Nos ponemos viejos: ¿qué es la Reserva Cognitiva?

Hay un hecho insoslayable: envejecemos. Esta reserva abre puertas para enfrentar el envejecimiento normal y el patológico. En esta nota, te lo explicamos.

"Como el suelo no puede dar fruto si no se cultiva, la mente sin cultivo tampoco puede producir", Séneca.

"Con mis amigas del secundario tenemos la misma edad; ellas me critican porque dicen que me olvido de todo y a ellas no les pasa, cómo puede ser?", pregunta Marta asombrada en el consultorio.

Y es que pareciera ser que algunas personas tienen el cerebro más protegido ante ciertos embates de la edad.

El neurólogo Yaakov Stern, de la Universidad de Columbia, también arribó a la misma pregunta cuando en el año 1994 empezó una investigación. Observó que personas con una misma patología cerebral presentaban diferencias en sus manifestaciones clínicas. Fruto de esto acuñó, en 2002 el término de reserva cognitiva, para explicar por qué algunas personas son más susceptibles al deterioro cognitivo y por qué otras pueden sobrellevar una vejez saludable desde la cognición.

La reserva cognitiva es la capacidad para afrontar daños cerebrales mientras se conservan las capacidades funcionales, es decir, que clínicamente no hay signos de deterioro. Esto significa que la reserva cognitiva posibilita que, aun habiendo un cerebro deteriorado, la persona no refleje en sus actividades de la vida cotidiana dicha alteración, desde la clínica no hay síntomas demasiado llamativos.

Memoria cerebro

Ahora bien, ¿qué conforma esta valiosa reserva? Por un lado, están los factores hereditarios o genéticos, es decir, aquello que traemos a este mundo con nosotros: la inteligencia o nuestra capacidad intelectual es un ingrediente muy importante. Por otro lado, el nivel educativo (años de educación formal), la actividad laboral, el bilingüismo, la actividad física, el tiempo dedicado al ocio y la vida social, vienen a sumarse a este combo protector. Y, si buscamos u poco más, encontramos que una actitud positiva ante los vaivenes de la vida también tiene su lugarcito dentro de esta reserva.

Como cualquier órgano, el cerebro envejece, lo que impacta en nuestro funcionamiento cognitivo. Así, es esperable que, mientras más años tengamos, nos pongamos más lentos, encontremos más dificultades para recordar, para encontrar la palabra adecuada al hablar, y nos cueste más organizarnos y tomar decisiones. Estos inconvenientes se acentúan marcadamente dentro de una enfermedad demencial, hasta el punto de interrumpir con la vida cotidiana del paciente y de sus seres queridos.

Las últimas investigaciones subrayan la idea de que una buena reserva cognitiva es importante para enfrentar no solamente el envejecimiento normal, sino también cuando hay un proceso demencial. A mayor reserva cognitiva, mejor funcionamiento de la atención, la memoria, el lenguaje y las capacidades ejecutivas (planificar, organizar, razonar, tomar decisiones) y mayor posibilidad de defenderse ante la muerte neuronal.

Tanto el envejecimiento, como la demencia, son irremediables, esto quiere decir, que, hasta ahora, no se ha encontrado una cura o una prevención. Sí está claro que nuestra reserva cognitiva actúa como factor protector, permitiendo ofrecer resistencia al comienzo y avance de la sintomatología.

¿Es posible fortalecer o adquirir reserva cognitiva? Como digo siempre, nunca es tarde. Se ha demostrado que la reserva es flexible y puede continuar desarrollándose a lo largo de los años. Si bien hay factores genéticos inmodificables de por medio, se puede trabajar en la línea de adquirir nuevos conocimientos para crear y fortalecer redes neuronales y así, aumentar nuestra reserva cerebral. En este sentido, todo lo que sea incorporar nuevos conocimientos, hacer "gimnasia" o estimulación cognitiva, ayuda a mantenernos cerebralmente en forma.

Memorizar atención memoria

Hoy contamos también con escalas que miden la capacidad de reserva cognitiva, ayudándonos a realizar terapéuticas cognitivas cortadas a medida.

La calidad de vida es muy importante también. Una alimentación sana y equilibrada, actividad física, vida social activa influyen directamente aumentando o disminuyendo nuestra reserva neuronal. Desde luego, el contexto social tiene un peso extra. Una vida tranquila, con un medio socio-cultural estimulante y contenedor brindan un anclaje emocional importante.

Cuando podemos cambiar la mirada y entender que la vejez no se trata de sólo pérdidas, podemos enfrentarla desde las posibilidades y construir una vida satisfactoria.

Lic. Cecilia C. Ortiz / mat.: 1296 / licceciortiz@hotmail.com

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16 de agosto de 2018 | 22:53
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