Vivir y sobrevivir a MDZ desde hace 10 años y dos meses

Nuestro periodista Ulises Naranjo es quien más tiempo lleva trabajando en el diario. Aquí, nos deja sus pareceres sobre la vivencia y la supervivencia en un medio como Mdz Online.

Cuando me ofrecieron trabajo en un nuevo proyecto editorial, un diario digital que se llamaría Mdz Online, hacía unos meses había comprado una casa en el campo. Tenía una familia, una estufa a leña, 35 árboles, una pileta, dos perros callejeros y atorrantes, una churrasquera y el campo abierto a metros de mi computadora. Imaginaba que trabajaría en lo que fuese, pero desde allí. Por eso, cuando me ofrecieron ser parte del proyecto, propuse serlo desde mi casa: haría un suplemento llamado "La Araña", que ofrecería, día a día, recortes de la realidad, una especie de miscelánea, pero con onda, ¿viste?, y que armaría desde el borde de mi piscina, con un trago de Cynar, con tónica, limón y hielo, junto a mi notebook.

Pocos días después, las vueltas de la vida provocaron que se me ofreciera el cargo de director. Faltaba un mes para la salida de Mdz a la vida pública y no dudé en aceptar. Aquella época es uno de los mayores motivos de satisfacción de mi vida profesional.

Decilo-PORTADA2

Sin dudas, los mejores momentos de los proyectos son los iniciales, cuando todo es sueño, todo es duda, todo es riesgo y aventura, todo está por construirse y aún nada se ha realizado. Entonces, en plena cuenta regresiva, hice a los dueños del diario, Orlando y Eduardo Terranova -con quienes empecé aquella tarea, gracias a la precisa sugerencia que les hizo mi amigo Ariel Robert-, dos pedidos condicionantes: una docena de cargos nuevos para completar una redacción acorde a los desafíos que me planteaban y libertad para determinar, desde lo periodístico, un sentido -un lugar desde el que decir las cosas sin medias tintas, lo más libre posible- y determinar con él, en consecuencia, un modo de ser periodístico para la publicación, que tendría contenidos jerarquizados por mi decisión. Acordamos y así nació Mdz y me vanaglorio de esas instancias, porque si no lo hago yo, bueno, pues, tal vez nadie lo haga y, en verdad, siempre me he sentido secretamente orgulloso de aquellas decisiones y del modo que afrontamos aquel proceso.

 Aquella época es uno de los mayores motivos de satisfacción de mi vida profesional.

Gracias al decisivo apoyo empresarial, pude entonces formar la que tal vez fue la mejor redacción de la provincia en ese momento, bajo el convencimiento de que, si bien Mdz sería un diario sólo digital, con toda la novedad que suponía, el periodismo era, es y seguirá siendo una construcción social sostenida por pilares perennes: dignidad y valores humanos, valentía y buen decir, cultura de la ética, disfrute de la profesión, rebeldía y desconfianza constitutivas y, claro está, el cruce de estas variables con las de los propietarios y sus propias líneas editoriales e intereses comerciales, con las coincidencias y las necesarias y saludables rispideces que estos cruces de miradas siempre acarrean.

Así, uno a uno -algunos porque los buscaba, otros, porque se ofrecían-, fuimos negociando y pasaron a ser parte de Mdz profesionales de primer nivel, quienes lejos de ser milenials snobs tecnologizados y desconectados de sus entornos -como algunos suponían que debían ser los "nuevos periodistas"-, eran hombres y mujeres contundentes, con muchos años de profesión y muchas redacciones tradicionales encima y las patas metidas en el barro.

A todos los conocía y pese a las notables diferencias que había entre ellos, existían ciertos puntos en común: amor por la cultura, falta de docilidad ante la autoridad y confianza en los discursos propios, cuestiones que jamás deben faltar en ninguna redacción, le pese a quien le pese.

El primero en desembarcar fue Juan Carlos Albornoz; luego, rápidamente, fueron llegando los demás: Walter Gazzo, Luis Abrego (a quien nombré vicedirector), Marcelo Arce, Marcelo Padilla, Patricia Rodón, Alejandro Rotta, Gabriel Conte, Soledad Blat, Jorge Fernández Rojas, Florencia Da Souza, Gustavo Salinas, Federico Manrique y otros menos experimentados, pero igualmente valiosos, quienes se sumaron a periodistas, también formados, que ya eran parte del proyecto: Carlos Fernández, Mauricio Runno, Jorge Hirschbrand, Federico Brusotti, Viviana García Sotelo, Rodolfo Cavagnaro y a varios otros, jóvenes, nativos digitales, e igualmente valiosos para la causa. 

¿Qué causa? Pues la de hacer el mejor diario digital del país, en principio, y, después, el mejor del Sistema Solar, tal como se nos exigía. En esto estamos, diez años después, empezando, pero en camino. Al menos, resulta claro que, tras una década, somos uno de los diaros más importantes del país y que los mendocinos se volcaron a él y lo eligieron masivamente, con los defectos y las virtudes que diariamente exhibimos.

Decilo-NOTA5

Diez años atrás, nadie sabía qué era eso de Mdz y para lograr que nos conocieran y respetaran debimos, desde lo periodístico, apostar con actitud por hacer un diario del modo menos condicionado posible, armamos líos con responsabilidad y autoridad, gracias a aportes de profesionales ideológicamente diversos y con ganas de comerse la cancha y de pintar nuestra aldea, Mendoza, para así pintar el mundo.

Hoy, todos saben qué es esto de Mdz, gracias al pasado pisado y también al exitoso presente, de manos del actual equipo, a cargo de nuestro actual director, Gabriel Conte, de la omnipresencia de sus propietarios y de la confianza de sus lectores. Ahora, ya no es necesario explicar a los entrevistados qué es Mdz y aclarar que no se vende en ningún kiosco y que sólo está disponible a través de Internet. El éxito ha sido el resultado de un proyecto empresarial notable y de un equipo periodístico que siempre supo interpretar el reto de los nuevos tiempos, vinculado a las nuevas tecnologías, y también sostener el reto de los viejos buenos tiempos, vinculado a la nobleza de estirpe profesional.

Armamos líos con responsabilidad y autoridad, gracias a aportes de profesionales ideológicamente diversos y con ganas de comerse la cancha y de pintar nuestra aldea, Mendoza, para así pintar el mundo.

De aquellos primeros y febriles días, soy uno de los tres empleados que ha vivido el proceso ininterrumpidamente, junto al guardia nocturno Roberto Chaparro y al ingeniero en Sistemas, Gustavo Comeglio, dos excelentes personas, además de excelentes compañeros. Para mí, Mdz es como un hijo al que empecé a querer desde su concepción en el seno materno, un hijo al que, por lo común, quiero más de lo que él me quiere, algo que, bien lo sabemos, nos puede ocurrir con los hijos.

Gracias a que el proyecto se yergue firme en sus dos piernas y crece, Mdz es también fuente de trabajo genuino de un grupo de personas que, por su aporte sostenido, cobra un sueldo cada principio de mes y así puede ir tejiendo su versión de la existencia, ir viviendo decentemente, ir formando familias, pagando un préstamo o un alquiler, haciendo algún viaje, comiendo un asado el domingo e ir proyectando de qué modo afrontará las horrorosas próximas facturas de gas y de la luz. Y lo hace, lo hacemos, porque tenemos trabajo y el trabajo es un derecho sagrado.

Ulises Mario Naranjo byn

Desde lo estrictamente personal, estos diez años y dos meses, han sido por demás nutritivos y francamente inolvidables. Me siento honestamente agradecido por seguir siendo parte de Mdz, sin deber, por ello, mayor renuncia a lo que pienso y aun pagando los costos de pensar lo que pienso y ocupando el espacio que actualmente me toca, menos relevante a todas luces, y, quizás, más sano para todos. El desafío, que asumo como deuda incumplida, es seguir intentando contar lo que ocurre no sólo al grupo de privilegiados que históricamente construye realidad desde sus posiciones de poder, sino también lo que pasa a aquellos que siempre pagan los platos rotos de todos los banquetes, aunque nunca están invitados y son despreciados con la mayor elegancia.

En fin, nos ha pasado de todo durante estos años, pero ahora es hora de festejo. Brindo por diez, por cien y por mil años más de Mdz y por mil años de periodismo honesto y valiente y por más proyectos que posibiliten que el abanico ideológico de lo real sea lo más amplio posible.

Ulises Naranjo, periodista de Mdz Online. 

Opiniones (6)
27 de abril de 2018 | 03:06
7
ERROR
27 de abril de 2018 | 03:06
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Muchas gracias, Ullises.
    6
  2. Muy buen artículo Ulises, como dice el primer comentario, muchos con una mirada diferente y más social.
    5
  3. Muchas gracias a todos, en particular, al maestro de periodistas Carlos Perlino. Nunca me olvido lo importante que fuiste en mi carrera profesional, por el apoyo y las alas que siempre me diste. Faltan periodistas como vos y como el Flaco Alejandro Gómez en Mendoza... Ulises Naranjo
    4
  4. En algún punto siento que los conozco y, sobre todo, que ustedes nos conocen. Nos escuchan. Borren los hilos del whatsapp por favor! Amable relato, Sr. Ulises, no debe haber sido fácil... pero más que un medio digital, han construido en buena parte una Mendoza mejor. Gracias
    3
  5. Ulises, saludos. Un dÍa de estos nos vemos. Para mi, sos uno de los pocos buenos periodistas que quedan en el país. Un abrazo.
    2
  6. Estimado Ulises, no tengo el gusto de conocerte personalmente pero valoro desde mi lugar de lector tu trabajo inicial y actual en MDZ, realmente se notaba un mirada mas humana y social en tu laburo. Saludos.
    1
En Imágenes
Aguas color Malbec
17 de Abril de 2018
Aguas color Malbec