Motivos para prescindir de la leche

Problemas digestivos, tratamiento a las vacas y evidencias de su impacto en la salud son algunas de las razones por las cuales la nutricionista y chef María José Molina nos sugiere dejar atrás la leche.

A pesar de la constante publicidad de la leche de vaca, este producto es poco recomendable para el ser humano. Por ello, planteo en este artículo la posibilidad de dejar atrás este producto, por sus consecuencias para la salud.

Cuando una madre da a luz a un bebé, se pone en funcionamiento un proceso hormonal para que el cuerpo de la madre fabrique la leche que pueda nutrir a su hijo. La leche materna cuenta con los nutrientes necesarios para el recién nacido y tiene incorporadas una serie de "vacunas" naturales que protegen a la indefensa criatura contra la enfermedad. Por estas razones, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el niño recién nacido se alimente única y exclusivamente de la leche de su madre durante el primer año.

La razón principal por la cual la gente consume leche y sus derivados es por el contenido de proteínas y su aporte de calcio. En primer lugar, debemos recordar que aunque la vaca es un mamífero, su organismo es diferente al nuestro. La leche de la vaca contiene el triple de proteínas que la leche humana, pues los terneros recién nacidos necesitan desarrollarse más rápido que los niños cuando nacen. Al llegar a los dos años, el ternero deja de tomar leche porque no necesita ese alimento. Si no lo es para él, ¿por qué debería serlo para nosotros?

Foto: Dan Hamill

Foto: Dan Hamill

En segundo lugar, como los terneros dejan de consumir leche, así los seres humanos perdemos la capacidad de digerirla a partir de los dos años de vida, aproximadamente. En ese momento, una enzima llamada "lactasa" comienza a disminuir en nuestro organismo. Dicha enzima es la encargada de digerir la lactosa en la leche, y su reducción es uno de los motivos por los cuales nuestro organismo no puede tolerarla. Por ello, muchas personas sienten pesadez, meteorismo, flatulencia o malestar después de su consumo. A otras personas con constitución más robusta puede parecerles que les sienta bien, pero su organismo no la absorbe como corresponde.

Sin embargo, el problema es aún mayor cuando hablamos de la "caseína", una proteína de la leche de los mamíferos que contiene gran cantidad de fosfato y se emplea en la industria del papel, pieles, pintura, medicina y alimentación. Esta proteína tiene la noble capacidad de comportarse como adhesivo en la elaboración de productos alimentarios, como derivados lácteos y cárnicos, panes y productos de repostería, etc. En la alimentación especial, la caseína se emplea para la elaboración de preparados médicos y concentrados proteicos destinados a los deportistas, especialmente después de su entrenamiento. Además se utiliza en la elaboración de productos no alimentarios, como pegamentos y pinturas, cubiertas protectoras o plásticos (ver tabla).

Usos caseina

Otro motivo para dejar atrás la leche son los antibióticos. "Con el fin de que las vacas no desarrollen mastitis, se permite que la vaca reciba hasta ochenta antibióticos diferentes." (Newsweek, 28 de marzo, 1994, p. 48). Esos antibióticos pueden luego pasar a la leche en forma de trazas y, a la larga, crear una resistencia bacteriana en el consumidor. Según un estudio de la Universidad de Jaén (España), un vaso de leche puede contener una mezcla de hasta veinte analgésicos, antibióticos y hormonas de crecimiento.

Estas son algunas enfermedades y malestares que mejoran al dejar los lácteos: dolor de cabeza, gastritis, enfermedades intestinales, estreñimiento, asma, infecciones recurrentes, osteoporosis, artritis, hipercolesterolemia, hígado graso, cálculos renales, hiperacidez orgánica, cáncer, diabetes y una larga lista que puede seguir. Cada una de las enfermedades citadas merecen capítulo aparte, para explicar las razones de mejoría y su relación directa con el consumo de lácteos y derivados.

Como bibliografía podemos destacar a Gabriel Cousens y sus libros relacionados con la cura de enfermedades a través de una alimentación consciente, o el doctor Sacha Barrios, quien hace referencia a las estadísticas del cáncer y cómo generar un cuerpo sano desde la alimentación que elegimos, por supuesto los lácteos no figuran. 

El estudio de China

Otro estudio interesante se encuentra en el libro El estudio de China de T. Colin Campbell (2012), quien afirma que deseaba ayudar a la humanidad a mejorar su salud, abogando por un mayor consumo de carne, leche y huevos. Con esta idea trabajó varios años en Filipinas. Durante diez años, el objetivo principal de su trabajo consistió en garantizar en centros educativos de autoayuda la mayor cantidad posible de proteína de origen animal. No obstante, descubrió que los niños cuyas dietas tenían la mayor cantidad de proteínas eran quienes más posibilidades tenían de contraer cáncer de hígado.

Más tarde, tuvo conocimiento de ensayos realizados en India sobre grupos de ratas que mostraban resultados similares y no fueron considerados creíbles. Los experimentos de su propio equipo con ratones transgénicos llegaron a idénticos resultados: no son los genes los que determinan si una persona será víctima de uno de los diez motivos principales que conducen a la muerte, sino lo que come.

Los resultados de los ensayos realizados por T. Colin Campbell con su equipo durante veintisiete años, financiados por las instituciones más reputadas, fueron comprobados una segunda vez por parte de prestigiosas publicaciones científicas.

Cuatro décadas de investigación biomédica demuestran que comer adecuadamente puede "salvarte la vida"

Para los investigadores resultó impactante comprobar que una dieta baja en proteínas inhibía el desarrollo del cáncer producido por la "aflatoxina". Esta misma dieta reducía también el crecimiento de un cáncer ya existente.

No todas las proteínas favorecían la aparición del cáncer, pero la "caseína" que representa hasta el 87 % de las proteínas de la leche de vaca, fomentaba todas las etapas del proceso cancerígeno. Las plantas, en cambio, proporcionaban proteínas no peligrosas.

Cuatro décadas de investigación biomédica, incluidos los hallazgos de un programa de laboratorio de larga duración, demuestran con impactantes resultados que comer adecuadamente puede "salvarte la vida", escribe Campbell, y a continuación enumera los siguientes beneficios:

  1. El cambio de dieta puede conseguir que los pacientes diabéticos abandonen su medicación.
  2. Las enfermedades coronarias pueden revertirse mediante cambios en la dieta.
  3. El cáncer de mama se relaciona con los niveles de hormonas femeninas en la sangre, determinadas por los alimentos ingeridos.
  4. Consumir productos lácteos puede aumentar el riesgo de cáncer de próstata.
  5. Los antioxidantes presentes en frutas y hortalizas promueven un mejor rendimiento mental en la vejez.
  6. Los cálculos en los riñones se pueden prevenir mediante una dieta sana. La diabetes tipo 1, una de las enfermedades más devastadoras que puede sufrir un niño, está vinculada a los hábitos alimentarios infantiles.

Foto: Megan Hodges

Foto: Megan Hodges

Esta forma de pensar surgió tras la realización de un estudio global con 6.500 habitantes de un gran número de provincias en la China rural. Se trata de un estudio donde tomaron parte dos universidades norteamericanas y una china, bajo la dirección del autor de este libro. ¿Si existen tantos estudios e investigaciones prestigiosas, porque continúa el efecto leche "saludable y nutritiva"?

Finalmente, Campbell menciona en su introducción que los límites entre política, gobierno, industria de la alimentación, empresas, farmacéuticas, ciencia y medicina se han difuminado con el tiempo. Los perdedores son la justicia y la salud. Y como no se reconoce, resulta más peligroso que la corrupción.

Tener buena salud significa ser capaz de disfrutar plenamente del tiempo que disponemos. Quiere decir gozar del mejor estado posible a lo largo de nuestra vida y evitar penosas y prolongadas batallas con la enfermedad. Por ello, la dieta debe ser un estilo de vida y los alimentos deben proporcionar salud y bienestar.

En próximas entregas compartiré alternativas positivas, saludables y biológicamente activas, como las leches vegetales, puesto que no es recomendable eliminar un producto de uso regular de una dieta sin dar opciones a quien quiere mejorar su forma de alimentarse.

María José Molina: Licenciatura en Nutrición de la Universidad Juan Agustín Maza. Chef nutricionista, especializada en cocina ortomolecular. Ha participado en diversas investigaciones científicas y cuenta con amplia experiencia docente. Colaboradora habitual de medios de comunicación y centros educativos en Argentina, Perú y México. Es Maestra de Reiki.

Más información: mariajosemolina.com