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Jorge Ricardo, el hombre récord mundial del Turf

El jinete brasileño aventó hoy las especulaciones de su retiro a los 56 años, tras 41 temporadas sobre caballos.

El jinete brasileño Jorge Ricardo aventó hoy las especulaciones de su retiro a los 56 años, tras 41 temporadas sobre caballos, y garantizó que "hay Ricardo para rato" después de superar un cáncer y convertirse en el hombre récord mundial de turf con 12.845 victorias.

"Nunca pensé en el retiro, pero sí en que el día que decida jubilarme me gustaría hacerlo en Argentina", aseguró "Ricardinho" en una entrevista con Télam en el Hipódromo Argentino de Palermo, a días de apropiarse de una marca histórica con triunfo histórico, marca a la que llegó en San Isidro el miércoles 7 de febrero.

Ricardo, que transita su duodécimo año en el país, más que un hombre es una leyenda nacida el 30 de septiembre de 1961 en Río de Janeiro. Más que un jockey es un niño con una sonrisa genética. Y más que nada es un ser humano que nunca perdió esa humildad que solo tienen los grandes. Por encima de todo, un tipo con el ego bien a raya, incluso cuando la historia le reservó ese lugar privilegiado en el turf.

 Jorge Ricardo turf

Casado, con tres hijos, jockey de profesión y por vocación. Cuando corría por las playas de Ipanema, Brasil tenía un Rey que se llamó Pelé y un compadre que era Garrincha, aquel inolvidable puntero derecho de Botafogo, que amagaba, tiraba túneles, hacía sombreros y la pausa justa para que la gambeta tuviera sentido.

Pese a ese clima de época, atravesado por la influencia de los cracks futbolísticos de Brasil, Ricardo nunca se dejó ganar por la pelota y se subió a un caballo con una seguridad que mostró desde su primer sprint.

"Soy fanático de Botafogo", dice Ricardo con esa sonrisa que es su documento de identidad. "Me gustaba el fútbol, lo jugaba en la playa pero más sentí la pasión por los caballos de carrera. Eso pudo más. Mi padre siempre me aconsejó muy bien. Era un tipo muy alegre pero severo cuando era necesario", recuerda.

En sus primeros años de infancia, Brasil vivía el auge de la famosa Bosa Nova, un género musical que vino de la poesía de Vinicius de Moraes y del piano de Antonio Carlos Jobim. De esas mentes nació Chica de Ipanema, un canción que dio la vuelta al mundo y que todavía hoy es un sello de la cultura brasileña.

Para la política del país eran tiempos convulsionados. El recordado Joao Goulart, del partido Trabalhista Brasileiro, había asumido la presidencia el 7 de agosto de 1961, poco antes del nacimiento de Ricardinho, y tres años más tarde fue derrocado por un golpe militar muy sangriento.

"El 16 de septiembre de 1976 gané mi primera carrera. Fue con el caballo Taim en el Hipódromo de La Gavea. Mi padre me dijo: 'agárrate fuerte, hijo'", recuerda. Y tan fuerte se agarró Ricardinho que terminó siendo un ganador total, un hombre récord, un número uno absoluto con 12.845 victorias, una más que el canadiense Russel Baze, de 59 años, miembro del Salón de la Fama de la Hípica.

"Me emocioné cuando mis colegas Adrián Giannetti y Juan Carlos Noriega me abrazaron en la pista. Ese gesto de ellos me caló los huesos. También sentí muy fuerte el aplauso y los gritos de la gente. Son momento bravos, en los que uno suele recordar toda la vida en un segundo", confesó.

Al momento de resumir sus méritos en el turf, el brasileño resumió: "He ganado unas 26 estadísticas en Brasil y otras cuatro en Argentina. También gané cinco 

veces el Gran Premio Latinoamericano".
"¿Otro triunfo? Si, el Gran Premio Carlos Pellegrini con el caballo Much Better, el mejor de todos los que monté. También fui a correr el famoso Arco del Triunfo en Longchamps, Francia", abundó.

"¿Si he sentido miedo? Corriendo nunca sentí miedo, jamás... Ahora, cuando los médicos me dijeron en 2009 que tenía un cáncer ahí me asusté, la pase mal, pero de todos modos quería correr. Tuve que entender que debía ser prudente y lo fui. Me dieron quimioterapia y debí hacer reposo", asumió.
Cuando le diagnosticaron la enfermedad ya llevaba tres años en Argentina. "Nunca dudé en venir cuando me buscaron del stud Rubio B. Llegué a un lugar donde había jinetes como Pablo Falero, Jorge Valdivieso y Jacinto Herrera, todos de gran nivel. Por suerte acá me recibieron con un cariño y un respeto fabuloso. Creo que en Argentina me quieren más que en Brasil".


Como buen jockey acostumbrado a correr de punta, Ricardinho es un amante de la velocidad y esa característica le despertó temprana admiración por una leyenda deportiva de su país: "Mi ídolo fue Ayrton Senna, no hubo otro. Lo veía correr y me sudaban las manos. Un fuera de serie total. Ayrton no tenía miedo, iba siempre al límite".

La sonrisa de Ricardo no cambia, su buen humor tampoco y mucho menos el sentido común para andar por la vida. "Soy un hombre bien cuidado, no tengo problemas con el peso, me gusta mucho el pescado y me sigo levantando muy temprano por las mañanas para ir a la pista de ensayos. La vida del jockey es muy sacrificada, uno no puede dar ninguna ventaja", afirma.

- ¿Un deseo?
- Me gustaría jubilarme en Argentina.
- ¿Un jockey?
- Falero es el más completo, el más serio. Después viene el resto.
- ¿Un número?
- El 13
- ¿Un maestro?
- Mi padre
- ¿Algo que no le guste?
- La envidia. Si viviéramos sin envidia el mundo sería otro.

Al despedirse de Télam, "Ricardinho" se va otra vez hacia la pista de Palermo. En el camino son muchas las personas que quieren sacarse una foto con él. Fiel a su estilo, sonríe y accede a todos los pedidos. Porque el hombre récord del turf mundial, nunca se subió al caballo. 

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20 de julio de 2018 | 16:10
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