Modelos para armar: Punta del Este, una novela, de Karina Noriega

Una reseña ideal para las vacaciones y el verano feliz.

"El verano es un estado mental", resume Karina Noriega, periodista y autora de Punta del Este, una novela. Todo lo que incluya fabulación y fantasía parece apropiarse de los personajes que transitan por su primer libro. El talento de la autora radica en poder ilustrar con impecabilidad el contexto de la temporada esteña, que conoce como la palma de su mano (claro, años cubriéndola). "¿Destino? Punta del Este. Esa relampagueante escenita montada en escasos veinte días, con la ciudad balnearia de Uruguay como escenografía, donde las celebrities se disputan los flashes de cada temporada, actuando como si fueran parte del verano de la Riviera Francesa".

No parece azarosa la frase elegida: "una novela". Por un lado, aclarar desde un principio que todo (o casi todo) es producto de la creación (¿y de la imaginación?). Y por otro, hablar de toda una construcción, cual metáfora de Frankenstein, donde las personas se convierten en meros personajes y, lo peor de todo, es que, en la mayoría de los casos, se los terminan creyendo.

El protagonista de esta historia es Javier Smith, un PR - Relacionista Público- venido a menos, con un objetivo claro: volver a ser quien era, temporadas atrás, luego de un verano para el olvido. Como si la vida diera revanchas constantemente, y como si todo fuera posible gracias a la intervención de un genio que sale de una lámpara para cumplir deseos. "Javier desplegó su rostro más relajados para los flashes, arqueando levemente la ceja derecha y poniéndose de cuarto perfil para que su nariz aparentara más fina...Una cierta distancia, con la mirada errante y perdida, pero con la destreza afilada de un salto mortal de delfín en el número final de parque acuático" ¿Será que todo pasado fue mejor? O en este caso, y para estar a tono, ¿Será qué todo pasado se fotografió mejor?

Ahora bien, para ser honesta el teje y maneje de historias no es exclusivo de Smith. Todos hacen lo propio por este afán de pertenecer, aún a costa de la tarjeta de crédito en llamas (¿Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia?). Entonces...¿Cómo sobrevivir en esta industria de (nuevos) ricos y (casi) famosos? Todo es bienvenido, hasta lo más inescrupuloso. Los gestos estudiados, la postura de desgano y las poses pseudo cool; los looks pensados al extremo como si fueran producto de la espontaneidad; las aspiraciones de cartón; las expectativas desmesuradas del tipo "¿vos sabés quién soy yo?"; las fiestas tipo patchwork con significados que rozan el absurdo pero que cuánto más palabras lleven mucho mejor; los "romances" que gritan amor eterno en lo efímero de una noche; la deformidad de la historia personal para dar con el perfil indicado; el ocultamiento de las propias miserias y de las propias tragedias cotidianas; el culto por la imagen; los Louboutin de centímetros infinitos y las carteras Louis Vuitton; las "amistades" por conveniencia y las dobles intenciones; las selfies porque, claramente, no importa lo que se dice sino como se sale; la desesperación por arañar (migajas de) protagonismo; el doble discurso; los contactos poco reales; las miradas y los besos al aire porque no es cuestión de correrse el make up; la desesperación por el aplauso social; el autobombo; el deseo de estar en las listas de admisión; y el deseo de aparecer en las revistas como prueba de existencia.

Veo, veo ¿Qué ves? Espejitos de colores, historias inventadas y amplificadas que rozan el escándalo con tal de ser la próxima chica o el próximo chico de tapa, abusos de todo tipo, moralidad a prueba de canjes o de titulares, negociaciones infinitas y un sinfín de artilugios para estar en boca de todos (en muchos casos, a costa del propio vacío interior). Todo revestido por una identidad instagramable ¿a prueba de likes?"Antes de cualquier otra cosa, saquémonos una foto - dijo el relacionista, que disparó una ráfaga y enseguida se puso a editar las mejores. De las diez fotografías, borró siete. Había salido muy redondo. Se había olvidado por completo de chupar las mejillas para adentro para marcarlas" No es lo que soy sino lo que parezco y lo que muestro, y cuánto más me alejo de mí ¿mejor? Un claro juego de máscaras.

Repetimos ¿Cómo sobrevivir en esta industria de (nuevos) ricos y (casi) famosos? Contra todo pronóstico, el amor (sincero y real) es la respuesta. En Punta del Este, se traduce en la historia entre Carolina y Diego, una escritora y un músico. "Tenían todo un universo en común, incluso a la distancia". Por debajo de los flashes, discurre, silenciosamente, el entramado amoroso para el cual parece no existir ninguna fórmula 3.0. Este romance, que se mueve por aguas más profundas, admite una segunda lectura del libro.

El don de la escritora es alejarse de la postura de dedo acusador que reniega de este mundo frívolo, porque no lo subestima y mucho menos lo juzga. Es más, lo convierte en materia prima para mostrarlo desde su propia percepción. Un relato de este submundo que hace uso del descarne y de las miserias humanas. Una trama de la que nadie quiere ser parte, pero que nadie quiere perderse, con una cuota de ironía y de diversión. ¿Acaso el verano no nos ayuda a descomprimir?. "Todo la literatura es un chisme", dijo Capote.

"Jet set, ¿Por qué no puedo ser del jet set"...¿Jet set por qué no puedo SER?

¡Bonus track! En 2018, Karina Noriega publica su segunda novela, a la cual esperamos con ansiedad.

Cintia Alvarez

Licenciada en Comunicación Social - Periodista Freelance.

Comunicación y Periodismo en lachicaquelee.com #LaChicaQueLee

Periodismo de moda en modazip.com, negrowhite.net y Revista Vía

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28 de mayo de 2018 | 02:58
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