Una tendencia que crece: padres que "escrachan" a sus hijos en las redes sociales

Hacen la denuncia policial y publican en Facebook que los buscan, aunque en realidad saben dónde pueden estar. Por casos que tuvieron un final trágico, las autoridades no pueden desoír estos pedidos de paradero. Por ahora, no hay sanciones para estos padres que adolescen de criterio.

El hashtag podría ser #Tendencia preocupante. Veamos. El modus operandi no está (todavía) cuantificado, pero no hay dudas de que tiene no pocos cultores. El mismo consiste en denunciar la desaparición de un adolescente (por tomar el caso más recurrente), sabiendo pistas de dónde podría encontrarse o teniendo la certeza de su ubicación, pero usando la denuncia como método correctivo hacia el chico o chica que desoyó las directivas maternas o paternas. Palabras más, palabras menos, les dicen "ah, ¿vos te vas? Bueno, yo entonces voy a hacer la denuncia y lo voy a colgar en las redes". Cosa que el rebelde (o no) se cuadre como corresponde.

Esta actitud, que ya ha sido detectada en varias ocasiones en la provincia, resulta más adolescente que la de los propios hijos, con el agravante de que quien lo concreta es un adulto y que esa decisión, a todas luces errónea, implica movilizar a personal de seguridad de la provincia. 

Saber leer las señales

La División Búsqueda de Personas y Prófugos es la que se encarga de dar con el paradero de quienes faltan de sus hogares. Y muchas veces deben hacerlo a ciegas, pese a que los familiares saben (o intuyen) en qué amigos, novios o casas de conocidos pueden llegar a estar. Creado en el 2012, este organismo que depende de Investigaciones busca a diario un promedio de 12 personas. Por oficio, rápidamente suelen detectar este "ruido" entre padres e hijos e incluso logran desactivar operativos innecesarios. Pero no siempre es así. Tampoco es cuestión de arriesgar un desenlace fatídico por no cumplir con el protocolo.

En muchos casos, una vez que la chica o el chico aparece, admite -o da señales- que sus padres sabían dónde iba a estar. Lo que pasa es que como no autorizaban una salida o un viaje determinado, la reacción más visceral (y menos inteligente) fue salir a denunciar al propio hijo como parte de un escarmiento que de otra manera no podrían o no sabrían aplicar.

Para la psicóloga Fabiana Mendoza, "los chicos se pierden antes de que se denuncie que se han perdido. Ya sea por no hablar, porque están en su mundo, o porque los padres no hablan con ellos. Es muy probable que los chicos ya hayan dado señales antes. Desde una palabra, un acto, un gesto. Algo les pasa y eso después deriva en que estén en la casa de un amigo, una novia, en cualquier lugar. Como adultos hay que estar atentos. Para eso no es necesario meterse en la intimidad de los chicos. Hay que conversar y escuchar. Generar el espacio para que empiecen a hablar. Así podemos tratar de conectar. Ellos viven otra época y piensan de otro modo. Los adultos tienen que pensar en este delicado pasaje de lo íntimo a lo público porque si no lo piensan desde ahí es muy difícil que lo transmitan a sus hijos. Hay mucha exposición en eso. Hoy no hay intimidad en ningún lado".

La delgada línea de lo público y lo privado

Si bien existe un protocolo de búsqueda, donde claramente los denunciantes cumplen un rol, todavía no hay tipificada una sanción para los casos de padres "vengativos" o "escrachadores", por ejemplo trabajos comunitarios. Porque en definitiva estas reprochables acciones no sólo impactan en el seno familiar sino en la sociedad toda, dado que se echa a andar una maquinaria de búsqueda cuando en paralelo hay muchísimos sectores de la sociedad donde faltan policías, patrulleros e investigadores para enfrentar al delito de cada día.

Respecto del rol de estos padres que adolescen, la profesional sostiene que "hay que empezar a considerar la responsabilidad que tienen los adultos. Piensan que todo lo que tiene que ver con los hijos debe hacerse cargo el Estado, el colegio, u otros espacios. El uso de las redes exponiendo la intimidad de los hijos es un tema en sí. Hay que empezar a pensar en ese pasaje tan fino entre lo público y lo privado. No es sólo que lo muestran al chico sino que además exponen la parte privada, porque más allá de que sean adolescentes, tienen privacidad. Todos los humanos la tenemos. Este mal uso que se hace de las redes es porque los padres se ponen en el mismo lugar que los hijos. Los exponen pero para mostrarse ellos. No sé si necesariamente para mostrar que los cuidan".

La ayuda que no ayuda

Otro capítulo de esta suerte de penosa comedia de enredos lo aportan los medios cuando reproducen, sin previamente chequearlo, casos de desapariciones de niños, adolescentes e incluso adultos que no necesariamente son ciertos, cercanos o actuales. Las redes también se hacen eco, la mayoría de las veces con buena intención de dar con el paradero del buscado/a, pero rara vez sabemos cómo termina la película. Cuando alguien vuelve a su hogar o es encontrado, no se comunica y las mismas vías que sirvieron para alertar sobre una desaparición rápidamente están ocupadas en otro tema.

En función de los finales trágicos que tuvieron algunas denuncias de este tipo, no se puede banalizar el tema y creer que detrás siempre hay un padre o una madre intentando aleccionar a un hijo díscolo escrachándolo en Facebook o en Twitter. Sí hay que activar todas las alarmas para garantizar que las denuncias sean ciertas y las búsquedas justificadas. El principal trabajo, ya lo advirtió la profesional consultada, empieza en cada casa. Hablando y escuchando.

Opiniones (3)
16 de agosto de 2018 | 07:29
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16 de agosto de 2018 | 07:29
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  1. La nota no tiene pies ni cabeza, mete en la bolsa a todos, y si fuera profesional de verdad, debería saber que cada individuo es diferente a los demás, aunque sean mellizos o gemelos. Nota mala y peor, si es escrita por alguien que se supone sabe algo de los seres humanos. Hay millennials desde pobres hasta millonarios, ya que se los distingue porque nacieron en determinado momento, no por sus conductas. Hay de honestos hasta de guante blanco o ladrones de gallina. No son responsables los padres de las decisiones de los que se dicen adultos para hacer lo que quieren sea bueno o malo. Pero siempre dice padres...no menciona madres, como si no fueran también parte del combo. Se usa el concepto de patria potestad en los padres cuando les conviene a las mujeres, sino, ellas son las responsables, sólo de los éxitos de sus hijos. Cuando hay que ir a sacarlos porque conducían ebrios, ahí va el padre con un abogado, pero para aplaudir un éxito del hijo, ellas están en primera fila muy arrequintadas. Le aconsejo a atender sólo los que tienen Edipo y se llena de plata.
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  2. Lo primero que debe hacer cuando su hijo desaparece es pensar lo peor (que lo secuestraron, por ejemplo) para activar las alarmas sociales y que todos lo busquen. Si después resultó un caso de enojo por cuestiones familiares, tanto mejor. Y no es una cuestión económica como para cobrar por la búsqueda.
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  3. Que los padres se hagan cargo economicamente de la busqueda. Seguro los desaparecidos van a bajar rapido!
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