El año del pensamiento mágico, una cuestión de Fe para Joan Didion

Joan Didion nos lleva a las partes más íntimas de su ser con una narración en primera persona de la muerte de su esposo y la enfermedad de su hija.

Virginia Woolf decía que "Nada sucede hasta que no lo escribes". Una cita que parece adaptarse a la trama del libro El año del pensamiento mágico de la periodista y, también, escritora Joan Didion. Un relato sobre la muerte sorpresiva de su marido, John Gregory Dunne, que ocurre en simultáneo a la internación, en terapia intensiva, de su única hija, Quintana. 

"Y, sin embargo, yo no estaba preparada para aceptar que la noticia fuera definitiva: a cierto nivel seguía creyendo que lo sucedido todavía era reversible. Por eso necesitaba estar sola...para que él pudiera volver. Aquel fue el principio de mi año de pensamiento mágico...Que me lo devolvieran fue durante aquellos meses mi objetivo oculto, un truco de magia".

 A veces, la realidad supera, con creces, cualquier historia de ficción inimaginable. Y se convierte en una historia de aflicción. "Te sientas a cenar y la vida que conocías se acaba. En un abrir y cerrar de ojos. O en unos ojos que ya no se abren".

The Year of Magical Thinking

"The year of magical thinking", el título original en inglés del íntimo libro de Didion. 

Joan escribe, en última (¿o en primera?) instancia, para comprender lo ocurrido. Para volverse consciente. Se vale de la herramienta que más conoce, la palabra, y de la crónica como género. Hay una necesidad de orden, de estructura acompañada de una descripción minuciosa, casi cientificista. Una manera, o al menos un intento, de poner distancia a su propio proceso para mirarlo ¿y para asimilarlo?. La presencia de su marido, aún en su ausencia física, es evidente. Para ella, él era su lugar de descanso, y ahora debe hacerse cargo de todo, pero sobre todo, de sí misma. "Me pasé cuarenta años viéndome a mí misma con los ojos de John. Yo no envejecía...El dolor por la pérdida de un ser querido resulta ser una situación que nadie conoce hasta que llega a ella...Podemos suponer que nos quedaremos postrados, inconsolables, enloquecidos por la pérdida. Pero no esperamos enloquecer literalmente, convertirnos en "mujeres muy fuertes" que están convencidas de que su marido va a regresar y le van a hacer falta sus zapatos...".

El año del pensamiento mágico despliega una radiografía del (propio) dolor y de la vulnerabilidad con un grado de honestidad y, a su vez, con una fascinante capacidad de distancia emocional. Aunque resulte contradictorio. También navega por el inevitable sentimiento de culpabilidad y del "qué hubiese pasado si". "Pero yo tenía que creer que había estado muerto desde el principio. Porque si no creía que llevaba muerto desde el principio, la conclusión era que debería haber podido salvarlo". Sus años de carrera y sus trabajos, aún sin quererlo, le permitieron adelantarse a muchas situaciones: "Recuerdo que intenté esclarecer mentalmente lo que iba a pasar a continuación...Se me ocurrió que el personal médico podía decidir salir para el hospital de un momento a otro y que yo no estaría lista. Que no tendría a mano lo que necesitaba llevar. Que les representaría una pérdida de tiempo y me dejarían allí...¿Es la esposa? -le preguntó al conductor, y a continuación se dirigió a mí-: Soy su asistente social- me dijo, y supongo que fue entonces cuando lo supe".

Su duelo (ese momento en el que se pone atención al dolor) le permitió barrer con ideas fijas sobre determinados conceptos. "Llevo toda la vida siendo escritora...En este caso las palabras no me bastan para encontrar los significados. En este caso necesito que lo que yo pienso y creo sea penetrable, al menos para mí misma". Joan no desestima ni menosprecia la literatura especializada (y sus tecnicismos), sino que a partir de ella, se interpela a sí misma. ¿Sobre qué echa luz este tipo literatura? ¿Qué no puede aportar sobre el dolor? La importancia de la sabiduría instintiva parece colarse a través de pequeños detalles. ¿Será que todos creemos, aún más, en la fe de lo que pensamos o de lo que quisiéramos? ¿O sólo se trata de una manera de sostener las propias ruinas?

Joan Didion

Joan junto a su hija, Quintana Roo, y su esposo, John Gregory Dunne. 

¿Cómo se continúa frente y con la vida? ¿Cómo reacomodar la "normalidad" cotidiana? ¿O cómo volver a ella? ¿Es posible o sólo nos acostumbramos a nuestra "nueva condición"? Para la escritora se sobrevive. A nivel literario, la supervivencia se traduce con el fin de la escritura de este libro para poder retomar la propia vida o lo que queda de ella. "Mientras escribo esto, me doy cuenta de que no quiero terminar esta crónica. Y tampoco quiero terminar el año. La locura se está alejando, pero no hay ninguna claridad que venga a ocupar su lugar...Mi noción del mismo John, de John vivo, se volverá más remota, más difusa, desdibujada, transmutada en lo que sea que sirva mejor para vivir sin él...También sé que si queremos seguir vivos llega un momento en que tenemos que dejar ir a los muertos, dejarlos ir, dejarlos muertos"

A través de su pensamiento mágico Joan parece decirnos: "No estás solo, sé lo que te pasa, y te entiendo". De eso, finalmente, se trata la verdadera empatía, de un grado mayor de comprensión y de una especie de acompañamiento. "El dolor por la muerte de un ser querido, cuando llega, no es en absoluto como esperamos que sea...Carece de distancia. Viene en forma de oleadas, de paroxismos, de premoniciones repentinas que debilitan las rodillas, ciegan los ojos...Durante la mayor parte de mi vida, yo había compartido la misma fe esencial en mi capacidad para controlar los acontecimientos" La muerte nos hace reflexionar sobre lo vivido, sobre lo pendiente, sobre nuestro accionar y sobre lo inevitable que resulta: "Durante ese período indeterminado que denominamos duelo, es como si estuviéramos en un submarino, en silencio, sobre el lecho oceánico, sintiendo las cargas de profundidad, a veces cercanas y a veces lejanas, que nos azotan con recuerdos"

La muerte no escribía dejando poca marca, no escribía con lápiz". Si algo caracteriza desde siempre a Didion es su contundencia. Si algo caracteriza a Joan, aún cuando la fragilidad de su cuerpo pareciera transmitir lo contrario, es su fortaleza espiritual. 

Uno no escribe porque tiene miedo de olvidarse; creo que uno escribe porque quiere recordar. Deseo que esta reseña sirva de homenaje a una de las mentes más lúcidas de la literatura en el mes de su cumpleaños. Convencida de que así como a ella la salvaron los libros, El año del pensamiento mágico puede resultar una tabla de salvación para muchos. Gracias Joan Didion por escribir. Es probable que el corazón sea sólo un músculo. O es probable que sea mucho más que eso. Gracias por estar detrás del tuyo, moviéndolo.

Bonus Track: recomendamos con fervor el documental de Joan Didion, "El centro cede", dirigido por su sobrino Griffin Dunne, disponible en Netflix.

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27 de abril de 2018 | 06:03
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