Braun destacó la "recepción positiva" del pedido por el acero

El secretario de Comercio negocia en Washington que el acero y el aluminio argentinos paguen aranceles.

 El secretario de Comercio, Miguel Braun, sostuvo ayer en Washington que el gobierno estadounidense tuvo una "recepción positiva" a los argumentos que presentó Argentina para evitar que el aluminio y el acero paguen aranceles, y se manifestó optimista de que se abre un período de trabajo para llegar a un buen resultado.

Braun realizó estas declaraciones a la prensa tras mantener una reunión de veinte minutos con el secretario de Comercio norteamericano, Wilbur Ross, y otra con funcionarios de la Oficina del Representante de Comercio (USTR), de las que también formaron parte el subsecretario de Comercio Exterior argentino,Shunko Rojas, y el embajador en Washington, Fernando Oris de Roa.

Al ser consultado sobre los avances logrados durante los encuentros, Braun destacó el hecho de haber podido intercambiar "con los actores principales" del proceso de imposición arancelaria del 25% a la importación de acero y del 10% a la de aluminio que lleva adelante el gobierno norteamericano.

"Pudieron escuchar nuestros argumentos y ver la buena fe con la que estamos presentando nuestro caso" para evitar que Argentina sea alcanzada por la nueva medida comercial, dijo el funcionario de la cartera de Producción.

La decisión final sobre qué países podrían quedar fuera de los derechos arancelarios a la importación de aluminio y acero llegará el 23 de marzo del propio presidente Donald Trump, quien definirá la medida tras la presentación que le realicen la oficina de la USTR y el secretario de Comercio Ross.

Argentina tendrá tiempo hasta entonces para realizar sus argumentos y evitar que esos productos nacionales sean alcanzados, aun que esas fechas podrían cambiar o extenderse según lo decida la Casa Blanca.

La posibilidad de mantener las reuniones con altos funcionarios de la administración de Trump permitió, además, "dejar establecido un canal de diálogo para tener la máxima posibilidad de resolución positiva de este tema", agregó Braun.

Esa etapa que se abrió sirvió, además, para tener "más claridad respecto de que todavía el gobierno de Estados Unidos no ha publicado el proceso formal" de aplicación al que Argentina permanece "atenta".

El mismo constará de la publicación de formularios que luego tendrán que presentar los países interesados en pedir la excepción arancelaria.

En ese sentido, Oris de Roa mencionó que la decisión del gobierno norteamericano de aceptar la solicitud argentina dependerá "de que podamos probar que hacemos un serio esfuerzo para preservar la seguridad de ambos países, que estamos coordinando esa relación a nivel de seguridad".

"Luego depende de los esfuerzos que estemos haciendo nosotros para evitar la triangulación (con otros países) porque quieren que esto se haga y se termine, y no que se encuentre algún mecanismo para sortearlo", dijo el Embajador.

Por último, dependerá también "de una evaluación final para ver como queda el mapa comercial y de relaciones con los distintos países", agregó Oris de Roa incluyendo en la posible consideración norteamericana un "ingrediente político" de "no antagonizar a un país amigo".

"Nosotros jugamos todos los partidos fuerte. Nuestro trabajo es ese, hacer nuestra tarea de la mejor manera posible", concluyó Braun.

Ayer se confirmó que los aranceles que el gobierno de los Estados Unidos impuso al ingreso de acero y aluminio a ese país serán tema de discusión en la reunión de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G20, que se llevará a cabo el 19 y el 20 de marzo, en Buenos Aires.

La medida anunciada la semana pasada por Trump se resolvió bajo el argumento de que los aranceles a las importaciones de acero y de aluminio son "vitales para la seguridad nacional" y con la necesidad de proteger la industria doméstica.

La disposición arancelaria causó de inmediato preocupación mundial sobre una posible guerra comercial por represalias de la UE, que prometió responder con medidas arancelarias similares.

Tras el anuncio, el presidente Mauricio Macri le transmitió a su par de Estados Unidos la "preocupación" argentina por la decisión a través de un contacto telefónico, a lo que Trump se comprometió a evaluar la posibilidad de hacer lugar a un pedido para que el país sea exceptuado de cualquier medida restrictiva.

Por su parte, la Cámara Argentina del Acero entendió que Estados Unidos decidió aplicar la Sección 232 en respuesta a la sobrecapacidad de producción mundial, que hoy llega a los 700 millones de toneladas anuales, como resultado de los subsidios gubernamentales y prácticas desleales que generaron distorsiones en el comercio global del acero.

A pesar de que China es el principal generador de este exceso de capacidad de producción, la entidad sostuvo que la aplicación de estos aranceles impactará en forma directa en las exportaciones industriales argentinas de tubos de acero sin costura para uso petrolero, que en 2017 totalizaron 220.000 toneladas de tubos.

Las exportaciones de acero argentino representan sólo el 0,6% de todas las importaciones de Estados Unidos de un total de 34 millones de toneladas anuales y -se argumenta desde el Gobierno- no son generadoras de distorsiones del mercado mundial del acero, ni constituyen una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos.

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15 de agosto de 2018 | 13:41
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15 de agosto de 2018 | 13:41
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  1. BUENA NOTICIA PARA LA GENTE DE SIERRA GRANDE...
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