El antes y el después del cerro Aconcagua

Antes, era aventura; ahora, es un deporte. Marcelo Straniero, por caso, fue médico del coloso durante 15 años y miles de andinistas pasaron ante sus ojos. Ahora, los tiempos modernos lo obligaron a renunciar.

También en el Aconcagua y sus ascensiones, hay un antes y un después.

Mulas bandera Nota

Hace unos 25 años, este que escribe fue por primera vez al cerro, cuando no había grandes empresas concentrando el negocio, ni servicios especiales, ni adelantos tecnológicos satelitales, ni Internet con wi fi, bares y duchas calientes y tampoco guías de montaña titulados.

Era otro Aconcagua: uno, tal vez, con mayores riesgos, pero también con mayores aventuras, menos personas y mayor espíritu deportivo. Entre otras cosas, no había médicos.

Los años han pasado y el Aconcagua fue creciendo exponencialmente como negocio; las empresas ganaron envergadura y comenzaron a competir por ofrecer más y mejores servicios a los visitantes, hasta límites antes impensados e, incluso, no deseados. Es cierto que, antes, también había porteadores, guías y empresas, pero no era lo mismo; ahora, de hecho, se vuelve muy difícil plantearse una expedición sin la contratación de una compañía, sus comodidades y seguridades, pero también sus manejos de los tiempos, para que no se junten en los campamentos base expediciones distintas.

Campamento confluencia new

Hoy, podés ir hasta la cumbre del cerro sin cargar mayor peso en tu mochila, porque podés contratar porteadores y podés tocar la cima sin tomar ninguna decisión durante el trayecto, pues hay en Mendoza excelente guías de montaña, que conocen de memoria cada ruta y saben si podés llegar o no, si las condiciones son las debidas para intentar cumbre y también están preparados para bajarte a un campamento base en caso de problemas.

Ahora, de hecho, también hay médicos especializados en los campamentos base (Confluencia, Plaza de Mulas y Plaza Argentina), con equipamiento que te pueden salvar la vida.

Respecto de estos servicios, a principios de la década del ‘90, sabrán los memoriosos, hubo un médico que hizo historia en el Aconcagua, Jorge Ibarra. "El iba gratis, era oncólogo y fue como un maestro para todos los que fuimos después; todos nos identificamos como montañistas por naturaleza", comenta Marcelo Straniero, quien, hasta la temporada pasada, prestó servicios en el cerro durante 15 años. 

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Marcelo Straniero.

Por sus manos y sus juicios, han pasado decenas de miles de andinistas con el sueño de la cumbre palpitándoles, a veces con exceso, en sus pechos.

"Toda la especialización la fuimos haciendo en el terreno; todo fue experiencia propia. Luego de tantos años, ahora noto un cambio de paradigma: antes había más convivencia en la montaña, había historias de vida; ahora, parece que lo importante es hacer cumbre en el menor tiempo posible. Las empresas de montaña contratan guías para llevar turistas a la cumbre. En líneas generales, se ha perdido mucho de lo que el montañismo tenía", opina Straniero.

Diego Carbonell Aconcagua andinismo n

Siguiendo esta mirada ‘empresarial', el panorama impacta en los servicios de salud: "Se están perdiendo la consulta médica-humana extendida y parece que hay menos tiempo para todo; las consultas son más impersonales y, básicamente, no se puede constatar el estado de salud previo de los andinistas".

Al respecto, el médico recuerda un episodio que vivió con un andinista de fama mundial, el español Fernando Garrido: "Yo soy cardiólogo y siempre he llevado mi electrocardiógrafo al Aconcagua. A este deportista, le detecté una arritmia por electrocardiograma. Lo encontré claramente limitado y él se enojó mucho conmigo cuando se lo hice saber. Venía con diez españoles que querían hacer cumbre y, para él, fue más importante llevarlos que su salud. Finalmente, subió medicado y yo me di cuenta de que ya no tenía fuerzas para continuar así con ese trabajo. Esta temporada, hubo dos decesos por muerte súbita".

Marcelo Straniero

De este modo, al encontrarse "en desacuerdo con las nuevas pautas sociales," es que Marcelo Straniero decidió renunciar a su trabajo en el Aconcagua.

Todo es más rápido en el cerro. Es evidente: los equipos, por ejemplo, ahora son mucho más livianos; las botas, las camperas, las carpas, las botas, las comidas, incluso... Esto hace que se suba de modo más veloz, sin cumplir con los encantadores procesos de ir acercándose a una cumbre, una cumbre que no es llegar a la cima del Aconcagua, sino llegar, sano y salvo, a casa.

El cerro y sus apuros ha perdido ahora al médico Marcelo Straniero, quien, claramente, prefiere afrontar el desafío de ver crecer a sus hijos Daniela, Sofía y Vicente y a su nieto Valentino. Se está tomando el debido tiempo para hacerlo, asegura, por lo cual, está claro, tiene la cumbre asegurada.

Ulises Naranjo.

Opiniones (12)
21 de junio de 2018 | 01:50
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21 de junio de 2018 | 01:50
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  1. Mis respetos al Doctor y al Periodista. Siempre cambian las cosas. Antes de que el Dr. comenzara con el montañismo, mucho antes, las expediciones duraban hasta meses y algunas partes se hacían sobre el lomo de las mulas por ejemplo. Mientras los materiales fueron cambiando, se pudo ir desafiando tiempos y límites. Tal cual se hace ahora. Seguramente en su época, la del Dr., se fumaba y tomaba alcohol en los campamentos (siempre hablando en general). No veo correcto que el montañismo se juzgue con los ojos de una "época". Hoy es cierto que hay mucho turismo arriba, pero también es cierto que hay gente que se entrena mucho, casi profesionalmente para subir en poco tiempo. Y eso cuesta mucho: Tiempo y dinero. Simplemente una diferencia en un aspecto de la nota. Saludos.
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  2. Ante todo el acceso al cerro debería estar correctamente regulado. No pueden entrar la masa de gente que va y provoca un daño irreversible al lugar. Segundo la guita que genera son 2 mangos, no mueve la aguja. Tercero pago mis impuestos que desde el vamos ya es mucho. Los rescates antes los hacia el ejército que quien debería seguir haciéndolo. Cuarto antes iba gente que conocía y se dedicaba al montañismo en forma profesional, hoy es una gilada. El gobierno de mza no sabe ni supo administrar el área. Debería ser parque nacional.
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  3. Ma llama la atención la frase " ofrecer más y mejores servicios a los visitantes, hasta límites antes impensados e, incluso, no deseados". ¿Cuáles serán los mejores servicios "no deseados"? ¿Y no deseados por quién? Suena a que el autor preferiría mantener el Aconcagua cerrado y elitista... Y por qué "el montañismo era el de antes", como dice un forista? Me causa gracia la gente que dice que el gobierno arruinó el Aconcagua pero después pretende que ese mismo gobierno haga los rescates gratis... en qué quedamos?
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  4. El Aconcagua necesita de una gestión eficiente sin lis vaivenes políticos de siempre. Creo que el Doctor no tiene conocimiento que esa Área genera más de dos millones de dólares por temporada en permisos de ingreso y que ello sirven en gran parte para sostener las demás áreas. Si no se siente bien allí puede ir a Miles de cerros de Mendoza sin pagar un peso. Pir otra parte la actividad cobtrolada genera en la actividad turística millones de pesos que derraman en todos los servicio que participan. No entiendo que hay de malo. Siempre se dice que el estado debe dejar de subsidiar y cuando lo hace le pegamos. No hay culo que nos venga bien
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  5. Marcelo es un grande y excelente profesional. Muy buena la nota Ulises
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  6. El montañismo NO es solo subir el cerro Aconcagua. Que por cierto es el anhelo de todo montañista mendocino. Hay infinidad de lugares paradisíacos para escalar técnicamente, en altura, por senderos etc.etc. Y sí se conservan tradiciones. Deben reconocer que el Aconcagua en estos años paso a ser un producto comercial, del cual muchos viven y ganan mucho dinero. Como ha pasado en todos los cerros de gran altura en el mundo. La mirada apocalíptica de la nota es solo por el Parque Aconcagua... me imagino
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  7. Muy buena nota, el Aconcagua era el de antes al igual que el montañismo. Ahora convertido en el marketing del turismo alternativo en donde todo se puede hacer con el mínimo esfuerzo, o con la marca de aquel equipo... Lamentablemente se va perdiendo el espíritu del montañismo con las nuevas disciplinas que van surgiendo..claro está que todas con fines económicos.
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  8. Excelente nota Ulises. Una pena que la vorágine de la ciudad llegue hasta estas alturas. Nos queda educar a nuestros hijos para que no caigan en la "moda", sino que disfruten por elección de nuestra montaña y de estos pequeños grandes gustos de la vida.
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  9. Es así en todos las ramas de la medicina Marcelo. Disfrutá la montaña como vos la sentís. No como el marketing pretende. Tu actitud habla de tu dignidad.
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  10. Marcelo straniero profesionales si los hay
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