Nuestro cerebro y su danza: ¿por que bailamos?

"Cuando ella bailaba, podía recordar", se dice en "Diario de una pasión". El baile es placentero, está en nuestros genes y ayuda a estimular el cerebro.

"La danza es una canción del alma, de alegría o de dolor", Martha Graham. 

Nuestra respiración, los latidos de nuestro corazón, la cadencia cuando hablamos o caminamos....toda nuestra actividad está regida por ritmos. Nuestro cerebro se maneja con ritmos. Somos movimiento constante.

Nuestros parientes primitivos carecían de lenguaje, por lo que el baile les permitía comunicarse. La danza les posibilitaba expresar necesidades y sentimientos: se utilizaba para dar ánimo a los guerreros, para el cortejo amoroso, para ejercitarse físicamente. También era usada como medio para imitar la naturaleza y dedicar rituales a los fenómenos que no se podían explicar (como tormentas). Además, bailaban para pedir ayuda a los Dioses. La danza era parte natural de la vida, era un medio de vincularse con los demás.

Luego, con la aparición del lenguaje hablado, la función exclusiva de comunicación fue desapareciendo, y adoptó más la forma de entretenimiento y espectáculo. Pero la trama que se grabó en nuestras neuronas, que invita a relacionarse y comunicarse, siguió activa; entonces, bailando interactuamos con los demás, bailando nos comunicamos y bailando estimulamos nuestro cerebro.

Yoga rave nota

Cuando bailamos se activan áreas de nuestro cerebro relacionadas con: la coordinación de los movimientos (nuestro cerebro tiene que mandar señales a una serie de músculos para generar una serie de movimientos armónicos); la memoria (se trabaja la memoria a corto plazo para aprender movimientos nuevos, la memoria muscular para reproducirlos y la memoria a largo plazo, ya que, determinadas melodías o pasos pueden hacernos recordar vivencias asociadas a ellos) y el estado de ánimo (se liberan neurotransmisores y hormonas que conforman el grupo de la felicidad: endorfinas, dopamina, serotonina y oxitocina, reconocidas porque generan sensación de bienestar, previenen la depresión e impulsan a vincularnos).

Desde el punto de vista físico, se genera un ejercicio aeróbico, que aumenta la oxigenación cerebral, fortaleciendo nuestras neuronas y sus conexiones.

Peter Lovatt, director del Laboratorio de Psicología de la danza de la Universidad de Hertfordshire, confirma que aprendiendo coreografías se generan nuevos circuitos entre las neuronas, lo que protege nuestro cerebro, esto quiere decir que, si bien no se previene un deterioro, por lo menos estaremos mejor preparados para hacerle frente. También la danza nos enseña a planificar y controlar movimientos. Desde el punto de vista de la memoria, en numerosos estudios se comprobó que pacientes con Enfermedad de Alzheimer podían recordar eventos de su vida bailando una música que conocían.

La neuróloga Patricia McKinley encontró mejoría significativa en el estado cognitivo y sentido del equilibrio en pacientes con Parkinson.

Bailar suenos euroresidentes

En un estudio reciente llevado a cabo por la Dra. Chiara Giacosa, publicado en la revista Neuroimage, se demostró que los efectos de la danza en el cerebro son mucho más importantes de lo que se pensaba. Comparando imágenes cerebrales de grupos de bailarines y de personas que no bailan, encontraron que los primeros tenían mayor número de conexiones entre las regiones sensoriales y motoras.

El baile fomenta también la empatía y la conducta prosocial. Daniel Glaser, neurólogo del King´s College London afirma que bailando nos vinculamos con los otros porque promueve una sensación de pertenencia, que alimenta la cohesión grupal.

La importancia de esta disciplina para nuestro sistema nervioso es tal, que en muchos colegios primarios de Europa y Estados Unidos se está estudiando la posibilidad de incluirla como materia. Además, se está implementando en los programas de estimulación cognitiva para adultos mayores.

Hoy, vi unos niños bailando y riendo con tanta naturalidad, que me hizo pensar en las cosas que el crecimiento y la madurez nos hacen perder. La danza no sólo nos libera, además, nos hace bien, ¿bailamos?

Lic. Cecilia C. Ortiz  /Mat.: 1296, licceciortiz@hotmail.com

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16 de agosto de 2018 | 05:25
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