Salutogénesis: Qué nos sana Vs Qué nos enferma

Durante siglos hemos vivido un modelo asistencial en salud, buscando las causas de las diferentes dolencias. El cambio que viene es interesante.

"En cada alma psíquicamente enferma hay un núcleo sano, si uno fortalece debidamente ese núcleo, entonces la persona puede convivir mejor con sus problemas e influir en su entorno de una manera sanadora", Abraham Maslow.

Cuando usted se siente mal o le duele algo, entonces va al médico y la pregunta de rigor es: "¿qué tengo doctor?", "¿qué me ha enfermado?", porque sabemos que la medicina se encarga de buscar las causas del malestar.

Las campañas de prevención (hipertensión, diabetes, obesidad, etc.) cuyos afiches solemos ver adornando nuestra ciudad, apuntan a concientizar sobre los factores de riesgo a controlar para evitar padecer enfermedades.

El hilo conductor que caracteriza las actuales políticas de salud tiene que ver con relacionar causa-efecto, entonces, determinado virus, bacteria, deterioro, desequilibrio, etc., ocasiona tal dolor, defecto, enfermedad. Así, se ha perfeccionado la ciencia médica al punto de obtener cada vez más exactas mediciones y terapéuticas de cada parte de nuestro cuerpo. Pero la consecuencia es que se ha ido perdiendo la visión integral del ser humano, es decir, la bendita unión cuerpo-mente-alma.

A fines del siglo XX el médico y sociólogo Aarón Antonovsky estaba llevando a cabo una investigación con personas que habían sobrevivido al holocausto. Encontró que había personas que, a pesar de su historia de crueldad, muerte, pérdida y destrucción habían podido recuperar su vida y mantenían una actitud positiva y favorable. Se preguntó entonces si podría ser posible que las personas tuviéramos un "factor protector" que nos hiciera concebir y enfrentar situaciones de diferente manera y que, de esa "protección" dependiera nuestra capacidad para enfermar o para mantenernos sanos.

Antonovsky desarrolló una teoría que concluye que las personas que poseen recursos y fortalezas individuales (factor de protección) pueden manejar el estrés de manera más efectiva. Esto no es nada nuevo. Lo revolucionario fue lo que siguió. Se cuestionó entonces, si, a partir de esto, era posible lograr un pasaje de la pregunta "¿qué nos enferma?" a "¿qué crea salud?". El resultado fue una concientización acerca de un cambio necesario de paradigma sobre la forma de concebir y sostener los sistemas de salud.

Antonosky creó el término salutogénesis, (que proviene del latín salus (salud) y del griego génesis (origen), queriendo aludir a la "génesis de la salud") para cambiar el enfoque hacia aquellas herramientas que hacen que permanezcamos sanos, en contraposición al modelo clásico asistencialista y preventivo en medicina.

Dentro del modelo salutogénico adquieren valor los recursos que potencian la capacidad de las personas, comunidades y poblaciones para mantener la salud y el bienestar. Para esto, adquieren vital importancia las habilidades, intereses y experiencias del individuo y de su contexto socio-cultural.

En este modelo se busca capacitar al ser humano para identificar y movilizar los propios recursos internos, para que así pueda enfrentar y gestionar la tensión y el estrés exitosamente y de manera saludable. Porque se sabe que el manejo efectivo de estresores ayuda a combatir el surgimiento de patologías.

Supongamos que yo quise llegar a la cima del Aconcagua y fallé, el cambio estaría en que en lugar de preguntarme "¿Qué pasó? ¿Por qué no hice cumbre?", antes de emprender el viaje detecte mis habilidades y conozca de antemano cuáles serán mis lados fuertes para poder hacer frente de la mejor manera posible a cualquier imprevisto que dificulte mi llegada a la cima. El protagonismo lo asume mi propia capacidad de enfrentar problemas.

Los recursos con los que contamos pueden ser o bien internos, como la inteligencia, el conocimiento, o bien externos, como recursos materiales, estabilidad cultural, contención social, condición laboral, que también actúan como factor superador del estrés emocional.

Desde un programa de salud, la clave sería no solamente lograr una concientización de recursos y potencialidades para hacer frente a situaciones estresantes, sino también, adquirir habilidades para utilizarlos.

Desde luego, para esto habrá que lograr un cambio de paradigma en el que el nuevo modelo de concepción ponga énfasis en la salud y lo que la mantiene.

En resumen, la Salutogénesis

  • Entiende al hombre como un ser integral (es decir, un todo físico, anímico y espiritual).

  • Trata con recursos y fortalezas, no con factores de riesgo.

  • Entiende que una crisis puede ser un desafío que puede resolverse con una estrategia cognitiva en lugar de una reacción emocional.

  • Énfasis en la salud y lo que es favorable y positivo para sostenerla, no en la enfermedad.

Esta nueva perspectiva busca que nos hagamos concientes de nuestra posibilidad de gestionar lo que nos pasa en la vida para que lo enfrentemos tomando conciencia de que somos capaces, porque somos más humanos si podemos auto-transformarnos y evolucionar, haciéndonos cargo de que somos responsables de nuestra salud.

"La mejor farmacia, y la más efectiva, está dentro de su sistema", Robert C. Peale.

Lic. Cecilia C. Ortiz/ Mat.: 1296/ licceciortiz@hotmail.com

Opiniones (1)
19 de junio de 2018 | 23:36
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19 de junio de 2018 | 23:36
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  1. es la manera de ver la medicina: holicista o mecanicista..... Los japoneses y chinos pregonan esto desde hace 6000 años mínimo.... los occidentales aún estamos tratando de entenderlos
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