¿Cómo el estrés puede ser un aliado?

Diversos estudios están cambiando la mirada sobre el estrés y nos enseñan a reconocer cuándo podemos usarlo para potenciar nuestras capacidades.

Una y otra vez se demuestra en estudios científicos y los medios hacen eco: "el estrés es uno de los grandes problemas de nuestro tiempo". Está en el origen de la mayoría de las enfermedades crónicas, es uno de los principales problemas para la salud de los trabajadores, está presente incluso en los niños y es padecido por millones de personas que viven los dramas de la guerra y la injusticia social.

En nuestra vida cotidiana, la palabra "estrés" es frecuente, pero siempre con una connotación negativa. Las causas de estrés generalmente se atribuyen a cuatro factores: lo desconocido, lo que no se puede controlar, lo que parece una amenaza y lo imprevisible. Las consecuencias del estrés impactan a las personas de dos formas: fisiológica y psicológica. La reacción de cada persona es variable ante cada estímulo y depende de su personalidad y de los recursos propios para enfrentarlos.

El estrés no siempre es negativo y es posible incluso hablar de él como un estímulo "positivo

En los últimos años, se han llevado a cabo diversos estudios, liderados entre otros por la psicóloga Kelly McGonigal, que profundizan en los efectos, la percepción y la reacción del estrés. Los resultados evidencian que el estrés no siempre es negativo e incluso es posible calificarlo como un estímulo "positivo".

En ocasiones, el estrés puede ayudarnos a superar situaciones comprometidas. El perjuicio ocurre cuando lo llevamos con nosotros de forma permanente, pues provoca un desgaste gradual y una pérdida energética que nos impide realizar nuestras actividades.

Foto: Energepic

Foto: Energepic

Esta perspectiva "positiva" es reconocida por la Organización Mundial de la Salud, que lo define como "el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción".

En un estudio realizado en la Universidad de Harvard, se puso en marcha una prueba de estrés social. Antes de comenzar el experimento, se les enseñó a los participantes a identificar los signos de estrés (aumento presión arterial, sudoración o agitación de la respiración). Luego se les explicó que esta era una energía que podían aprovechar para superar ese desafío. Por ejemplo, darse cuenta de que si su corazón latía rápido era porque se estaba preparando para la acción; si respiraban más rápido no era un problema, sólo estaba llegando más oxígeno al cerebro. Los participantes tomaron estos mecanismos para su rendimiento y el resultado obtenido fue una mayor seguridad sobre sí mismos, menos nervios y reducción de la ansiedad, entre otros aspectos.

Como afirma la psicóloga Kelly McGonigal: "Cuando se elige ver la respuesta del estrés como algo útil, se crea la biología del coraje. Y cuando decidimos relacionarnos con otras personas bajo estrés podemos crear resiliencia".

Foto: Fineas Gavre

Foto: Fineas Gavre

La ciencia que revela los efectos del estrés positivo muestra un camino, mediante el cual aprendamos a emplear nuestras capacidades para responder a los desafíos. Quizás en el futuro podamos cambiar la percepción del estrés y apoyarnos en sus reacciones para conquistar los retos, siempre y cuando enfrentemos una situación que demande nuestro coraje. Además, familiarizarnos con los signos del estrés y ser conscientes de ellos en situaciones no desafiantes podría ser clave para aprender mecanismos que nos permitan recuperar la calma y la estabilidad.

Algunos beneficios del estrés positivo son:

· Se presenta como un desafío

· Al transformarlo se percibe como algo que podemos afrontar

· Esa energía nos enfoca hacia el objetivo

· Mejora nuestro rendimiento

· Mejora nuestra actividad cognitiva

· Provoca vitalidad

· Potencia nuestra creatividad y productividad