Casos

"Vivimos cinco en una pieza y mi hija tiene leucemia"

Las palabras son de Jessi, una mamá desesperada por conseguir una casa segura, digna y limpia para su niña de 3 años a quien, en abril pasado, le diagnosticaron cáncer. Cómo colaborar con ella y su familia.

"Mi hija estaba postrada en un cama, hecha una gelatina, no comía, no caminaba, no jugaba. Hace muy poco volvió a caminar. La veo mucho mejor pero temo por su salud. Vivimos en una pieza de cuatro por tres. Somos cinco y ella necesita un lugar limpio y digno para vivir". Las palabras son de Jessi Manivong Félix (33), una mamá desesperada porque hoy no tiene los recursos para brindarle una vivienda "limpia" y "digna" -remarca ella misma- a sus hijos, sobre todo a Tamara Bardazza (3), a quien en abril del año pasado le diagnosticaron leucemia.

Jessi y su hija con cáncer 1

Con la voz quebrada y secándose las lágrimas, Jessi revivió el calvario que viene sufriendo desde hace varios meses. "Yo siempre fui ama de casa y mi marido era penitenciario pero, gracias a ese trabajo, tuvo muchos problemas psicológicos y lo terminó abandonando. Ahí nomás emprendimos un negocio familiar. Hacemos concertinas y cercos de seguridad. Sin embargo, al no contar con un sueldo fijo ya no pudimos sostener un alquiler y mucho menos construir una casa. Nos regalaron un terreno, levantamos unas paredes pero no pudimos continuar", describió Jessi la situación laboral y económica de su familia. 

Por esto, actualmente, vive con su esposo Julio Bardazza (41) y sus tres hijos. Además de Tamara tienen a Máximo (10) y a Dafne (8), en una pieza que les ofreció su suegra, en calle Corrientes, a unas cuadras del cementerio de Capital en Las Heras. "Hoy vivimos en una habitación de cuatro por tres y estoy muy agradecida con mi suegra porque si no habríamos terminado en la calle. No tengo agua, tengo que acarrear baldes desde la casa de mi suegra. Tampoco baño, lo compartimos también con ella. Pero lo que más me preocupa es que mi hija, con leucemia, vive expuesta a la tierra, al polvo permanente; por más que riegue y mantenga sus manitas limpias... ella juega y toca todo. Es una niña", contó Jessi sin parar de sollozar. 

Más allá de la complicada situación laboral de Jessi y su marido -"en el último tiempo ha disminuido muchísimo el trabajo", apunta- todo se volvió más difícil con el diagnóstico de Tamara. El 8 de abril de 2017, Jessi se presentó en la guardia del Hospital Pediátrico Humberto Notti con su bebé porque presentaba los ganglios inflamados y manchitas rosadas en algunas partes del cuerpo. Además, días anteriores había manifestado un dolor muscular en uno de sus bracitos. "Después de hacerle unos análisis de sangre, un médico muy duro, no me voy a olvidar nunca su forma de comunicarme la situación y su cara, me dijo: 'Su hija tiene cáncer'. Recuerdo que me tiré al piso y no pude parar de llorar. Me sacaron a mi hija, que la tenía en brazos, y empezaron a pincharla por todos lados", recordó Jessi entre lágrimas y una angustia infinita. 

"Quería ser yo la que tuviera esa enfermedad", agrega sin poder casi respirar. Luego de este diagnóstico vino un largo período de internación, "de inducción de quimioterapia", de estudios  y de "pinchazos y pinchazos; la invasión hacia su cuerpito fue tremenda. De todos modos, agradezco el compromiso de los médicos y el amor de los enfermeros", rememoró la mujer. 

A mediados de julio del año pasado, una doctora infectóloga del Notti le recomendó que llevara a su hija a casa. "Hoy muchos me preguntan que por qué la saqué del hospital que es un lugar limpio; ocurre que allí hay muchos virus. De hecho, Tamara tuvo neumonía y luego un herpes. Esta doctora me dijo que lo mejor para ella era volver a su casa", recuperó la mamá en comunicación telefónica con MDZ. 

Si bien en estos meses ha seguido yendo al hospital para continuar con el tratamiento de quimioterapia, Tamara pasa buena parte de su tiempo en esta pieza de "cuatro por tres" como la describe su mamá. "Si todo sigue así y si Dios quiere, la semana que viene podría empezar con la quimio en casa. Es ahí cuando a mí me cayó la ficha de que ella no puede estar en este lugar. Tengo pisos de tierra. Todo es tierra. El techo es de nylon, se me llueve. Cada vez tenemos menos trabajo y no me alcanza más que para vivir día a día", agregó Jessi muy angustiada.

Según contó Jessi no ha recibido ayuda de parte del Gobierno. "Vino gente de la municipalidad y, con cierto tono despectivo, me dijeron 'el techo está bien' y sólo me ofrecieron arena, ripio y palos. Con mi hija con leucemia, necesito una casa digna y lista para habitar", dijo casi como un ruego. 

Pasando en limpio, Jessi necesita, como todo ser humano, un lugar digno para vivir. Un refugio seguro y limpio para sus hijos. Además, le vendría muy bien ropa y calzado para Máximo de 10 y Dafne de 8. "Tamara tiene ropita y todo lo que necesita. Estamos bien con la mercadería. Pero me vendría bien ropa y calzado para mis otros dos hijos", dijo Jessi. 

Mientras tanto, la familia abrió una cuenta bancaria para quienes puedan hacer una colaboración: 

CBU: 01505160/01000149927070 a nombre de Manivong Félix, Jessi Alexia

CUIL: 27-31728988-5

Banco: ICBC 

Cuenta: 051601149927/07

Otra de las vías de contacto es dirigirse a su domicilio, Corrientes 1.164, entre San Luis y Mar Argentino, Las Heras o llamar al 153377343. 

Opiniones (1)
25 de mayo de 2018 | 18:46
2
ERROR
25 de mayo de 2018 | 18:46
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. A esta mujer le restacean ayuda y en el congreso=legislatura otros cobran $$$$$$ sin ir a trabajar.
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