Volver a la rutina: cada uno a su ritmo, a su modo y a su forma

Para muchos, el inicio de año es sinónimo de planificación, reorganización de horarios, tareas... Pero para otros no, y es parte de un continuo donde cuesta pensarse, organizarse o planificarse.

Como sea, se hace inminente cuando termina el mes de enero y comenzamos a retornar a algunas actividades.

Este momento del año me lleva a pensar...¿Cómo viven la frustración los sujetos en esta época en donde prima la comparación, y la necesidad de que todo se logre rápidamente y sin esfuerzo?¿Cómo hace un sujeto para sostener, construir, planificar en el tiempo, cuando todo el aparato empuja para que los logros sean como por arte de magia? Una reflexión en función de eso...

El fin de año y el inicio de uno nuevo nos lleva muchas veces a reflexionar sobre aquellas cosas, áreas, temas que queremos resolver mejor en el nuevo ciclo. A este tema, me parece fundamental atravesarlo con la problemática del tiempo.

Como se ha dicho en diversos espacios, este no existe en si mismo, sino que es percibido por cada sujeto de un modo particular. Si bien se comparten parámetros establecidos sobre "horarios" o "ciclos", en la realidad cada uno tiene un modo de atravesar el tiempo propio, de percibir los procesos, avances y retrocesos. Pero si lo miráramos desde la concepción actual (posmoderna), tenemos como resultado a muchos sujetos atravesados por inmediateces, búsquedas y desafíos que no son propios, que no van a su ritmo. La urgencia, es la marca de la época.

Ese ritmo propio, es muchas veces difícil de distinguir, conocer o aceptar. Se vive con mucha frustración el no llegar a conseguir ciertos "logros", del mismo modo que otras personas.

Por esto, hay algo que se me ocurre pensar (en contraposición a lo que los slogans actuales quieren vendernos) y es que lo que se trabaja y se sostiene en el tiempo, tiende a dar buenos frutos. No parece una novedad ¡porque no lo es! ¡lo dificultoso en esta era es sostener!...

Como si las cosas (emprendimientos, trabajo, pareja, amistades, etc.) tuvieran momentos no cronológicos, sino lógicos, que muchas veces no llegamos a atravesar, por esa misma inmediatez, desconocimiento, o búsqueda de que sea ¡ya!... ¿Cómo podría pensarse? Quizás como un primer momento de conocimiento: caótico, confuso, donde aparecen los prejuicios, el desconcierto y donde las emociones suelen ser intensas y extremas; un segundo donde se va decantando... donde se puede distinguir lo que gusta y lo que no, lo bueno y lo malo, lo que funciona y lo que no tanto; para llegar a un ultimo momento en donde todo esta más o menos planteado, donde ya podemos tomar la decisión de quedarnos y por qué, o de irnos, y también por qué.

¿Cuanto tiempo cronológico hay entre un momento y otro? ¿Cuanto tiempo podemos estar transitando un momento? Eso depende de ese sujeto. Cada uno los atravesará a su ritmo, a su modo y con sus formas.

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16 de julio de 2018 | 02:38
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