El arte de sanar las relaciones

Entrevistamos a la reconocida terapeuta y conferencista Verónica Aquistapace, fundadora del centro Ser Consciente de Buenos Aires, para profundizar en la importancia de los vínculos, el papel de las creencias y el cultivo de la comunicación consciente.

Verónica Aquistapace es Licenciada en Ciencias de la Comunicación de la UBA y es la creadora de la iniciativa de crecimiento personal Ser Consciente. En 2010 inició un camino de autodescubrimiento psicológico y espiritual, que la ha llevado a formarse en técnicas variadas de meditación, Reiki, memoria celular, entre otras. En su trayectoria ha ofrecido talleres de armonización, comunicación consciente, Ho'ponopono e iniciaciones gratuitas de Reiki en Buenos Aires, Mendoza, Mar del Plata, Montevideo (Uruguay) y Playa del Carmen (México).

Hace algunos meses trasladó su residencia a Mendoza, para consolidar una alianza con el Centro Índigo, que visitaba con frecuencia desde hace años. Dentro de los talleres recientes de esta versátil conferencista, tuvimos la oportunidad de vivir el Taller Sanar Relaciones. Hablamos con Verónica para conocer los diversos niveles de vínculos que plantea y qué pasos podemos comenzar a dar para encontrarnos desde la armonía.

Nuestra existencia se basa en las relaciones y la comunicación, somos ante todo seres sociales

¿Por qué es necesario emprender un camino de sanación de las relaciones?

Considero que sanar las relaciones es lo que todos buscamos, aquello que queremos en este momento de la humanidad. El terreno de los vínculos es la arena de aprendizaje más rica que tiene nuestra experiencia humana. Nuestra existencia se basa en las relaciones y la comunicación, somos ante todo seres sociales. Por ende, aprender a sanar nuestros vínculos resulta fundamental.

Verónica Aquistapace

Verónica Aquistapace, archivo particular

¿Cuál es el enfoque que empleás en el proceso de sanación de los vínculos?

Los aspectos en los cuales nos enfocamos con el equipo de Ser Consciente para sanar las relaciones son: el espiritual o de expansión; el personal, y el colectivo.

El primero tiene una importancia esencial para mí. Desde hace años medito y camino el sendero de la expansión de consciencia. Por ello enfatizo en la relación con lo cósmico, lo divino o con el carácter sagrado de la vida. Esta es una relación que se nutre con la meditación, la introspección y el silencio.

El segundo es la dimensión personal o temporal, la relación que mantenemos con nosotros mismos. Consiste en comprender cómo podemos ser, al mismo tiempo, compasivos, indulgentes, disciplinados y amorosos con nosotros. Lo anterior implica reconocer este ser humano que somos, haciendo lo mejor que podemos cada día con nuestro nivel de consciencia y limitaciones.

El tercer aspecto corresponde al vínculo con los demás. Esta relación tiene varias aristas, que van desde la forma como veo a las personas, pasando por la comunicación, hasta la manera como proyecto aspectos de mí en otros. Cada una de estas cuestiones requiere que pongamos la lupa y sanemos, para poder encontrarnos desde un lugar más armonioso.

La buena noticia es que las creencias son reprogramables

Existen creencias y programaciones que afectan la forma como nos relacionamos con nosotros y otros. Con el tiempo estas se refuerzan. ¿Es posible modificar estos aprendizajes independientemente de la edad y vivir relaciones más plenas?

Siempre es posible la transformación y no necesariamente es más difícil porque una persona tenga determinada edad o pertenezca a una cultura. Todos somos portadores de creencias que hemos aprendido y no hemos filtrado. Las consideramos verdades y hemos hecho leyes universales de ellas. Esas programaciones están actuando de fondo mientras nos vinculamos con las demás personas. Creencias que tengo sobre mí misma; creencias que tengo sobre cómo deberían ser las demás personas, y también sobre los roles que cada uno debería jugar en cada relación.

La buena noticia es que las creencias son reprogramables, no sólo mediante las técnicas que enseño de meditación o sanación de la memoria celular, sino también con afirmaciones positivas. Hoy existen múltiples maneras de sacar a la luz las creencias que tenemos sobre nosotros y el mundo, desprogramarlas y hacer lugar a otras nuevas más positivas, que iluminen otros modos de vivir. Con una concepción liviana y luminosa sobre nosotros y el mundo empezaremos a transformar nuestras relaciones en las pequeñas cosas.

Sentirme para poder sentir, comprenderme para poder comprender, ser empática conmigo para ser empática con los demás

Verónica Aquistapace durante un Taller en Índigo

Verónica Aquistapace durante un Taller en Índigo

En los talleres que ofrecés usás el lenguaje como forma de sanación, a través de lo que denominás "Comunicación Consciente" ¿En qué consiste este concepto y qué pequeños pasos podríamos incorporar para mejorar nuestras relaciones?

La comunicación consciente es un camino para aprender a comunicarnos, primero, con nosotros, en un dialogo interno, de manera consciente y amorosa. Ser consciente de mis necesidades, valores y emociones, para poder comunicarlas y sentir al otro. Siempre afirmo: "sentirme para poder sentir, comprenderme para poder comprender, ser empática conmigo para ser empática con los demás". Ese proceso implica primero conocer cuáles son mis necesidades fundamentales, aquellas que necesito para estar en paz: respeto, consideración, celebración, alegría, empatía, entre otros.

Luego continuamos para vincular esas necesidades con las emociones. Cuándo me veo feliz, contenta, satisfecha; cuándo tengo emociones armoniosas, o cuándo aparecen esas que me gusta transitar, porque estoy viendo mis necesidades satisfechas. Pero también cuándo siento emociones incómodas, esas que no me gusta transitar, porque mis necesidades se están viendo insatisfechas.

Si aprendo a hablar primero conmigo en un lenguaje de emociones y necesidades, voy a poder hablar desde mí cuando me comunique con otro y poder decirle: "Me siento así, porque necesito esto", sin acusar ni usar la violencia con otros. A partir de esta posición, se pueden entablar pedidos y acuerdos de mutuo beneficio con la otras personas. Desde esta perspectiva podremos comunicar, en la medida de lo posible, observaciones en lugar de interpretaciones, lo que observo en lugar de mi interpretación de lo que observo, mis sentimientos y necesidades.

Con la Comunicación Consciente podemos ir puliendo nuestros comportamientos, porque estos son siempre acciones que llevamos adelante para satisfacer una necesidad. Cuando somos conscientes de cuáles son las necesidades detrás de los comportamientos, qué intentamos satisfacer cuando nos comportamos de una determinada forma, la próxima vez vamos a desarrollar estrategias para satisfacer esa necesidad o comunicar esa necesidad.

Este siempre es un camino de autoconocimiento y siempre se empieza por uno


Para saber más: Ser Consciente, email: info@serconsciente.com.ar