Vibrar desde el amor y atraerlo

Con motivo del lanzamiento de su libro "Evolución Afectiva", invitamos a la psicóloga espiritual Ingrid Gómez para hablar de la atracción en las relaciones.

Lo que ha llegado a nuestra vida lo hemos atraído: personas, objetos, trabajos, posibilidades, premios, problemas, abundancia o escasez. De la misma forma, atraer el amor depende de nuestro estado físico, mental, emocional y energético.

Además de la importancia que tienen la apariencia física y la personalidad, atraer pareja depende de un aspecto muy importante: el energético. Este no es un tema extraño ni misterioso, es un tópico real del que se habla con frecuencia hoy.

La "energía" es la onda que emitimos y si bien no la podemos ver sí podemos sentirla. Un ejercicio práctico puede ser pasar la palma de la mano alrededor de nuestro cuerpo. Si cerramos los ojos podremos percibir sensaciones como cambios de temperatura, magnetismo, repelencia, atracción y otras indescriptibles. Igual ocurre si lo hacemos con otra persona.

Constantemente estamos emitiendo información que otros están percibiendo como agradable, desagradable, repelente o atractiva. Esta emisión depende de nuestros pensamientos, sentimientos, emociones, autoestima, seguridad, estado de salud, entre otros. Y se refleja en nuestro aspecto, comportamiento, palabras y actitudes. Un ejemplo: cuando estamos de buen ánimo sentimos que las circunstancias fluyen, recibimos llamadas, buenas noticias, llegamos a algún lugar y nos atienden bien. En contraste, cuando no nos sentimos animados, estamos estresados, tensos o preocupados vemos cómo las cosas se dificultan y no salen.

De alguna manera terminamos atrayendo personas que vibran como nosotros

En términos afectivos, la energía está continuamente irradiando atracción o repelencia. Esto podemos observarlo cuando una persona se siente segura de sí misma y atrae personas que se interesan por ella, o mantiene una relación donde su pareja se siente constantemente atraída. Lo contrario ocurre cuando una persona salió con alguien y después se siente insegura y ansiosa. Mira continuamente su celular o revisando su mail para ver si el otro envió un mensaje. Es como si comenzara a generar unas ondas que alejaran a esa persona. ¿O no nos ha pasado que cuando más nos relajamos más nos llaman, las oportunidades aparecen o nuestra pareja está más pendiente? Pues así es.

De la misma manera sucede con quienes atraemos como parejas. De alguna forma terminamos atrayendo personas que vibran como nosotros. Si damos una mirada a nuestras parejas del pasado, nos daremos cuenta de una clara relación entre el momento que vivíamos, cómo nos sentíamos y cómo era la persona. Así, si tuvimos una época conflictiva seguramente estuvimos con alguien con esta característica; si en un tiempo nos importaba más el físico compartimos con una persona con este perfil, o si logramos estabilidad seguramente nos encontramos con alguien ecuánime.

Además de atraer a quienes vibren como nosotros, siempre nuestras parejas tienen alguna misión y de nosotros depende comprender su paso. Por ejemplo, pueden despertarnos y abrirnos al amor; enseñarnos a escoger mejor, o darnos más importancia, porque venimos de relaciones donde lo damos todo y no recibimos nada.

Foto: Tiko Giorgadze

Foto: Tiko Giorgadze

El tema de la energía se compone de aspectos físicos, mentales, emocionales e interiores. El ámbito físico vibra a partir de nuestro aspecto exterior. Si es armonioso o no, pues las cosas bonitas generan una onda agradable. Cuando alguien tiene un cuerpo saludable, piel limpia, maquillaje, ropa adecuada o pelo cuidado generará una onda atractiva. No me refiero a los ideales de belleza o modelos perfectos, no, hablo de aspectos sencillos, como limpieza, salud, apariencia armoniosa, manejo del color y olor. Lo bello se percibe como agradable, interesante y atractivo. Todos sabemos que hay hermosos simplones y sin gracia, pero feos atractivos, así que no todo lo atrayente es visto por el ojo humano.

El aspecto mental vibra a partir de nuestros pensamientos, conceptos e ideas. Hacia a donde dirigimos nuestra mente, en qué pensamos constantemente, pasado, presente o futuro, aspectos negativos o positivos. La mente es como una habitación que tiene muchos artículos, siempre saldrán a la vista los que se repitan, sean más grandes o impactantes. Nuestra mente está escogiendo los pensamientos y haciéndolos reales. Si pienso todo el tiempo en dinero pues mi vida será el dinero, y no significa que fluya, porque existen personas que piensan: "Dinero, dinero, me fluye el dinero" y fluye. O quien por el contrario piensa: "¡Dios mío! El dinero, qué problema tengo al deber trabajar y trabajar para conseguir dinero". Esta persona no sólo está pensando en dinero, sino que piensa que conseguirlo es un problema, así que esa se convierte en su realidad. Igual pasa con el amor, si la persona dice: "Me va bien en el amor, soy especial, estoy segura de que atraigo y mantengo una persona maravillosa" así será. ¿Pero qué pasará con quien piensa?: "Tengo 37 años y todas se están casando, tienen hijos y yo nada, no existen hombres buenos y sólo atraigo casados, me voy a quedar sola".

Los aspectos emocionales están relacionados con cómo nos sentimos. La tristeza genera una energía apagada; el estrés y la ansiedad expresan una onda repelente; el miedo es la necesidad de huir de algo así que el Universo nos quita eso del camino. Por ejemplo: "Quiero el amor pero me da miedo sufrir". Claramente estamos alejando el deseo, que las cosas fluyan bien y finalmente pasará lo que más tememos. En cambio, la armonía, la tranquilidad, la paz y el equilibrio son atractivos y más aún la felicidad y el optimismo.

La fuerza de la atracción se enciende como una bola de fuego que nutre toda la estructura humana

Finalmente, el aspecto interior es nuestro ser interno. Esta parte siempre está bien, pero el problema es que no estamos conectados con nosotros mismos. Esa desconexión genera baja autoestima, seguridad y amor propio. Por lo tanto, no escogemos la pareja sino que nos conformamos con cualquier persona, se permiten abusos, se da más que recibir, da miedo abrirse al amor, se siente la soledad, no se sabe amar ni merecer, etcétera.

Nosotros hemos callado, opacado o tergiversado el concepto real. Hemos creído que podemos ser personas no valiosas, feas, aburridas, malas y todos los adjetivos negativos que se nos ocurran. Ese concepto es el que nos creemos, reflejamos al exterior e infortunadamente es lo que atraemos a nuestra vida.

Sin embargo, cuando encontramos el ser interior real, ¡Vibra! Siempre lo comparo con la información de un programa en nuestro computador del cual no sabíamos su existencia. Pero cuando lo encontramos, conocemos y activamos, comienza a funcionar solo y sabe qué hacer. La fuerza de la atracción se enciende como una bola de fuego que nutre toda la estructura humana y la hace sentir viva, feliz y amorosa. De esa manera vibra atrayendo el amor, la prosperidad y lo maravilloso de la vida.

Foto: Ashley Batz

Foto: Ashley Batz

Ingrid Gómez: Psicóloga espiritual y bioenergética. Consteladora familiar. Especialista en relaciones afectivas. Creadora de Prosperlove. Autora del libro: Evolución Afectiva: Aprende a encontrar pareja y crear relaciones sanas y felices.