Una joven se exigió de más en el gimnasio y mostró las consecuencias

Una joven británica entrenó esforzándose más allá de los límites que puede soportar su cuerpo. Fue diagnosticada con rabdomiólisis y contó las derivaciones de la alteración muscular.

El caso de Amelia Burns que se difundió en los últimos días de diciembre mostró las consecuencias de la exposición del cuerpo a una exigencia desacostumbrada o superior a la que puede soportar. La imagen de su brazo derecho es el reflejo visible de un riesgo latente cuando se realiza una actividad muscular que sobrepasa las capacidades que el individuo puede tolerar, una afección más común de lo que aparenta: la rabdomiólisis.

Como era habitual en su rutina semanal, la joven inglesa de 30 años acudió al gimnasio a entrenar. Durante la sesión sintió el cansancio, que -lógicamente- lo asoció a la actividad. El problema llegaría más tarde, cuando regresó a su hogar en la localidad de Standhurst. Allí, se percató de que algunos de sus músculos habían crecido de manera desproporcionada. Comenzó a sentirse mal, agotada y con intensos dolores de cabeza hasta que se desmayó.

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"Mis brazos se hincharon hasta al menos tres veces su tamaño normal, desde el antebrazo hasta más allá del codo. Me parecía a Popeye", comentó Amelia, al evidenciar el aumento considerable del tamaño en sus extremidades. La inflamación perduró por un par de días, en los que, según confesó ella misma, no era capaz de levantar las manos por sobre la cabeza. Se había quedado sin energía.

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"Fue completamente aterrador cómo perdí todas mis fuerzas. Una botella de agua se sentía como la cosa más pesada que he tratado de levantar. Estaba completamente exhausta", dijo al diario Daily Mail. Finalmente, Burns fue hospitalizada y diagnosticada con rabdomiólisis.

A continuación, algunos tips que compartió una experta médica para prevenir la rabdomiólisis.

- Hidratarse correctamente, antes durante y después de la actividad. No esperar a sentir la sensación de sed.

- Evitar hacer ejercicio en horas de altas temperaturas (preferible a primeras horas de la mañana o al anochecer).

- Todo inicio de actividad física debe ser progresivo. El cuerpo necesita adaptarse a las nuevas exigencias. No existen los resultados mágicos y nadie puede ponerse en forma en uno o dos meses.

- Escuchar al cuerpo. Si aparece algún tipo de dolor, mejor parar.

- Buscar asesoramiento de entrenadores o profesores de educación física experimentados.

- Evitar la exigencia física mientras se realizan dietas sin harinas y habiendo consumido alcohol.

- Si después del ejercicio la orina es oscura, la principal medida es hidratarse y consultar al médico a la brevedad.

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 Madre de dos hijas, Amelia es fanática de la actividad física

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22 de agosto de 2018 | 05:06
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