P. Icardi

Ahora ser maricón cuesta más caro

Un hombre violentó a su ex mujer por las redes sociales. Al principio lo acusaron de un delito "testimonial". Pero lograron cambiar la carátula.

En el barrio le diríamos que es un maricón. No tiene nada que ver con su orientación sexual, sino con una actitud cobarde frente a una mujer. El tema es así: una pareja se separa y el hombre por bronca comenzó una campaña violenta contra su ex mujer. Vandalizó todas las redes sociales y de comunicación: Facebook, Mesenger y mail. 

Trucó fotos para subirlas a sitios porno; se metió en las cuentas de las redes sociales de la víctima para enviar mensajes fraguados. Pero fue mucho más allá: registró el teléfono de la mujer en sitios donde se prostituían mujeres y envió fotos trucadas denunciando que la mujer tenía relaciones con sus alumnos; cuestión que le costó el trabajo.

La víctima presentó una denuncia por el acoso psicológico que recibía y prosperó. Pero con una curiosidad: en primera instancia la justicia acusó al hombre de violar la intimidad y la correspondencia de la mujer. Un delito leve, con penas casi insignificantes, que pasan desapercibidas al lado del daño que produjo el hombre. El juez consideraba que la mujer había sido víctima solo de violación de la intimidad y que habían vulnerado su correspondencia. Por eso la "condena" podía ser de entre 15 días a 6 meses de prisión; un castigo meramente testimonial.

Violencia de género facebook

Para poner en contexto: la mujer fue víctima de violencia psicológica y a través de las redes sociales le arruinaron su vida cotidiana. Alcanza con escuchar cualquier charla de café para darse cuenta cuán irreversible es la construcción de una imagen que hace alusión a la vida sexual de una persona. En este caso la víctima hasta perdió un trabajo. Y la justicia federal pretendía igualar ese delito a abrirle una carta a una persona.

Pero hubo un cambio: desde el Ministerio Público reclamaron que el caso sea tomado como violencia de género y la Cámara Federal cambió la calificación del delito. Por eso el hombre fue acusado de amenazas, un delito por el que difícilmente vaya preso, pero que puede significar un peso mayor. Los camaristas entendieron que las publicaciones en la web generan un "temor constante" en la víctima, quien ve alterado su derecho a la tranquilidad y a no estar sometida a temores en el desarrollo normal de su vida. En el caso particular, además por las cartas maliciosas enviadas a los lugares donde trabajaba la mujer fue despedida.

El hombre acosó psicológicamente a la mujer para conseguir un rédito: que vuelva con él. Por eso terminó acusado por el delito indicado en el artículo 149 bis, segundo párrafo del Código Penal: "Será reprimido con prisión o reclusión de dos a cuatro años el que hiciere uso de amenazas con el propósito de obligar a otro a hacer, no hacer o tolerar algo contra su voluntad", dice ese artículo.

Violencia de género causa 2

En concreto la Cámara consideró que la difusión de esas imágenes trucadas en sitios porno eran un tipo de violencia de género. Para darse cuenta que es así alcanza con interpretar nuestra vida cotidiana: ¿Quiénes son protagonistas y apuntadas cuando difunden imágenes, videos o mensajes sexuales? No recuerdo ningún caso de un hombre "señalado" socialmente por alguna imagen desnudo.

Ahora hubo otro hito que le da rango nacional a la calificación más grave. La Cámara de Casación Penal rechazó el último recurso presentado por el acusado para dar marcha atrás y confirmó la acusación por amenazas agravadas. Es decir que ahora ser "maricón" puede ser más caro o más grave para los hombres. Pero en la historia hay un detalle importante: van casi 6 años de proceso y peregrinaje sin que se resuelva. Si la justicia es lenta; no hay justicia. 

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25 de mayo de 2018 | 14:52
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