Nos vemos más tarde

Francisco Lucas y su poesía arrabalera de ciudad mendocina nos deja un fabuloso texto.

 Te veo venir desde dos cuadras antes de asumir que ya te estoy viendo.

Veo de reojo cada baldosa caminada simulando atención sobre la pantalla del celular.

Me veo a mí mismo, un poco asustado, otro poco contento.

Veo el bar de nuestra adolescencia con la mesa del fondo libre esperándonos.

Veo dos cervezas calentándose al ritmo de mi llanto y también veo tus ojos verdes mordiendo sus lagrimales por no llorar.

Veo mi pasado y te vuelvo a mirar, miro el futuro y bajo la mirada.

Veo conversaciones triviales intentando reposar tanta pasión, hasta vernos de nuevo lagrimear.

Veo el baño de al lado desocupado y entro a limpiar mi cara, mientas me veo loco sobre el reflejo del espejo.

Veo que el tiempo es mentira, que ayer solo pasaron 4 años y que puedo esperarte 20 más.

Veo también, que no tengo que decirte todo lo que estoy mirando, pero no me sale. Mis pupilas vomitan todos los momentos donde nos dejamos de ver.

Veo tu tacto y tu sonrisa otra vez, pero también te veo tragar silencios hasta enmudecer.

Veo una plaza, un banco escrito con corrector y un surtidor que no funciona. Veo tu colectivo arrebatándote de mis brazos otra vez.

Nos veo casados y cansados, vos pagando una hipoteca, yo buscando el divorcio para volverte a ver.

Veo abogados, citas matutinas y planes extraordinarios.

Nos veo nuevamente adolescentes con canas y arrugas en vez de acné. Veo tus hijos parecidos a los míos y veo también, lo bien que se conserva tu cintura con los años.

Veo las huellas de tu pies junto a las mías en alguna de esas playas que dijimos algún día ver.

Veo que la estabilidad nos vuelve a incomodar y de nuevo te veo desaparecer.

Me vuelvo a ver años después, ya viejo, senil, posiblemente con Alzheimer, contándole a mis nietos sobre vos y que ellos sin entenderme simulen interés.

Me veo también, dejando de respirar, tosiendo sangre y con manchas en la piel.

Me veo en silencio, con los ojos mudos, mirando desde el cajón la tierra florecer.

Al igual que el ciego, veo todas las cosas del mundo en un segundo, hasta nunca más volver a ver.

Sin embargo, te sigo viendo.

Opiniones (3)
22 de julio de 2018 | 02:36
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22 de julio de 2018 | 02:36
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  1. Irremediablemente enamorado, para hacer una letra de tango que ni Cadicamo podría!!
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  2. Excelente ! Muy bueno!
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  3. ¡Está muy bueno....!....Loco....pero bien....!
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