La increíble meseta de Somuncurá

Protegida como área natural de belleza incomparable, ofrece salidas de trekking, pinturas rupestres y avistajes de una exclusiva flora y fauna.

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Un destino imperdible que se encuentra en el ingreso a la Patagonia argentina, justo en el límite de las provincias de Río Negro y Chubut, con una mayor extensión sobre la zona centro sur de la primera de ellas.

La Meseta de Somuncurá comenzó a formarse hace 40 millones de años con los procesos volcánicos que se extendieron hasta 5 millones de años atrás, y fue tallada desde ese remoto pasado por la erosión y por el mar que la cubrió. Un mar que llegaba y se iba; así, una y otra vez. El mar dibujó golfos, cabos, puntas y bahías en esa tierra a la que arrasaba sin cesar. Dibujos que ahora emergen nítidos, pero secos, en la estepa patagónica y dentro de un área de biodiversidad excepcional.

Esta altiplanicie basáltica ocupa el centro-sur de Río Negro y el norte de Chubut, y en su geografía aparecen relieves de conos volcánicos, sierras, cerros y lagunas temporales y arcillosas. Las visitas del mar dejaron en ella fósiles de animales marinos y bosques de coníferas petrificados.

Meseta de somuncura

La llamaron somuncurá, en lengua tehuelche "piedras que suenan", por el sonido que el viento arranca del basalto de las rocas. Los que caminan la meseta aseguran haber escuchado esos susurros.

Los biólogos encontraron allí ejemplares muy raros, como la mojarra desnuda, un pez sin escamas que según los científicos no sobreviviría fuera de este hábitat, y las pequeñas ranas, anfibio endémico de apenas 2,5 centímetros, negras o grises pero siempre de patas muy largas. Otro raro habitante de la meseta son los lagartos, de brillantes colores amarillo, verde y naranja, que se mimetizan con el color de las rocas cuando trepan para estirarse al sol.

Geográficamente la meseta está formada por cañadones que los lugareños llaman "rincones", por donde bajan los arroyos que la rodean, y por inmensas ollas vacías que fueron el lecho de antiguas lagunas. En ella se reconocen tres ambientes. La mesada, que los pobladores llaman "la planicie", un plano que emerge a los 1050 metros; las sierras volcánicas, un conjunto de cerros entre los que se destaca el Corona, de 1900 metros, y el área denominada consumición de la meseta, integrada por los bordes que sufren los procesos erosivos.

Meseta somuncura

Se estima que el total de la superficie que abarca la Meseta de Somuncurá es equivalente a la provincia argentina de Tucumán, con más de 25 km². Para cruzarla de este a oeste son poco más de 300 kilómetros, y alrededor de 200 la extensión de norte a sur.

Una de las particularidades de esta altiplanicie, es que en la superficie todavía se aprecian las bocas de los volcanes que arrojaron su lava hace miles de años, y elevaron la meseta unos 700 metros por encima del resto del territorio circundante.

Un paisaje poblado de lagunas temporales y permanentes, pequeños arroyos, cañadones y quebradas, chacras colgantes y cerros. Y muchas especies vegetales endémicas, que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta, como la bellísima Grindelia pigmea.

Los ornitólogos contaron unas 70 especies de aves, entre ellas jotes, águilas, halcones, patos y cisnes. Los estudiosos de estos bichos encuentran en la árida meseta un lugar especial para el avistaje. Otros especialistas alertaron que hay dos especies en peligro de extinción: el choique, o ñandú petiso, y el flamenco austral. Y que entre los mamíferos que habitan esta comarca se destacan los guanacos, los zorros grises y colorados, los zorrinos, las maras y las martinetas.

Una de las especies faunísticas más reconocidas en la Meseta de Somuncurá es la "mojarra desnuda". Un pez que carece de escamas y es autóctono de la región. De acuerdo a estudios científicos, es imposible su supervivencia fuera de este hábitat. También en esta Reserva Provincial se avistan lagartijas de roca, la rana de Somuncurá, algunas subespecies de piche patagónico y el denominado pilquín o chinchillón.

Meseta de Somuncurá (1)

Entre tantos misterios y leyendas que se tejen en torno de la Meseta de Somuncurá, se dice que en sus entrañas guarda enormes cantidades de agua de lluvia y de nevadas, que la convierten en un codiciado reservorio de la bebida más vital del planeta.

Los antropólogos coinciden en que los Tehuelches Septentrionales fueron la presencia más antigua del hombre en la meseta, lugar al que este pueblo nómade consideraba sagrado. Llegaban por una ruta de paso norte-sur, por la que habría arribado el explorador suizo Claraz y el incansable caminador de la Patagonia, el Perito Francisco P. Moreno.

Mientras que la radicación sedentaria comenzó recién a fines del siglo XIX, cuando llegaron indígenas, criollos y colonos extranjeros.

Actualmente sus habitantes son crianceros que tienen rebaños ovinos, y que en muchos casos son destinados a la propia subsistencia. Hombres solitarios que transitan la meseta a caballo y que habitan en casas de piedras. Muchas veces para saber de sus vecinos encienden hogueras que disparan columnas de humo hacia el cielo, y que son contestadas con otra humareda. Señal de que todo está bien en la lejana vecindad.

Qué se puede visitar cerca

Los Menucos, en tehuelche "ojo de agua", es una ciudad de 6000 habitantes que está en el encuentro de la RN 23 y la RP 6, en un paraje bajo y encajonado. Su principal actividad minera es la extracción de caolín, pórfidos y piedras lajas --éstas últimas se exportan-- y también la producción de lana de oveja y la cría de guanacos y choiques. En los últimos días de marzo, o los primeros de abril, Los Menucos realiza su fiesta máxima: La Fiesta Nacional de la Piedra Laja.

Otra población cercana a la meseta es Maquinchao, Capital Provincial de la Lana, cuya economía se basa en la ganadería ovina, actividad que comenzó en 1908 cuando llegaron los primeros carneros Merino Australianos, que fueron el origen de la producción de lana y del desarrollo del turismo rural en sus estancias.

En la zona, existen empresas que prestan servicios al viajero curioso que decide hacer una parada en estas tierras patagónicas. Las excursiones combinan actividades a caballo, safaris fotográficos, salidas de trekking con diversos grados de dificultad y la posibilidad de acampar en el lugar.

Sierra Grande es un lugar de paso obligado en dirección a la Patagonia más austral, que se hizo famoso por sus expediciones a una antigua mina de hierro. Rodeada de montañas, la ciudad combina circuitos de trekking, rapel, tirolesa y escalada. También promueve actividades náuticas, entre canotaje, windsurf o kitesurf, así como mountain bike, cabalgatas y hasta vuelos en parapente.

Travesía playera. A unos 28 kilómetros de Sierra Grande, a través de la RP 5, el viajero encuentra Playas Doradas. Un destino para el relax, con una completa oferta hotelera, campings, casas de alquiler y restaurantes. Se trata de un balneario natural en el que se practican deportes náuticos y pesca deportiva.

Playas doradas 2

Playas de piedras y aguas bellísimas. Unos kilómetros más al sur, otro de los destinos obligados lo constituye Puerto Lobos, situado sobre el Golfo San Matías, en el límite de las provincias de Chubut y Río Negro. Es un antiguo poblado del que sólo quedan las ruinas de un viejo hotel. El verdadero atractivo, es una extensa playa colmada de piedras, a orillas de un mar turquesa que invita a la pesca y el submarinismo.

Las Grutas. A unas pocas horas de la Meseta de Somuncurá uno de los centros turísticos por excelencia de la provincia de Río Negro lo constituye Las Grutas, también sobre el Golfo San Matías. Allí, el viajero encuentra playas con suaves declives, acantilados y las aguas más cálidas de la Costa argentina. Como excursión alternativa, unos 15 kilómetros al sur de Las Grutas, está El Sótano, con abruptos acantilados desde donde se pesca y recolectan pulpos; y, el Cañadón de las Ostras, un yacimiento milenario de ostras fosilizadas y cristalizadas.

Tips

* Cómo llegar: por la RN 23 se accede a la meseta y a los pueblos aledaños, comos Maquinchao y Los Menucos. La 23 se inicia cerca de San Antonio Oeste y finaliza en Dina Huapi, cerca de Bariloche.

* Reserva Provincial: así se declaró a la Meseta de Somuncurá en 1993, de acuerdo con la Ley Nacional de Areas Protegidas.

* Centros Turísticos cercanos: Las Grutas y Sierra Grande, en Río Negro, y Puerto Madryn en Chubut.

* En Chubut: las localidades chubutenses que se favorecerán con el plan de desarrollo de la meseta son Gan Gan y Telsen.

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23 de febrero de 2018 | 04:34
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