Veinte centímetros de viaje

Carolina Martín nos invita a detenernos. A frenar los ritmos de las festividades, las vacaciones y el regreso al trabajo, para volver a las raíces, a lo esencial.

El sabio poeta y místico Rumi dijo: "El viaje más difícil apenas se extiende unos veinte centímetros. Esta distancia no es otra cosa que el tramo que va desde la cabeza al corazón". Y me quedé pensando.

Siempre existen motivos para que las fechas "nos hagan vivir a las corridas"; usamos justificaciones. Es fin de año, es comienzo de año, son vacaciones y es necesario lograr todo antes de volver a trabajar. Queremos cumplir con obligaciones, gustos y propósitos fijados para "esas ocasiones", al punto de que terminan por apretarnos en lugar de propiciar un buen momento.

Modelarnos como persona requiere objetivos claros: Saber quiénes somos en realidad, de dónde venimos y hacia a donde vamos

Y entre tantas corridas, me detengo y pienso: "¿Para qué corremos?" Lo cierto es que las carreras son todo el año y se intensifican en esas "ocasiones especiales" del calendario. Creo que corremos porque nos olvidamos; no hacemos el viaje de los veinte centímetros del que hablaba Rumi.

También nos apresuramos porque el sistema nos apura, cuentas por pagar y compromisos por cumplir. Pero de todo esto, ¿qué está en sintonía con nuestro corazón?, ¿qué actividades nos conectan con lo Sagrado? y ¿cuántas veces recordamos que de este viaje por el mundo nada nos llevaremos?

Por: Johannes Plenio

Foto: Johannes Plenio

Aquello que nos llevaremos será inmaterial: el Alma, lo que Amamos y Aprendimos. Pero aun siendo lo más importante, solemos dejarlo para después, para cuando "tengamos tiempo", después de la casa, el auto, los viajes... Sin dudas, para vivir en este mundo necesitamos pagar impuestos, vivir en algún lugar; es más, resulta maravilloso descubrir nuevos lugares y personas.

Ahora pregunto: ¿Mientras nos ocupamos de lo material, nos detenemos a conectarnos con el corazón?, ¿dedicamos tiempo para descubrir la bendición que nos conecta con lo sutil y Sagrado de la vida?

Modelarnos como persona requiere objetivos claros: Saber quiénes somos en realidad, de dónde venimos y hacia a donde vamos. Un juego artesanal nos permitirá enhebrar la tierra y el cielo. Lo material y lo inmaterial.

El desafío, como siempre, es el equilibrio y recordar que nos habita algo Más Grande

En la misma definición de "hombre" está la clave de este juego. "Hombre" viene del latín humus, que significa "tierra". Recordemos la conocida la famosa frase "polvo eres y en polvo te convertirás". Nuestra visión se engrandece cuando incorporamos el motor existencial que mueve a la humanidad: el Alma. Aquello que nos anima, nos da el soplo de vida y las facultades para no ser sólo polvo. Somos espíritu indómito, conectado con la trascendencia y lo bello que no sólo vive en el suelo, sino también en el Espíritu y lo Alto.

Ojalá podamos entrelazar las perlas del polvo, para vivir con los pies enraizados y el corazón tendiendo puentes con las perlas inmateriales, que nos abren la mirada del Sentido Amplio del paso por este mundo.

Foto: Daniel Watson

Foto: Daniel Watson

El desafío, como siempre, es el equilibrio y recordar que nos habita algo Más Grande, trascendente a la materia y las corridas. Los abrazo en el deseo de que recordemos tender puentes entre las raíces y el ramaje hacia lo Sagrado

Los invito a preparar el corazón para abrirse a lo sutil y Sagrado de la vida, en ritmos tranquilos de conexión con lo esencial.

Carolina Martín: Licenciada en Ciencias Psicopedagógicas (UCA). Diplomada en Coaching Ontológico. Especialista en autocuidado en el dolor. Ha cursado formaciones en Programación Neurolinguística, Práctica en Vínculos y Emociones, Cuidado Contemplativo al Final de la Vida y Comunicación Afectiva. Es docente e investigadora universitaria. Le gusta jugar a escribir sobre los aprendizajes interiores. Para leer sus textos y contactarla: Facebook: Carolina Martin