#CuentoDeLunes: Lo es todo

Aún recuerdo cuando los poetas amantes de la lírica le dedicaban versos a las estrellas silentes y dadivosas.

"Vosotros, poetas, habéis hecho del amor una inmensa impostura: el que nos toca en suerte siempre nos parece menos hermoso que esas rimas emparejadas como dos bocas una sobre otra". Marguerite Yourcenar.

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- ...Quizá se deba a los muchos cambios que se han suscitado en todo este tiempo. Aún recuerdo como si fuese ayer, cuando los poetas amantes de la lírica le dedicaban versos a las estrellas silentes y dadivosas, en un intento por consagrar sus pasiones más íntimas en aquellas beldades hijas del universo. ¿Cuál ha de ser el objeto de la poesía, sino el de embellecer cada rincón que compone nuestra existencia? No puede exigírsele nada que no corresponda a su género. Sus excesos idílicos se nutren de la naturaleza universal, la cual exacerba los sentidos que se hallan en estado de sopor, mientras que las imágenes beatíficas con que acostumbra a deleitar el espíritu harto sensible de aquellos que sueñan despiertos, transforman el orden que gravita en los parajes más recónditos del ser, produciendo bullicio y caos internos. -tuvo a bien expresarse uno de los poetas más viejos y amado por el resto.

- (Reflexivo y sumido en sus propios ensueños). ¿Qué sería de mí, de ustedes y del mundo, si la poesía llegase al fin de sus días? ¿Con qué ojos y con qué pretextos miraríamos a la luna y a los astros y les explicaríamos que su madre ha muerto? ¡Oh! ¡Maldito el día en que ello ocurra! (Con aire pesaroso). La poesía es lo mejor que le pudo haber pasado al hombre. Sus anhelos y pasiones más hondos se ven cristalizados en ella; dueña de cientos y cientos de destinos y pensamientos de la humanidad toda. En lo que a mí concierne, escribir es como ejecutar etéreas pinceladas sobre un lienzo que hace de espíritu; nunca se sabe en qué estado acabará uno ni adónde lo conducirá todo ello. La vida misma se concentra en la poesía, pues hace de eco de aquello que desconocemos y que habita en nuestro interior. No existe mayor verdad que esa, ya que la poesía nunca miente. No necesita decirse a sí misma lo mucho que se estima. Es pretenciosa, pues claro, pero siempre ha de preferir sacrificar su vanidad antes que vestirse con los harapos de la soberbia. -sentenció con los ojos lacrimosos uno de los poetas más excitables del grupo. Las lágrimas hubieron sido siempre su debilidad, mas en ello dejaba entrever el tono profundo con que se estilaban sus pasiones. El viejo era un portento, y todos procuraban escuchar con suma atención sus palabras cada vez que se disponía a hablar.

La conversación discurría con gran embeleso y entusiasmo. Cada uno de los poetas inveterados que se hallaban congregados era dueño de una cosmovisión particular acerca de la poesía y de su función. Acostumbrados a intercambiar toda clase de pareceres referidos a su mundo de ensueños y tragicomedias, procuraban mantenerse a la altura de aquel que hacía las veces de oyente. Se estimaban entre sí, pues cada uno de ellos se nutría con las bondades y enseñanzas del otro. Lejos de enemistarse por envidias sin sentido, se regocijaban con el trabajo de cada quien, y las más de las veces, componían versos y hermosas poesías bajo una misma inspiración. Sus espíritus detentaban las mayores satisfacciones tras horas y horas de ensimismamientos e infatigables desvelos a la luz de la diosa luna. Los más entendidos en el tema, apadrinaban a aquellos noveles poetas que albergaban sus primeros anhelos literarios. Se sentían redivivos, y a la manera de un sabio maestro, les inculcaban el amor por las letras, y un profundo sentimiento de gratitud por las inspiraciones de la naturaleza. Les reconfortaba ver germinar en un alma cándida, y pronta a experimentar cuantas vicisitudes le fuesen dispensadas por el destino, un sinnúmero de virtudes como la devoción estética, y un entusiasmo tal que se agolpaba en sus pechos henchidos por el fervor poético. Sus vidas se hallaban dispuestas de tal modo que nada les fuera indispensable sino el acto mismo de escribir, y conciliar con el mundo de las palabras lo que sus almas no podían transmitir de otra manera. Comprendían lo que hacían, mas la mayoría de las veces se les escapaba de las manos el propósito que se hallaba oculto detrás de todo aquel entramado existencial. Jugaban a un juego sin reglas, pues para ellos la poesía no detentaba límites, y se aprestaban a ser los mejores en cada partida en la que participaban con riguroso método y estilo propios. En cuanto a Nicanor, al momento de hallarse rodeado por aquellos perennes polímatas, lo asaltaba una especie de embotamiento que enturbiaba sus sentidos, y gozaba de un profundo sosiego de espíritu, el cual aumentaba a medida que sus cavilaciones y fantasías poéticas veíanse colmadas en uno y otro idílico verso.

- (Silente y extasiado). A mi modo de ver, la poesía ha sabido darle siempre al hombre más de la cuenta. Ella se posa sobre nuestros hombros como uno de esos pájaros risueños que buscan el amor de uno por un breve momento, para luego echar a volar por los altos cielos tras habernos deleitado con su bello y perfumado canto. No se opone al día, pero se siente a salvo en la noche, cuando las estrellas meditabundas osan desfilar con sus elegantes perlas por el cosmos infinito. Su propósito muchas veces permanece oculto, pues es como la existencia misma que jamás se nos devela del todo. De hecho, quizá nunca la comprendamos, ni ella a nosotros, pero ¿quién dijo que debamos comprender aquello que se siente en las entrañas y que brota de manera tan natural tal y como el amor? No es el poeta quien crea poesía, sino una voz que se halla suspendida en los albores de un ser desconocido y recóndito. Es por ello que, si me lo preguntan, para mí poesía es lo que el amor es para el hombre; lo que la tristeza es para el corazón; lo que el cielo es para la libertad de los pájaros y el ocaso de los mortales; lo que la vida es para los filósofos. Poesía lo es todo. -luego de que Nicanor se hubo expresado con palabras tan reveladoras, y de que el resto se despertara del gran ensueño en que hallábanse sumidos sus espíritus, uno de los poetas que hasta el momento no había formado parte en la conversación, propuso aprovechar el momento de inspiración para crear poesía; y por lo demás, así lo dispusieron.

Manuel Arias


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18 de agosto de 2018 | 09:48
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