El colmo de la simulación: el síndrome de Münchhausen

En ciertos trastornos graves de personalidad, la cognición puede llevar a poner en juego la propia salud y la de los demás. ¿De qué se trata este síndrome? Te contamos.

Me acuerdo de cuando Daniel llegó al consultorio. Había consultado con innumerables clínicos, psiquiatras y neurólogos por sus múltiples problemas cognitivos. Ni tomografías, ni resonancias, ni ninguna evaluación certificaba sus problemas. Pero él, a sus 35 años, se empecinaba en afirmar que tenía Enfermedad de Alzheimer.

Imagino que seguirá dando vueltas, tratando de encontrar a quien corrobore su mal.

Cuenta la historia que Karl Friedrich Hieronymus, barón de Münchhausen (1720-1797) se alistó en el ejército ruso, participando en batallas contra los turcos. Al volver a su pueblo natal, contó historias acerca de "increíbles" hazañas que lo tuvieron de protagonista, como cabalgar sobre la bala de un cañón y viajar a la luna.

Muchos años más tarde, el médico endocrinólogo Richard Asher publicó un artículo refiriéndose a pacientes que buscaban incansablemente atención médica simulando síntomas y enfermedades que no eran corroboradas por los estudios. Asher propuso el nombre de síndrome de Münchhausen para referirse a estas personas, ya que, al igual que el soldado, se envolvían en historias exageradas y fantasiosas.

El síndrome de Münchhausen es un trastorno de personalidad (hoy llamado "trastorno facticio"), en el que la persona inventa enfermedades físicas, generalmente de inicio agudo y aparatoso, para llamar la atención y ser tratado como enfermo o víctima. Esta necesidad de atención responde a una obsesión por ser cuidado o asistido.

Su causa es desconocida, la evolución crónica y, generalmente, de mal pronóstico. Hay teorías que dicen que los que lo padecen tienen autoestima frágil, con vivencias de malostratos y negligencia en la infancia. Los datos epidemiológicos son limitados, pero se da con mayor frecuencia en varones.

El psiquiatra Juan Ignacio Bacha nos cuenta que en el sexo femenino es más común el denominado Sindrome de Münchhausen por poder (Syndrome by proxy). En esta variante, un adulto, generalmente la madre, provoca o hace fingir enfermedades en un niño a su cargo (generalmente hijos). Así, asume un rol de abnegación y cuidados totales. Han existido casos en que suministran medicamentos sin autorización médica, falsifican muestras de orina y sangre y/o inyectan sustancias.

Síndrome de Münchhausen

En Argentina, existen numerosos casos, y el número va en aumento. En una estadística que se realizó en el Hospital Elizalde de Buenos Aires se concluyó que el 10% de los niños víctimas muere; los que sobreviven, quedan con secuelas psicológicas y físicas.

El Sindrome de Münchhausen es diferente a la hipocondría. En esta última, el paciente está genuinamente preocupado por tener o contraer una enfermedad. El paciente con Münchhausen llega provocarse daños para enfermar. Ellos saben que los síntomas son fingidos. Los hipocondríacos realmente sienten los síntomas.

El caso más famoso que se conoce de un paciente con síndrome de Münchhausen es el de un inglés que falleció en 1983. Pasó por 400 operaciones y en sus 77 años sólo 6 meses vivió fuera de una clínica.

Los signos

Obviamente, el diagnóstico debe realizarlo un profesional, pero ¿cuáles son los signos de alerta?

  • Historia de varias internaciones en clínicas y hospitales, con síntomas dramáticos.

  • Historia de varias visitas a médicos de diferentes especialidades. Generalmente, piden que la familia no se entere.

  • Con el tratamiento, los síntomas empeoran en lugar de mejorar.

  • Piden que se les realicen numerosos exámenes complementarios.

Las terapias psiquiátrica y cognitivo-conductual son, hasta ahora, las más recomendadas, sobre todo, para reducir el consumo de recursos médicos. También se sugiere terapia familiar, para instruir a los miembros del grupo a castigar conductas aberrantes, reforzar las deseadas y trabajar en manifestaciones de cariño y apoyo.

En su libro "¿Es real la realidad?" el famoso terapeuta Paul Watzlawick dice que "una manera de engañarse a sí mismo es creer que sólo existe una realidad; que se dan, de hecho, innumerables versiones de la realidad, que pueden ser muy opuestas entre sí...y no el reflejo de verdades eternas y objetivas."

En el mundo hay muchos Danieles, tratemos de entender su realidad.

Lic. Cecilia C. Ortiz / Mat.: 1296/ licceciortiz@hotmail.com

Opiniones (1)
16 de julio de 2018 | 02:21
2
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16 de julio de 2018 | 02:21
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. No usen un nombre difícil, esto es fabular.
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