenedor, en Quilmes, y enfrentó a dos efectivos, uno de los cuales recibió un disparo en su chaleco antibalas, quedando aquél detenido. Amén, de estos inéditos casos en que delincuentes, seguramente bajo el efecto de estupefacientes, se atreven a atacar y tomar por asalto comisarías policiales, y en el caso particular de San Justo, en su calabozo había 39 detenidos, superando su capacidad de 18 "inquilinos", el sujeto Aranda habría planificado su fuga, comunicándose con un celular, la pregunta es cómo es posible que los presos en las comisarías, que deberían estar confinados en cárceles, poseen esos elementos, que seguramente les proveen sus parientes o abogados defensores, de modo que habrá, ante estas situaciones que no deben repetirse, preparar y fortalecer las comisarías, instalando garitas de prevención en la entrada (como antes) con vidrios blindados y procurar que cesen esas detenciones de quienes deberían estar, bajo recaudo, en los presidios. No es más que la consecuencia de los 12 años y medio del "kirchnerato", en que se protegía a la delincuencia, haciendo a la sociedad responsable de sus fechorías por no darles lo que exigían, en lugar de que trabajen como cualquier hijo de vecino, al tiempo que el policía no podía actuar sin pedir antes una autorización a sus superiores, so pena de ser castigado; y ni hablar de enfrentamientos armados para cesar el delito, como el caso patético e insólito del suboficial bonaerense Luis Chocobar que por haber abatido a un delincuente el 8 de diciembre pasado, ahora está acusado de hacer excedido en el procedimiento, y hasta un juez (seguramente "garantista" en su peor acepción) está investigando si disparó a la espalda del delincuente estando caído en el suelo (lo que es inconcebible, como sabe cualquier juez), por lo cual a Chocobar se le agravaría su situación por haber actuado, supuestamente, con alevosía, cuando el disparo fue efectuado a la pierna trasera dándole en su pelvis, constituyendo un acto de persecución judicial al hombre que actuó más allá de su deber.
    1