La hija enferma que Pablo Neruda abandonó en España

Malva Marina nació en 1934 en Madrid fruto del matrimonio entre el galardonado escritor y su primera esposa neerlandesa. Pero dos años después las dejó y nunca se volvió a comunicar con ellas.

Un aspecto poco conocido sobre la vida de Pablo Neruda, uno de los poetas más importantes de la historia, es su única y legítima hija española Malva Marina, que padecía hidrocefalia, a la cual repudió y abandonó pocos años después, como también a su primera esposa.

A más de ocho décadas de aquellos acontecimientos que permanecieron mucho tiempo envueltos en un manto de misterio, la poeta neerlandesa Hagar Peeters publicó su primera novela, llamada Malva, a través de la cual rescata el recuerdo de esa niña que nació en 1934 en Madrid, fruto de la relación entre Neruda y su primera esposa Maria Hagenaar Vogelzang (conocida como Maruca), y murió ocho años después en la famosa ciudad holandesa de Gouda

«Mi nacimiento fue como un accidente de tráfico. Me detuve en seco, me quedé atrancada, retenida en un lugar a media vida entre el interior y el exterior del útero, en un túnel negrísimo. Tuvieron que tirar de mí con mucha fuerza para extraerme hacia la luz del día. No es de extrañar considerando el tamaño que tenía mi cabeza ya entonces, aunque su verdadero e imparable crecimiento aún no había empezado. Así y todo lograron sacarme y fui a parar a una fría habitación de hospital que excluía eficazmente el tórrido calor de Madrid...», inicia con crudas palabras la novela de Peeters, publicó el diario español El Mundo.

Ocultada y repudiada por su propio padre, Malvita (bautizada como Malva Marina Trinidad Reyes Basoalto) tenía desde su nacimiento una cabeza muy desproporcionada, producto de una hidrocefalia que la llevaría a una muerte temprana e inevitable, una enfermedad que también afectaría la relación de sus padres y sobre la cual Neruda se negó a recordar durante el resto de su vida.

«Una criatura (¿lo era?) a la que no se podía mirar sin dolor», la describió el poeta Vicente Aleixandre tras una de sus visitas a la pequeña, en el céntrico barrio madrileño de Argüelles, donde la familia vivía poco después de su llegada a la capital española, dado que Neruda había sido asignado como agregado cultural en la embajada de Chile.

En principio, el poeta no parecía ser demasiado consciente sobre la enfermedad que afectaba a su hija. Aleixandre fue testigo de esas reacciones tempranas que lo descolocaron, según narró en uno de sus escritos: «Salí a la terraza corrida y estrecha, como un camino hacia su final. En él, Pablo, allá, se inclinaba sobre lo que parecía una cuna. Yo le veía lejos mientras oía su voz: "Malva Marina, ¿me oyes? ¡Ven, Vicente, ven! Mira qué maravilla. Mi niña. Lo más bonito del mundo" Brotaban las palabras mientras yo me iba acercando. Él me llamaba con la mano y miraba con felicidad hacia el fondo de aquella cuna. Todo él ciega dulzura de su voz gruesa».

Sin embargo, al paso de los meses la decepción de Neruda creció hasta convertirse primero en un ocultamiento de su hija y luego en un paulatino abandono hacia la pequeña, y luego a su esposa, a la vez que crecía su relación con la artista argentina Delia del Carril, quien sería su siguiente pareja.

De hecho en 1936, poco tiempo después del inicio de la Guerra Civil Española, Neruda abandonó definitivamente a su esposa, dejándola a ella y su pequeña hija casi sin dinero en la ciudad de Montecarlo, y se fue a vivir con Del Carril.

Con su niña enferma y sin ayuda, Maruca atravesó Francia y se instaló en los Países Bajos, donde consiguió trabajos precarios en la ciudad de Gouda. Ambas pasaron muchas penurias y vivieron en la pobreza. En ese tiempo, Hagenaar Vogelzang trata de contactare con Neruda para que le envíe dinero, sin obtener respuesta del escritor.

La pequeña Malvita falleció el 2 de marzo de 1943 en Gouda, durante la ocupación nazi del país, a la tierna edad de ocho años. Su madre, a través del Consulado de Chile en La Haya avisa a Neruda de la muerte de la pequeña y le pide reunirse con él. El silencio fue su respuesta.

Opiniones (3)
22 de julio de 2018 | 12:13
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22 de julio de 2018 | 12:13
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  1. Era chileno, que esperaban
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  2. Puedo escribir los versos mas tristes esta noche....Quizas si hubiera escrito de su vida y sus actos ,hubiera sido mas triste todavia.#SiLoEnvenenaron #MuyBienHecho
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  3. Juanpa desconfia de poetas , artistas, sotanas y politicos me decia mi abuelto. Ellos saben siempre como manejar las emociones de la gente. En el fondo sos iguales que todos. Y todo artista de izquierda tiene ese problema .Neruda abandono a su hijita . Mercedes Sosa se movia en Mercedes Benz de lujo y dejo una millonaria herencia. Horacio Guarany agitababa al pueblo y cobraba en dolares.
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