L. Manson

Jazmín Stuart en MDZ: del delirio de Verano del '98 al cine de culto

La talentosa actriz, guionista y directora presentará este sábado "Los paranoicos", con entrada gratuita, en el marco del Festival GRABA 02. Una entrevista todoterreno.

Jazmín Stuart es una de las artistas más lúcidas de la escena nacional de las últimas décadas. Este año, viene de brillar por partida triple en su nueva película Recreo, de la cual fue coguionista, codirectora y coprotagonista. Además, recientemente participó en el especial de Telefe por el 20 aniversario de la legendaria tira Verano del '98, y en estos días está en Mendoza como parte del Festival GRABA 02 Mendoza, donde presentará junto a Daniel Hendler y el director Gabriel Medina, la película de culto Los paranoicos; que está cumpliendo diez años de su estreno. La proyección será al aire libre, con entrada gratuita, este sábado a las 20:30 junto a la Nave Creativa; detrás de la Nave Cultural.

Juntos después de 10 años para presentar "Los paranoicos". %u2764%uFE0F @daniel_hendler_ @gabomedina75

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En una charla distendida durante el programa Otra Manera, de MDZ Radio, Jazmín habló sobre varios temas. Desde su insólito paso por Verano del '98, que incluyó dos personajes completamente diferentes; hasta el ascenso del movimiento feminista y la creciente presencia de realizadoras detrás de las cámaras en el cine nacional.

En el comienzo de la charla, Santiago Montiveros, conductor del programa de MDZ Radio, se mostró conmovido y admitió que sufrió mucho con la muerte de Paula, el personaje que interpretó Stuart en Verano del '98; que generó gran empatía con el público masivo. "Me vio y pensó, es Paula que renació", bromeó la actriz frente a la atónita mirada de Montiveros.

- Empecemos justamente por Verano del '98. Vos estuviste en las dos primeras temporadas.

Sí, el programa duró tres años. Yo estuve en el '98 y el '99, y después me fui porque no aguantaba más (risas).

- Recordemos algunos detalles de esa tira. Una producción enorme, en donde exceptuando figuras ya consagradas como Rita Cortese, Alicia Zanka o Mario Pasik; el resto del elenco estaba formado por caras nuevas.

Yo aprendí mucho, tengo muy buenos recuerdos de la interacción con los actores más experimentados, eso fue súper interesante. Yo cuando entré a Verano del '98 ya tenía 21 años creo. Había chicos muy jóvenes, por ejemplo me acuerdo de Agustina Cherri haciendo la tarea en algún bache de las grabaciones. Me acuerdo también el cumpleaños de 15 de Marcela Kloosterboer. Eran muy bebitos todos. Yo ya tenía 21 y era como que estaba parada en otro lado. De hecho, acababa de recibirme en la carrera de Dirección de Cine. Venía de otro palo, con otra mirada. 

- Sin dudas, Verano del '98 fue un semillero de nuevas figuras. Hoy sería impensable una propuesta así, con tantas caras desconocidas. También eran otros tiempos, en los que se hacía mucha ficción.

Eran tiempos en los que se veía mucha tele. Hoy, al existir internet, el público adolescente que era el que consumía Verano del '98; yo creo que está consumiendo otras cosas. De todas formas, todos esos programas de Cris Morena siguen existiendo, con otros nombres y otras fórmulas. 

- Vamos a contarle una anécdota insólita de Verano del '98, tuviste dos personajes en la tira: Paula y Amanda. Yo había olvidado por completo tu segundo personaje y la historia es muy particular. 

Yo entré a Verano del '98 a hacer supuestamente 8 capítulos, y muy desganada, porque no estaba muy convencida de querer laburar en tele, y menos en un programa como ese. Fui a dar a un casting, me fue bien, y dije 'me la tengo que bancar'. Después me di cuenta de que era un espacio en el que iba a aprender un montón, y fue el comienzo de un oficio para mí. Entré con este personaje de Paula, que fue ganando espacio, al que después le inventaron una línea argumental que era muy fuerte, una chica con una enfermedad terminal. Encima todo eso encuadrado en una historia de amor con Juan Ponce de León. Era terrible, porque los guionistas jugaban a poner a Paula al borde de la muerte, y después mejoraba, y después volvía a estar al borde de la muerte. El público estaba que se comía hasta los codos. 

- Estamos hablando de tiempos en que esa ficción medía 30 puntos de rating o algo así.

Era una locura. Un día el productor me dice "che, sabés que te vamos a matar", y yo le respondí "¿pero te parece?", porque llegaban cartas de madres cuyos hijos estaban enfermos diciendo "por favor que Paula se salve". Eso es polémico. El productor me confirmó: "sí, vas a morir, creemos que va a ser un golazo a nivel rating". Y lo fue. 

- Pero ahí no terminó la cosa, porque tu personaje murió, pero luego recibiste un llamado extraño, casi desde el más allá.

A los dos meses de terminar de grabar, me llaman los productores para ofrecerme volver a la tira. "Pero cómo, si estoy muerta", les respondí. "Vas a volver con otro personaje", me dijeron. "Ah, ¿la hermana o la prima?", respondí yo. "No, otro personaje, te vamos a poner unas extensiones". "Pero tengo la misma cara, boludo" - retrucó Jazmín - "Sí, pero vas a aparecer en el sur, como una sirena" - le contestaron insólitamente desde producción-

- Ahora me acuerdo de la sirena, era un flash, medio lisérgico.

El primer personaje era realista, el segundo un delirio, porque no sólo era una sirena, sino que después tuvo un momento en el que recordaba vidas pasadas. Grabábamos las escenas del recuerdo de ella, ¡en la época medieval!. No chicos, era un delirio. Vestidos con trajes de época y hablando como españoles. 

- Era una mezcla de Game of Thrones y Splash, una cosa loquísima ese momento de la tira

Una cosa muy extraña. Desde lo actoral era muy difícil sostener ese personaje. Pero esas cosas no sólo me pasaban a mí. Nos pasaba a todos. Era un programa diario que duró años, entonces había ciegos que volvían a ver, muchos secuestros, tiroteos, nacimientos...

- El pueblo más movido de la historia de la humanidad, y era un pueblito muy pequeño.

El otro día, en el especial nos hemos muerto de risa, porque nos acordábamos de todo lo que nos tocó actuar, los giros argumentales. Había muchos ex compañeros que no veía desde hace mucho, y fue increíble. Los varones, que en el programa tenían un montón de pelo y ahora no tienen pelo, y nosotras que también estamos más grandes, somos todas mamás. Por momentos decíamos: "Che que es muy tarde, me tengo que ir, mi hijo me está esperando". (comentó Stuart entre risas)

PARA VER EL ESPECIAL 20 ANIVERSARIO DE VERANO DEL '98, HACÉ CLIC AQUÍ

- Vamos a lo que nos compete aquí en Mendoza, que tiene que ver con la presentación de la película Los paranoicos, que está cumpliendo 10 años. ¿Para vos que significó esa experiencia en tu carrera? ¿Qué podrías decirnos sobre de este film que ya ha adquirido estatuto de culto?

Para mí fue una gran experiencia, Gabriel Medina y yo fuimos compañeros en toda nuestra carrera universitaria de Dirección de Cine. Éramos amigos, y cuando yo empecé a actuar, Gabi me dijo: "Tengo un guión y quiero que lo actués". Le contesté: "No necesito leer el guión, ya te digo que sí". Después, se sumó Daniel Hendler y fue para nosotros una experiencia con mucha mística. Yo recuerdo ese rodaje como algo muy fundacional. El Nuevo Cine Argentino arrancó tímidamente a fines de los '90, que eran tiempos en que nosotros estábamos terminando de cursar la carrera de dirección, y esto fue como un post Nuevo Cine Argentino. Fue el momento en que nosotros nos propusimos refundar ese cine. Yo tardé mucho más en empezar a dirigir, pero en mi grupo de la universidad estaban compañeros como Damián Szifrón, Ana Katz, Mariano Llinás; entre otros. Estamos hablando de una generación muy simbólica de nuestro cine. Los paranoicos fue una película con muy bajo presupuesto y mucha personalidad. Recuerdo al director Gabriel Medina con una idea muy clara de lo que quería hacer, eligiendo canciones de bandas que estaban arrancando como Él Mató a un Policía Motorizado, Farmacia; y que también terminaron siendo bandas muy simbólicas de una época. Cuando se estrenó comercialmente, no había un público preparado como para recibir una película así. Hasta el día de hoy hay gente que sigue descubriéndola. 

-  Para quienes no conocen nada sobre Los paranoicos, contemos un poquito de qué va la historia.

Hay dos amigos de toda la vida, los personajes que encarnan Walter Jakob y Daniel Hendler. Al personaje de Walter le va muy bien, es guionista y director exitoso, y el personaje de Daniel es alguien que está luchando por escribir un guión, es un perdedor que tiene un mundo interior increíble. Su amigo exitoso le encarga que cuide a su novia, que es mi personaje. Una novia que es como la sombra de su novio exitoso. Por un rato, el perdedor y la novia del ganador se quedan solos en la ciudad y comienza a surgir un vínculo muy interesante entre ellos.

- Tu última película como codirectora, coguionista y coprotagonista es Recreo. Una comedia que merecía mayor justicia en la taquilla. ¿Cómo viviste la experiencia de hacer esta película y cómo ves el territorio de la comedia en el cine argentino?

Yo a Recreo no la concibo como a una comedia, siempre la sentí una comedia dramática. Es mi tercera película como directora, y siempre me pasa, que se entremezclan muchísimo los géneros. Si ves al público presenciando cualquiera de mis tres películas, vas a ver gente que en momentos se caga de risa y momentos en donde probablemente llore. A mí me sale así. Me gusta jugar con los géneros, pero no encasillarme en sus reglas, prefiero tomar distintos elementos. Recreo es una comedia dramática, donde en los primeros 20 minutos las gente se mata de risa; y después se empieza a sentir un poco interpelada. Porque hay temáticas que incomodan un poco. Hay un cuestionamiento hacia cosas estructurales como qué es una familia, qué es una pareja, qué es la monogamia, por qué elegimos generar vínculos como los que generamos. También crisis que tienen que ver con algo vital, qué pasa a los 40 años, la maternidad, cómo criamos a nuestros hijos. A su vez, aparecen cuestiones de género, que están muy en el inconsciente colectivo.

- Vos ya contabas con dos películas previas como directora. Es algo para celebrar la creciente cantidad de mujeres detrás de cámara en el cine argentino. Para mí, las dos mejores películas nacionales de 2017 tuvieron mujeres al frente: Zama, de Lucrecia Martel; y Alanis, de Anahí Berneri.

Me encantan Lucrecia y Anahí. Hay muchas directoras: Ana Katz, Natalia Garagiola. Me parece que hay un movimiento enorme, que responde a lo que se está viviendo a nivel global, de una mayor presencia femenina, de una mayor mirada femenina. 

- ¿Te has sentido cuidada y contenida trabajando en cine y televisión? En Argentina el epicentro hoy pasa por Juan Darthés, que ayer publicó un tuit agradeciendo a la gente que lo acompaña.

¿En serio?, ¡qué caradurismo! Desde lo personal, a mí nunca me tocó (se refiere a pasar por una situación de acoso). Creo que tiene que ver con la energía que uno exuda. Yo empecé a trabajar como actriz ya con toda la impronta de haber estudiado dirección de cine. Históricamente, la dirección de cine es un espacio de hombres. Meterte a estudiar esa carrera hace 20 años, ya era tomar posición sobre cómo me paro yo frente a los hombres, y con esa impronta entré a trabajar en televisión. Por eso, creo que si alguna vez a alguien se le cruzó desubicarse, creo que desistió al segundo de hablar conmigo (risas). Tengo una energía como un poco brava. Pero entiendo que hay muchísima vulnerabilidad, sobre todo en roles como el de la actuación, en el que había una idea que ya resulta antigua, que consistía en el concepto de una musa que buscaba que le den una oportunidad, para que un director se fije en ella. Una especie de fantasía sobre cómo teníamos que ser las actrices entrando en un medio de hombres. Hubo una confusión enorme, en el sentido de dónde se paraban las mujeres y dónde se paraban los hombres. Y ahora explotó todo en el aire. 

Aquí algunas imágenes que capturé en la marcha de hoy. Emoción. #8M

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24 de junio de 2018 | 14:31
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