¿Por qué celebramos hoy la Felicidad?

El 20 de marzo fue declarado por la ONU como el Día Internacional de la Felicidad. ¿Cuáles son los orígenes de esta singular iniciativa, por qué un pequeño país de Asia fue fundamental y cuál es el significado profundo de la fecha?

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) comienza su descripción del Día Internacional de la Felicidad con la siguiente expresión: "¡Es un día para ser feliz, naturalmente!" Con la palabra "natural" busca reconocer la importancia de la felicidad y el bienestar "como aspiraciones universales de los seres humanos". Además en su declaración, la ONU invita a los Gobiernos a considerar este tema en sus políticas, y convoca a los Estados, organizaciones y ciudadanos a "observar de manera adecuada" este día, con actividades educativas y de toma de consciencia.

En medio del actual péndulo entre el escepticismo sobre la existencia de la felicidad y el negocio de la alegría, que ofrece fórmulas mágicas para lograr de forma rápida y fácil la plenitud, llama la atención que el organismo multilateral más grande se ocupe del tema de la felicidad y consagre un día para pensar sobre los caminos para cumplir esta aspiración. Las razones de esta trascendental decisión se encuentran en la historia de esta Resolución, el ambiente que rodeó la iniciativa y su objetivo profundo.

El propósito de los días internacionales es: "Sensibilizar, concienciar, llamar la atención sobre un problema sin resolver" (ONU)

El 12 de julio de 2012, la Asamblea General de la ONU presentó la Resolución 66/281, donde decretó el 20 de marzo "Día Internacional de la Felicidad". En el documento se recuerda la Resolución 65/309 de 2011, donde se "invitó a los Estados Miembros a que emprendieran la elaboración de nuevas medidas que reflejaran mejor la importancia de la búsqueda de la felicidad y el bienestar en el desarrollo con miras a orientar sus políticas públicas". En esta resolución del 2011 se hacía referencia a la necesidad de aplicar un enfoque "más inclusivo, equitativo y equilibrado" a la lógica de crecimiento económico, capaz de promover "el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, la felicidad y el bienestar de todos los pueblos".


Bután: El defensor de la Felicidad

Resulta difícil comprender el alcance de la Resolución de 2012 sin mencionar al Reino de Bután, país que lideró la iniciativa y se ha convertido en una inspiración para economistas, políticos, sociólogos, empresarios y ciudadanos comprometidos con el cambio social.

Bhutan

 Foto: Bután, por Sittichok Glomvinya 

Bután está enclavado en los Himalayas, es limítrofe con India y China, fue convertido en democracia en el 2008 y cuenta con una población inferior a los 800.000. Hace 43 años, el 2 de julio de 1974, el rey Jigme Singye Wangchuck, con apenas dieciocho años, afirmó en su discurso de coronación: "La felicidad interior bruta es mucho más importante que el Producto Interior Bruto".

A diferencia de lo que ocurre habitualmente con las promesas de campaña, desde ese día el joven rey buscó aplicar los criterios de la Felicidad Interior Bruta (FIB) en su política de desarrollo. En el Artículo 9 de su Constitución, por ejemplo, se establece que el objetivo del Gobierno es propender porque cada uno de sus ciudadanos sea feliz. Para ello, el país cuenta con un Ministerio de la Felicidad, encargado de dirigir acciones para el cumplimiento de este mandato.

Si bien Bután es una economía pequeña y está iniciando una apertura económica con sus colosales vecinos, la senda tomada por el monarca y su Gobierno desde hace más de cuatro décadas ha influido para evitar una atención exclusiva al crecimiento económico. Los dirigentes del país han reconocido que en la búsqueda única de los resultados económicos las personas y las sociedades han perdido sus tradiciones, entorno, sistemas sociales, humanidad y sacralidad. Como ha afirmado en diversas declaraciones Tshering Tobgay, Primer Ministro: "La humanidad necesita un objetivo más alto, un objetivo superior para el desarrollo: La Felicidad Nacional Bruta".

En Bután se lleva a cabo un censo entre la población para medir el Índice de Felicidad Bruta

El resultado práctico de esta perspectiva, que une la razón, el pensamiento holístico y la espiritualidadse refleja en acciones como las siguientes:

1. Tomar decisiones basadas en el cuidado: Por ejemplo, declinaron la propuesta de India para construir una hidroeléctrica, porque hacerla implicaba inundar valles, desplazar población, perder reserva forestal y destruir lugares sagrados.

2. Defender la conservación: El 60% de la superficie de Bután es forestal. Está prohibida la casa de animales y la población es vegetariana. Es uno de los países con mayor biodiversidad. Se protegen las escuelas, los vestidos y la arquitectura.

3. Preguntar sobre el nivel de felicidad: Se lleva a cabo un censo entre la población para medir el Índice de Felicidad Bruta. Los pilares básicos del modelo son: a. un desarrollo socioeconómico sostenible y equitativo, b. la preservación y promoción de la cultura, c. la conservación del medio ambiente, d. el buen gobierno.

Foto: Samer Daboul

Foto: Samer Daboul


¿Para qué sirve un Día de la Felicidad?

En el blog de la ONU se afirma que el propósito de los días internacionales es: "Sensibilizar, concienciar, llamar la atención sobre un problema sin resolver, un asunto importante y pendiente en las sociedades, [...] para que, a través de esa sensibilización, los Gobiernos y los Estados actúen y tomen medidas o para que los ciudadanos así lo exijan a sus representantes".

La puesta en público de la Felicidad por parte de la ONU es un llamado a los Estados, las organizaciones y a nosotros mismos. En primer lugar, es una alerta a los Gobiernos para reconocer que la senda exclusiva del desarrollo y el énfasis en el crecimiento económico han ido en detrimento de factores, hasta ahora inmensurables, como la importancia del tiempo libre, el cultivo de relaciones sociales profundas, el sentido de vida o la salud mental. En segundo lugar, insta a los Estados y organizaciones a ampliar su mirada para contemplar una dimensión más amplia de la satisfacción humana, que sume al producir las dimensiones de estar y ser.

Por último, el mensaje de la ONU: "¡Es un día para ser feliz, naturalmente!"; la inspiración de Bután, y el hecho de que diversas organizaciones, escuelas de pensamiento, universidades y ciudadanos hayan comenzado a pensar de nuevo en la Felicidad, como una de las más esenciales y altas aspiraciones humanas, nos lleva a tomar una pausa en el tren de la vida. Detenernos para ser felices naturalmente, con sencillez, pero sobre todo para indagar nuestras motivaciones profundas, emplear nuestra diligencia y recursos en la consecución de esas metas y tener presente siempre nuestra libertad interior como termómetro de esa Felicidad.

¡Feliz y Pleno Día Internacional de la Felicidad!

Opiniones (2)
26 de mayo de 2018 | 19:43
3
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26 de mayo de 2018 | 19:43
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  1. Caminar...cerrar los ojos y sentirse en paz!
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  2. S.I.C.: "En medio del actual péndulo entre el escepticismo sobre la existencia de la felicidad y el negocio de la alegría,...." Ese es el punto. ¿Qué es ser feliz? ¿El consumismo? ¿El acaparar? O simples tareas o quehaceres que siendo simples, logran en el ser humano, paz y tranquilidad, que en definitiva, sin problemas y con salud, es ser feliz.
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