Hacerse pis encima no es normal y tiene solución

14 de marzo. Día Mundial de la Incontinencia Urinaria.

 Es una dolencia que afecta a millones de personas en el mundo, pero todavía es un tabú del que pocos hablan. Se recomiendan los abordajes multidisciplinarios para solucionar esta problemática.

Unos 400 millones de personas en todo el mundo padecen incontinencia urinaria. Y se estima que en Argentina son más de 1,5 millones de adultos los que sufren esta afección. Se trata de una dolencia que incide con mayor frecuencia en las mujeres: 1 de cada 4 mujeres mayores de 35 años experimentan diversos grados de incontinencia de orina. Mientras que 1 de cada 5 hombres de más de 40 años y un 15% de los niños de alrededor de 5 años se ven afectados por esta problemática.

La incontinencia de orina puede clasificarse en tres tipos: de esfuerzo o stress, de urgencia y mixta. La primera se refiere a la pérdida de orina frente a esfuerzos leves o moderados, y aparece por la alteración anatómica en el soporte de la uretra y la vejiga. La segunda se refiere al deseo imperioso de orinar con dificultad para contenerlo, y está asociada a la alteración funcional de la vejiga; es decir, la vejiga no tiene la capacidad de almacenar el volumen habitual de orina. La tercera se refiere a la coexistencia de las dos anteriores.

A pesar de la elevada cifra de afectados, la incontinencia urinaria sigue siendo un tabú y se calcula que un 50% de los afectados no consulta ni busca ayuda especializada.

La necesidad de ir al baño más seguido de lo habitual obliga a modificar hábitos sociales, genera vergüenza e incomodidad, altera la autoestima, impide disfrutar plenamente actividades diarias como salir a pasear, tener relaciones sexuales o realizar cualquier actividad física. Y en la mayoría de los casos, es una afección que se mantiene en silencio.

¿Por qué me hago pis?

La causa más común de la incontinencia urinaria es el debilitamiento del piso pelviano; que es la estructura muscular que da soporte o sostén a los órganos que están dentro de la pelvis: vejiga y uretra; útero y vagina; recto y ano. Dicha estructura de músculos evita que los órganos mencionados desciendan entre las piernas al estar de pie o frente a esfuerzos.

Su función es precisamente de soporte y resulta indispensable para intentar contener el deseo de orinar, para retener gases, para defecar sin necesidad de maniobras que ayuden a lograrlo y para favorecer la satisfacción sexual.

"El piso pelviano se enferma por múltiples motivos: congénitos, antecedentes de alteraciones hormonales, laxitud ligamentaria, enfermedades del colágeno, cambios de peso corporal, cirugías ginecológicas o pelvianas, embarazos, partos, entre otras causas", explica el Dr. Mauricio Alastra, jefe del Departamento de Uroginecología de Uroclínica.

En el caso de los varones, la incontinencia urinaria puede devenir como consecuencia de operaciones de próstata y también por el propio envejecimiento.

Los apósitos no son la solución

"Comprender que tener incontinencia de orina no es normal, y que no es necesario resignarse al uso de apósitos absorbentes, para remediarla es el primer paso para encontrar una solución a esta dolencia", señala Alastra.

En cuanto a los tratamientos posibles, el especialista aclara que no siempre son quirúrgicos; también pueden estar basados en la reeducación o fortalecimiento pélvico con kinesioterapia y corrección de hábitos, con o sin medicamentos temporales. "En caso de requerir cirugía, existen distintas técnicas a las que se recurrirá según el diagnóstico, incluyendo o no la utilización de elementos protésicos (sling o mallas)".

Un abordaje multidisciplinario

Cuando el piso pelviano enferma, sus funciones se alteran en distintos grados, y bajo un amplio abanico de diagnósticos. En tal sentido, la recomendación del doctor Alastra es enfrentar la problemática mediante una evaluación multidisciplinaria, "que permite alcanzar el diagnóstico preciso del paciente para poder brindarle el tratamiento más adecuado; el cual podrá incluir: cirugía, kinesioterapia, medicación o sus combinaciones y también el acompañamiento nutricional y psicológico, según sea necesario".

"Es fundamental considerar el factor psicológico en las pacientes que sufren de incontinencia urinaria, a fin de lograr que -una vez solucionada la dificultad orgánica- puedan reconocerse nuevamente en el ámbito laboral, social, sexual y personal; vuelvan sentirse a gusto consigo mismas, renueven su confianza y cuenten con las herramientas necesarias para afrontar los nuevos desafíos que se le presenten", suma la licenciada en Psicología Romina Reta, integrante del equipo profesional de Uroclínica. 

Opiniones (2)
25 de mayo de 2018 | 23:54
3
ERROR
25 de mayo de 2018 | 23:54
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Lávense, no es difícil, sucias. Conozco muchas que hacen plas, plas, plas con la mano en el bidet y listo, como si no tuvieran un montón de resquicios que se les ensucian y no usan jabón. Sucias eso ocasiona cistitis.
    2
  2. Vamos por partes dijo Jack el Destripador: Las mujeres se orinan porque seguramente tienen alguna enfermedad que generalmente proviene de una mala higiene (generalmente cistitis); los hombres de más de cuarenta-cincuenta es porque son hipertensos (hay jóvenes de menos de treinta de la generación X, que por su auto exigencia son ya hipertensos) y los medicamentos tienen efectos que provocan que se deshidrate para no contener líquidos y el tiempo que le dan para llegar a un baño desde que les viene la necesidad, es de segundos, nada más. Y los niños de menos de cinco años, es porque han sido maltratados o han sufrido un shock emocional y ante cualquier problema súbito sin aviso previo, los hace hacerse pis encima. Incluso teniendo pesadillas mientras duermen. Los niños que sufren de bullying, son propensos a este problema, ya que se contienen de contar a sus padres lo que sufren en la escuela u otro lugar y se descargan de esa manera en la pesadilla.
    1