Primera muerte en el país por "ameba come cerebros"

En febrero del año pasado, un nene de 8 años de la localidad bonaerense de General Alvear ingresó a una clínica de Junín con fiebre y vómitos. Su cuadro, que daba la impresión de ser una meningitis bacteriana, evolucionó a una velocidad tal que dejó perplejos a los médicos: en apenas dos días perdió la consciencia, dejó de respirar por su cuenta y falleció. A partir del interrogatorio a familiares, del que surgió que el chico había estado nadando en la laguna de la Vedia, los especialistas empezaron a considerar otra posibilidad que aunque al principio parecía improbable finalmente se confirmó: una infección por un tipo de ameba que destruye el cerebro y que hasta ahora no había sido reportada en nuestro país.

Un año después del fallecimiento del niño, un informe presentado por un médico de Bahía Blanca ante la Sociedad Internacional de Enfermedades Infecciosas (ISID) vuelve a poner la historia en el foco de atención al convertirse en el primer caso local documentado de meningoencefalitis amebiana primaria (MAP) una infección por un tipo de ameba muy agresiva que literalmente se come en pocos días el tejido cerebral.

Se trata de la Naegleria fowleri, conocida también como "la ameba come-cerebros", un parásito que se encuentra en ríos y lagunas de agua templada, generalmente en ambientes tropicales. Aunque las infecciones con ella son poco frecuentes, puede introducirse en el organismo a través de las fosas nasales cuando una persona se zambulle o se sumerge en aguas contaminadas, que es precisamente lo que se supone que ocurrió con el niño fallecido en Junín. Lo cierto es que hasta su muerte no se había documentado ningún aislamiento de este organismo en personas ni en el medio ambiente en nuestro país.

"Es el primero, lo que no indica que no pudo haber habido otros. Podría haber habido casos en el litoral. Hay que buscarlos, nadie los buscó. Nunca se las mencionó en Argentina", explicó Sixto Costamagna, autor del informe difundido por la Sociedad Internacional de Enfermedades Infecciosas, para quien la aparición de este parásito en el país podría ser consecuencia de la tropicalización del clima por el calentamiento global.

Cualquiera sea la causa, "hay que evitar bañarse en lagunas donde hay contaminación", recomienda Costamanga, quien señala la necesidad de tratar los desechos cloacales y pide que los municipios coloquen carteles de "prohibido bañarse" en las lugares donde se registra contaminación.

Si bien el primer caso local de amebiosis no trascendió en su momento fuera de los ámbitos especializados, el Ministerio de Salud de la Provincia viene aplicando desde entonces un sistema de vigilancia que hasta ahora no ha registrado ningún otro episodio de este tipo, según se informó oficialmente ayer.

"A partir de la confirmación del diagnóstico, el año pasado se pusieron en marcha todos los sistemas de control. La dirección de Epidemiología dispuso el seguimiento de los chicos que acompañaban al menor infectado, informó a los servicios de salud locales y puso al corriente a los laboratorios", aseguraron ayer voceros del Ministerio de Salud.

"Las amebas de vida libre son protozoarios que se han encontrado en una gran diversidad de hábitats distribuidos en todo el mundo. Eran considerados organismos sin importancia para la comunidad médica hasta que algunas especies causaron meningoencefalitis aguda y crónica en el hombre. Existen cuatro géneros de patogenicidad demostrada, entre las cuales la Naegleria es la más agresiva", señala un informe de la dirección de Epidemiología provincial.

Dado que esta ameba ingresa al organismo por sumergirse en aguas contaminadas, la cartera sanitaria recomendó que "las actividades lúdicas acuáticas y los baños recreativos sean realizados sólo en natatorios con agua clorada, mantenimiento adecuado y controles periódicos".

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