J. Albornoz

No hay partidos para el "equipo de Mendoza"

El gobernador lo armó con especialistas a fines de 2016, con el objetivo de discutir un nuevo régimen de coparticipación federal. Sin embargo, por lo menos desde hace un año, no se hace ninguna convocatoria para tratar el tema. La Provincia sigue en los últimos puestos en el reparto de fondos nacionales.

La discusión de un nuevo régimen de coparticipación federal se estancó hace un año. Corría febrero de 2017 cuando funcionarios provinciales debatieron por última vez con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, cómo modificar un sistema de reparto de los recursos nacionales que es muy desfavorable para Mendoza.

¿Cuánto lo es? La distribución per cápita de los recursos nacionales brinda una pista certera. Después de Buenos Aires, Mendoza es la provincia que menos fondos recibe. El Gobierno provincial no espera que este panorama cambie en lo inmediato, a pesar de que Mauricio Macri prometió dejar listo un proyecto en 2019, antes de que termine su mandato.

Por las dudas, hay que hacer una aclaración. Nadie cree que la Fiesta de la Vendimia genere anuncios en ese sentido. "No es el marco", se apuró a decir un funcionario de Alfredo Cornejo, ante la consulta de MDZ. La coparticipación federal seguirá en el freezer, hasta que haya un ámbito de acuerdo entre Nación y las provincias, las cuales deben dar el sí en su totalidad para poder avanzar. Y un panorama económico que minimice pérdidas para algún distrito.

La Nación precisamente viene de generar un acuerdo costoso con las provincias: el Consenso Fiscal, que se firmó en noviembre. En ese documento, la Coparticipación tuvo apenas un espacio simbólico

Se trata del inciso "m" de los "Compromisos comunes", en el cual se habla de "consensuar" una nueva ley con "criterios objetivos de reparto" para alcanzar "un grado equivalente de desarrollo, calidad de vida e igualdad de oportunidades".

El inciso `m` es la frasecita que se pone de memoria y que no obliga mucho a nadie, nunca hubo mucho más que eso", reconocen con crudeza en el Gobierno provincial.

Lejos ha quedado también aquella cruzada que había iniciado el propio gobernador Alfredo Cornejo a fines de 2016, a través de una ambiciosa convocatoria para iniciar el camino de reforma de la coparticipación federal, que tuvo como escenario el Gran Hotel Potrerillos.

El 21 de diciembre de aquel año, Cornejo convocó a una mesa de trabajo, bajo el lema "Nueva Ley de Coparticipación Federal, el futuro de los mendocinos". Citó a funcionarios, representantes de los municipios, de entidades económicas y de universidades para empezar a trabajar en las propuestas. La idea era armar "el equipo de Mendoza", pero ese equipo casi no tuvo partidos para jugar.

"El primer trimestre del año que viene nos va a citar el Gobierno nacional para dar inicio a las etapas de análisis y así comenzar a tener los consensos técnicos, sociales y políticos de esta nueva ley. Estamos armando esta nueva mesa que me acompañará en esos encuentros", decía hace más de un año el gobernador. Poco pasó desde entonces.

Aquel optimismo

El sistema de coparticipación federal actual rige por ley desde 1988 y la reforma de la Constitución Nacional de 1994 ordenó reformarlo. Pero esto nunca ocurrió.

La devolución a las provincias de fondos que se recortaban para ANSES, empezó a corregir defectos de los años 90 en cuanto a los fondos coparticipables. Pero el problema de Mendoza es que sigue en los últimos puestos de la tabla general en cuanto a porcentaje de recursos (4 por ciento) y la situación es peor respecto de la distribución per cápita.

Todos los gobernadores, desde Roberto Iglesias para acá, han fracasado o directamente resignado el propósito de cambiar la coparticipación federal. Pero cuando Cornejo reunió al "equipo de Mendoza" en el hotel de Potrerillos, en diciembre de 2016, el ánimo parecía haber renacido. 

En aquel tiempo, Martín Kerchner todavía era ministro de Hacienda. Le correspondía trabajar en este tema y se mostraba optimista: "Creo que puede haber por lo menos un muy fuerte intento de tener un proyecto de ley", decía el funcionario.

Hoy Kerchner, como ministro de Economía, Energía e Infraestructura, tiene preocupaciones diferentes. Está ajeno al tema. Y durante la gestión de su sucesor en Hacienda, Lisandro Nieri, sólo hubo discusiones técnicas, con especialistas y enviados del Ministerio del Interior, de los sistemas que podrían reemplazar el actual.

Lejos de las esperanzas de 2016, en el gobierno de Cornejo hoy hay expresiones de resignación. "Es muy difícil cambiar la coparticipación, porque todos los gobernadores tienen que estar de acuerdo. El inciso `m` ni siquiera se discutió", lamentan.

El momento justo

Si bien todavía queda tiempo para arrancar, en el Gobierno provincial coinciden en que 2018 "sería el momento justo", ya que no es un año electoral. Pero no hay movimientos relevantes. Al menos eso es lo que pudo detectar este diario a través de la consulta a tres ministros provinciales.

La agenda nacional estuvo ocupada hasta aquí por las reformas fiscal y previsional. Le sigue ahora la reforma laboral, que se encuentra postergada. Nadie indica cuándo será el turno de la coparticipación federal.

Hay que decir que la coparticipación federal siempre fue el último punto de un plan de búsqueda de consensos Nacion-Provincias, que antes debía generar la reforma del sistema tributario y una ley de Responsabilidad Fiscal. Estos dos puntos ya se cumplieron.

Frigerio

Allá lejos y hace tiempo, por lo menos en dos reuniones que tuvieron como anfitrión al ministro del Interior, se trató la coparticipación federal. Primero en marzo de 2016, cuando Kerchner y la vicegobernadora Laura Montero plantearon en Buenos Aires que había que cambiarla.

Hace un año, en febrero de 2017, otra reunión con Frigerio sirvió para que se discutiera el problema. Allí surgió la idea de adoptar el llamado "sistema australiano", también conocido como "sistema de transferencias ecualizadoras"

Para el ministro de Hacienda Nieri, el sistema australiano brinda un esquema muy interesante: consiste básicamente en que la Nación aporte la diferencia entre la capacidad de recaudación y el costo de los servicios en cada provincia. Puede incluir incluso las necesidades de infraestructura y el aporte nacional también iría variando con los altibajos de las economías provinciales. 

Pero otra vez se vislumbran obstáculos. Sería "compleja la instrumentación", aclara Nieri, porque requeriría mucha información, criterios objetivos y el compromiso de que cada provincia hará un esfuerzo para recaudar mejor.

Aunque un buen comienzo sería que al menos se hablara de cambiar la coparticipación, cosa que hoy no está ocurriendo.


 


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14 de agosto de 2018 | 03:53
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