J. Albornoz

Arranca la pulseada final entre el Gobierno y el SUTE

Desde el lunes habrá reuniones con el gremio para tratar de acordar el aumento salarial de este año. Si no hubiera acuerdo, la suba del 15,7 por ciento se aplicará por decreto antes del inicio de clases. Qué le pide el Gobierno al dirigente gremial que, según Cornejo, está para el psiquiátrico.

 Al gobierno de Alfredo Cornejo le queda la última y mayor pulseada salarial: los docentes. Se trata del cincuenta por ciento de los empleados públicos. De estos agentes depende, ni más ni menos, el inicio de clases. Es el grupo de estatales con el que, hasta aquí, Cornejo nunca pudo acordar un aumento en paritarias.

Es por ello que las reuniones que habrá a partir del lunes próximo en la Subsecretaría de Trabajo entre el Gobierno y el SUTE estarán enfocadas en esa fecha clave: el 5 de marzo. Si no hubiera acuerdo en los días previos al comienzo del ciclo lectivo, Cornejo acudirá al aumento por decreto, otra vez. Eso es un hecho.

Pero en el Poder Ejecutivo hay esperanza de que esta vez sea distinto. Este año, la discusión tendrá como interlocutor a una nueva conducción en el SUTE. No hay razones para desbordar de optimismo: Henríquez le pidió al Gobierno a fin de año una suba del 50 por ciento y Cornejo le respondió que estaba "para el psiquiátrico". A pesar de la enorme diferencia, el Ejecutivo espera que haya un cambio de actitud en la dirigencia gremial respecto del proceso de discusión del aumento.

El Gobierno todavía acusa al anterior conductor del SUTE, el kirchnerista Adrián Mateluna, de haber militado en contra de cada propuesta salarial. El cambio que le reclaman a Henríquez es que permita que esa oferta llegue a las bases sin interferencia y que se discuta en las escuelas. Henríquez claramente buscará diferenciarse del pasado, pero habrá que ver si acepta el camino que le marca el Gobierno.

Si así fuera, algunos elementos jugarían a favor del Poder Ejecutivo. Sucede que el decreto representaría una mejora inferior para los docentes que la que tiene previsto dar en el marco de un acuerdo. No disminuiría el porcentaje de aumento, que es un techo general para la administración pública: 15,7 por ciento. Pero sí perderían los docentes el beneficio de la "cláusula gatillo", que proporcionará una suba automática en la última parte del año si la inflación supera el incremento salarial otorgado.

Hay que recordar que el Gobierno logró convencer al grueso de la administración pública de que aceptara un aumento escalonado que se aplicará de la siguiente manera: 5 por ciento en enero, 5,2 en junio y 5,5 en noviembre. Sumó a ello un bono de fin de año por las diferencias de 2017 que fue de 7 mil pesos. Los que acordaron con el Gobierno en 2017, tenían derecho a recibirlo, porque había sido firmado en paritarias. Los docentes, en cambio, quedaron a expensas del decreto del gobernador, que al final optó por incluirlos en el "regalo" navideño.

Los funcionarios brindaron por este resultado. El año pasado sólo quedó pendiente arreglar con docentes y empleados judiciales. Lo de los Judiciales no fue una derrota del Gobierno: no se puede firmar un arreglo con ellos porque la elección de autoridades fue impugnada. "Hasta los empleados del Casino aceptaron la oferta", celebró el subsecretario de Gestión Pública, Ulpiano Suárez, en referencia a un gremio con el que siempre hubo fuertes diferencias.

Problemas de agenda

Para tratar de ponerle el moño con los docentes a la negociación de los aumentos de 2018, el Gobierno rápidamente subirá al techo del 15,7 por ciento la propuesta. Habrá dos "reuniones técnicas" (lunes 22 y 29 de este mes) y, a partir del 1 de febrero, poco quedaría por discutir entre las partes en la Subsecretaría de Trabajo.

Un problema de agenda alterará de todos modos los tiempos de definición. En diciembre, el Gobierno suponía que los docentes volverían a la actividad el 5 de febrero. Por eso había acordado tener las últimas reuniones a partir del 16: daba del 5 al 16 para la discusión de la oferta en los colegios. 

No fue así: el calendario oficial dispone que docentes y celadores se reincorporen recién el 19, así que el Ejecutivo tendrá la obligación de darle al SUTE tiempo de responder hasta la penúltima semana de febrero.

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Aún así, el Gobierno quiere tener la manija y pone condiciones para que nada afecte el comienzo de clases: "Entre 7 y 10 días antes del 5 de marzo, debe haber una respuesta gremial", avisan.

Si esa respuesta no fuera positiva, vendría el decreto. Pero por ahora ese es un escenario extremo. 

La confianza oficial se asienta incluso en el panorama nacional de la discusión de los aumentos. Esta semana, el jefe de gabinete, Marcos Peña, blanqueó que la Nación aspira a cerrar las paritarias de este año en torno al 15 por ciento. Y por ahora se desestima la aplicación de una cláusula gatillo. En Mendoza, en cambio, el aumento es mayor y sí hay cláusula gatillo.

Los funcionarios de Cornejo consideran que la comparación con la Nación les jugará a favor y esperan que no los afecte con el SUTE otra decisión nacional de los últimos días: el decreto que le cerró la puerta al establecimiento de un piso salarial para los docentes a nivel nacional.

Ese decreto, entre otras consideraciones, confirmó que el sueldo mínimo docente en todas las provincias debe superar en un 20 por ciento el salario mínimo vital y móvil. "Cumplimos con esa condición", aseguran en Casa de Gobierno, a las puertas de la temprana última batalla salarial del año.

Opiniones (5)
17 de agosto de 2018 | 14:19
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17 de agosto de 2018 | 14:19
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  1. prefiero el decreto antes que seguir ganando un salario por debajo de la canasta basica, y asi lo prefiere el 99% de los docentes. Asi quieren educacion de calidad? vamos muy mal y eso se agravara...
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  2. Lo único que falta, ahora defendemos la inflación? Sigo sin entender a los macristas.... se inmolan por él?
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  3. Sin inflación, amigo Gonzalo, el argentino no sabe vivir. Increíble pero cierto.
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  4. La agrupación de izquierda que hoy conduce (votada obviamente por lxs trabajadorxs de la educación), siempre criticó a Mateluna por blandito, así que no creo que al emperador cornejo le resulte más fácil con ellos. Sobre todo después de su despreciable treta judicial para pasar por encima del fallo de la Corte sobre el ítem aula.
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  5. Sin INFLACIÓN, no habría paritarias
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