¿Woody Allen podrá volver a trabajar en Hollywood?

La industria les dijo basta a Harvey Weinstein, Kevin Spacey y a otras figuras por comportamiento indebido. ¿Qué pasa con el director de culto?

En este momento, tanto su distribuidora, Amazon, como los presentadores del musical Balas sobre Broadway y los colegas de Woody Allen están bajo la lupa por las acusaciones según las cuales Allen habría abusado de su hija adoptiva, Dylan Farrow, cuando esta era menor de edad. Allen siempre negó enfáticamente esas acusaciones y nunca se presentaron cargos en su contra. Pero en un momento en el que las voces y las historias de las mujeres tienen una repercusión como nunca antes, el relato de Dylan cobró más fuerza, como lo han empezado a reconocer incluso los defensores de Allen.

"De veras siento que esto es una escalada", dijo en una entrevista Letty Aronson, la hermana de Allen y su productora desde hace mucho tiempo, e hizo referencia a #MeToo como una herramienta que se usó con "segundas intenciones". Dylan le dijo al Times que ella estaba usando el movimiento como estaba previsto: para arrojar luz sobre "la verdad" acerca del abuso sexual.

Lo que surge de las conversaciones con los ejecutivos de Hollywood y con otras personas que tienen acceso a la información es que las lealtades están divididas entre Allen, el ícono del cine del siglo XX, y Farrow, una figura que suscita empatía y que recientemente logró que su caso resonara con fuerza en las redes sociales y en su primera aparición en la televisión.

Las acusaciones no son nuevas, pero ahora la reacción de las estrellas que alguna vez trabajaron con Allen es diferente. Mira Sorvino, que ganó un Oscar por el papel que la consagró en la película Poderosa Afrodita, le pidió disculpas públicamente a Farrow, mientras otros, como Colin Firth, se distanciaron del director. Este cambio ha suscitado interrogantes respecto de si Allen podrá mantener su influencia para captar famosos para sus próximas películas -actualmente trabaja en un nuevo guión- y por cuánto tiempo sus proyectos podrán seguir manteniéndose al margen de la controversia. Aronson y otros creen que esto contribuyó a arruinarle a Kate Winslet la oportunidad de ganarse un Oscar por su protagónico en la película de Woody Allen de 2017, La rueda de la maravilla.

En la pantalla grande, otra víctima podría ser A Rainy Day in New York, la película que Allen está a punto de terminar y que fue financiada y será distribuida por Amazon. Aunque la empresa todavía no tomó ninguna decisión en cuanto al futuro de la película, según informaron dos personas con la condición de mantener su anonimato, en Amazon hay serias conversaciones acerca de dar por terminada la relación con Allen, lo que podría dejar sin distribuidora a la película. No obstante, como lo hizo notar una de esas fuentes, Amazon tiene obligaciones contractuales tanto con Allen como con la película.

Para hacer que la situación se vuelva todavía más espinosa para Amazon, Roy Price, que en octubre fue desplazado de su puesto de director de Amazon Studios en medio de denuncias de acoso sexual, fue el que llevó a Woody Allen al servicio de streaming, con una fuerte inversión de su parte.

Price financió la extraordinaria suma de 25 millones de dólares, un paso gigante respecto de las películas de Allen anteriores a Amazon. (Una vez estrenada, en diciembre, La rueda de la maravilla recaudó nada más que 1,4 millones de dólares en los Estados Unidos).

Después de que Dylan Farrow les pidió a los actores que apoyaran el movimiento #MeToo aunque siguieran trabajando con Allen, muchas de las estrellas de Rainy Days? -entre las que se incluyen Timothée Chalamet y Rebeca Hall- donaron públicamente sus sueldos a obras benéficas y a Time's Up, la campaña hollywoodense contra el acoso y la violación. Hall, la estrella de la película Vicky Cristina Barcelona (2008), trabajó una sola jornada en Rainy Days? pero en un posteo de Instagram dijo: "Me arrepiento de haber tomado esa decisión y hoy en día no lo volvería a hacer".

Cuando le preguntan cómo se sintió con respecto a Allen y si volvería a trabajar otra vez con él, Cherry Jones -actriz ganadora del Tony y del Emmy, que también aparece en la película-, dio una respuesta diferente: "Están los que se quedan cómodos con sus certezas. Yo no. No sé la verdad", le dijo al Times. "Y cuando condenamos por instinto, nuestra democracia entra en terreno peligroso". Un portavoz de Amazon se negó a efectuar comentarios acerca de Rainy Days? a través de un escueto comunicado: "Nunca anunciamos una fecha de estreno para esta película". Aronson manifestó que Allen todavía se encuentra editando la película y que no espera verla terminada antes del próximo invierno boreal.

En algún punto, el éxito del film podría verse afectado si sus estrellas, como Chalamet y Hall, no la promocionan (lo que tradicionalmente, es una parte vital de la publicidad de las películas de Woody Allen "impulsadas por actores"). Para Amazon, probablemente parte del cálculo podría acercarse a la pérdida: si la empresa llegara a verse dañada en sus finanzas o en su reputación por seguir estando asociada con Allen.

Aronson argumentó que Dylan y quienes la respaldan "capitalizaron" el movimiento #MeToo para llamar la atención sobre lo que el bando de Allen considera como acusaciones desvirtuadas en su contra. En una de sus declaraciones, Allen dijo que Farrow estaba alineándose "cínicamente" con Time's Up.

En un mail que le envió al Times, Dylan le contestó: "Si la respuesta que Woody Allen y sus vicarios tienen para esto es que estoy aprovechando un momento en el que está de moda observar los hechos cuidadosamente más que confiar en las defensas endebles de los poderosos sin cuestionarlas -un momento en el que está de moda la verdad-, yo les diría que tienen razón".

La acusación de Farrow fue investigada en 1992 y 1993 por las autoridades de Connecticut, donde habría tenido lugar el supuesto abuso, y en Nueva York. Y los investigadores llegaron a la conclusión de que el abuso no existió. Un fiscal del estado de Connecticut dijo que tenía motivos fundados para procesar a Allen, pero que no lo iba a hacer, para ahorrarle a Dylan Farrow el dolor de tener que comparecer ante un tribunal siendo tan joven.

Las últimas repercusiones, que inclinaron la balanza en contra de Allen, se extendieron mucho más allá de Hollywood. El jueves un teatro de Connecticut canceló Balas sobre Broadway, una producción de Woody Allen basada en su película de 1994, argumentando "el debate en curso sobre abuso sexual y conducta indebida".

La mayor parte de las estrellas que trabajaron con Allen no se ha pronunciado. Sin embargo, un puñado de actores, aunque sin señalarlo directamente como inocente o culpable, expresaron su arrepentimiento por haber trabajado con él o prometieron no volver a hacerlo. Greta Gerwig, que en 2012 apareció en la película de Allen De Roma con amor, dijo que las declaraciones de Dylan, en las que detalla el presunto abuso que sufrió cuando tenía 7 años y cómo se sentía decepcionada por la comunidad de la industria cinematográfica, "me hicieron dar cuenta de que contribuí a aumentar el dolor de otra mujer, y tomar conciencia de eso me rompió el corazón".

Una de las mejores asesoras de prensa de Hollywood, que habló bajo condición de anonimato para proteger sus relaciones profesionales, aseguró que va a aconsejarles a sus clientes que no trabajen con Allen. Según ella, aceptar un papel en una película de Allen va a ser muy difícil de justificar, una elección profesional que estaría por encima de una toma de posición moral.

Otros señalaron la trayectoria de artistas como Roman Polanski como ejemplo de la inveterada indulgencia moral de la industria cinematográfica. Durante las décadas que pasaron desde que Polanski se escapó de los Estados Unidos para evitar una sentencia después de haberse declarado culpable de mantener relaciones ilícitas con una menor de 13 años, disfrutó de una carrera floreciente en Europa, donde los públicos estaban condicionados a separar el arte del artista. Polanski siguió eligiendo estrellas de Hollywood y en 2003 ganó un Oscar por dirigir El pianista. Woody Allen hace tiempo que cuenta con admiradores leales y con una taquilla garantizada en Europa. Está previsto que La rueda de la maravilla, que hasta ahora lleva recaudados 9 millones de dólares en el exterior, se estrene esta semana en Francia.

Aronson y otros partidarios del director alegan que los esfuerzos de la familia Farrow por desprestigiarlo trascendieron gracias al papel que desempeñó Ronan Farrow al exponer, con sus informes de investigación en el New Yorker, los años de presuntos abusos de Harvey Weinstein. Ronan, hermano de Dylan, también le expresó públicamente su apoyo. "Ahora Ronan está en una buena posición", dijo Aronson. "Anda por ahí con un halo sobre la cabeza. Por desgracia, se equivoca" con respecto a Allen. Ronan Farrow se negó a hacer comentarios al respecto.

Mientras tanto, Woody Allen continúa por el camino creativo que ha seguido por décadas: siempre escribiendo -además de un guión, según Aronson, puede ser que esté trabajando en algunos cuentos o en un posible libro- y tocando el clarinete en sus presentaciones de los lunes en el Carlyle, del Upper East Side. "Su vida no cambió", asegura ella.

Pero tal vez su visión artística no esté en sintonía con los tiempos que corren. En los Estados Unidos, sus últimas cuatro películas fueron fracasos de taquilla, recaudando un acumulado de 26,9 millones de dólares -más o menos la mitad de lo que va a parar a manos de los dueños de los cines- cuando solo producirlas costó aproximadamente 85 millones de dólares, sin incluir el marketing.

Las malas críticas también hicieron lo suyo. No obstante, los analistas de taquilla dicen que, desde 2013, cuando Dylan Farrow habló por primera vez en detalle sobre sus denuncias de abuso en un reportaje para la revista Vanity Fair, las mujeres, sobre todo las más jóvenes, se propusieron boicotear, poco a poco, sus películas.

Antes de la generosidad de Amazon, Allen, al igual que la mayoría de los cineastas independientes, financiaba sus películas a través de la preventa de los derechos de distribución. Incluso cuando sus resultados de taquilla se tambaleaban, pudo atraer el interés constante de los distribuidores y elegir a las grandes estrellas. Y podía hacerlo -además de convencerlas para que trabajaran por salarios reducidos- gracias a su reputación como leyenda cinematográfica y porque a veces, después, llegaban los premios. Pero si pierde a esas estrellas, ese esquema podría venirse abajo.

A pesar de las señales indecisas de apoyo de parte de Hollywood, Aronson tiene una confianza ciega en que Woody Allen podrá seguir haciendo las películas que quiera. "Aparte del trato con Amazon, ya tiene financiación para el guión en el que está trabajando ahora", dice. Y si es por el reparto, los actores son un recurso renovable. "No me cabe duda", dice Aronson, "de que él va a encontrar nuevos talentos".

Aunque prolífico, a sus 82 años, Woody Allen podría estar acercándose a su capítulo final como cineasta. Algunos observadores de la industria sugieren que si sigue trabajando en silencio, la controversia podría disiparse, como ya sucedió antes. Porque hasta el #MeToo, Hollywood siempre tuvo muy mala memoria.

¿El fin de un largo romance?

La historia registra hasta aquí una fidelidad a toda prueba del público argentino hacia la obra de Woody Allen. Tan nuestras se vieron y sintieron las manías y obsesiones del creador neoyorquino que hasta Horacio Ferrer y Raúl Garello le dedicaron un tango. Pero lo que ocurre con La rueda de la maravilla puede marcar un punto de inflexión. La nueva película de Allen vendió apenas vendió 74.486 entradas y solo se exhibe en cuatro pantallas al entrar en su quinta semana. Es el peor rendimiento histórico de Allen en la Argentina, muy lejos de los 721.178 que logró en 2011 con Medianoche en París. ¿Las acusaciones de abuso contra Allen influyeron en este rechazo? ¿Las críticas negativas en este caso también? El futuro entregará un veredicto definitivo.

Fuente: Melena Ryzik para La Nación / Traducción de Jaime Arrambide


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22 de julio de 2018 | 20:00
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