Comenzó la Semana de la Lactancia: los motivos para amantar

La leche materna es la "primera inmunización" del bebé, no existen formulas alternativas para su protección. Los profesionales comparten los beneficios de este acto de amor.

Esta semana (del 1 al 7 de agosto) se celebra en más de 170 países, según lo estipulado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Semana Mundial de la Lactancia Materna. 

Fue en 1979, ante la disminución de las tasas de lactancia materna a nivel mundial, UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS), organizaron una reunión sobre la alimentación del lactante y niño pequeño. El resultado fue la recomendación de un Código Internacional para controlar las prácticas de comercialización de fórmulas infantiles y otros productos utilizados como sucedáneos de la leche materna , es decir, como sustitutos parciales o totales de la leche materna.

De hecho, la Conferencia Internacional de Nutrición del 1992 en Roma, definió que una de las principales estrategias para disminuir el hambre y la desnutrición es a través de la promoción de la lactancia materna, concluyendo que una de las acciones para aumentar los índices de la lactancia materna en el mundo es la implementación del monitoreo del Código Internacional. Dicho Código, 25 años después, sigue siendo "la piedra angular" para las autoridades de salud pública en regular algunas normas básicas. 

Según los profesionales, es una de las herramientas sanitarias que contribuye a disminuir la mortalidad infantil, generando beneficios sustanciales, tanto para los niños como para sus madres. 

Beneficios indiscutibles

Por ejemplo, la Prof. Dra. Andrea R. Miranda (MN 149.634), directora médica de la Sociedad Argentina de Estética y Nutrición Integral (SAENI), recuerda la importancia de la leche materna en el correcto desarrollo del recién nacido, principalmente en la prevención de enfermedades como la obesidad.

La leche de fórmula favorece al aumento de peso del bebé porque contiene mayor cantidad de grasa respecto de la leche materna, que por su parte es un alimento natural", dice la Dra. Miranda. Además, agrega: "al amamantar, la mamá no insiste al bebé para que siga tomando, aunque desconozca la cantidad de leche que tomó, porque su consumo es a demanda y él sabe cuándo está satisfecho. En cambio, con la mamadera, suele incitarlo a terminar todo su contenido".

La médica nutricionista indica seguir dándole el pecho al niño hasta su segundo año de vida para que adquiera así los nutrientes y anticuerpos necesarios y, a partir de ahí, educar su paladar y planificar las comidas para que mantenga una alimentación saludable a lo largo de su vida: "para prevenir la obesidad y demás trastornos alimentarios, los padres deben contribuir a una alimentación consciente desde el comienzo".

Por otro lado, la leche tiene un alto contenido en proteínas y es el alimento perfecto para satisfacer las necesidades del recién nacido. Esta leche es rica en nutrientes y anticuerpos que el bebé necesita justo después de nacer.

El calostro contiene una sustancia llamada inmunoglobulina A secretora, la cual forma una capa protectora sobre las membranas mucosas en los intestinos, nariz y garganta del bebé, precisamente las partes más susceptibles a virus, bacterias e infecciones.

Leche materna

Ayuda a reducir la absorción de bilirrubina y los problemas de ictericia. Si el bebé ingiere la leche materna suficiente, eliminará el excedente de bilirrubina a través de las heces.

Tiene un efecto laxante, se digiere fácilmente y es por eso que el bebé la demanda frecuentemente, lo que facilita la estimulación de leche materna. 

Además, proporciona los nutrientes necesarios en la proporción y temperatura adecuados. 

La leche mamá ofrece la combinación ideal de nutrientes para el bebé, incluyendo las vitaminas, proteínas y grasas que necesita. Además, su composición cambia conforme crece el bebé, de modo que satisface las necesidades en sus diferentes etapas de desarrollo.

Se digiere y asimila con gran facilidad. Esto previene incomodidades en el bebé relacionadas con su insipiente sistema digestivo, incluyendo diarrea, estreñimiento y cólico.

La nutrición en las primeras etapas de la vida del bebé es determinante en el desarrollo del sistema inmunológico del bebé.

Reduce la predisposición a enfermedades respiratorias. Los bebés que se alimentan con leche materna exclusivamente durante los primeros seis meses de vida tienen menos infecciones en el oído, enfermedades respiratorias (incluyendo asma), y molestias digestivas e intestinales.

Previene las alergias. Los bebés alimentados con leche materna también sufren menos alergias a alimentos, factores ambientales y en la piel. 

La variedad de sabores que recibe el bebé en la leche materna lo prepara mejor para aceptar los diferentes sabores de la comida sólida.

Favorece el correcto desarrollo de la mandíbula, los dientes y el habla. El acto de succión contribuye al avance de la mandíbula del bebé alcanzando una posición apropiada alrededor de los 8 meses. Si esta succión se realiza con tetina, los movimientos que realiza el bebé son más pasivos y los músculos de la mandíbula no se desarrollan tanto. Es por ello que una correcta succión y deglución son de vital importancia para el óptimo desarrollo de las estructuras orofaciales y así prevenir alteraciones del lenguaje.

Crea un fuerte vínculo entre madre-hijo. Cubriendo necesidades como la proximidad y seguridad que favorecen la autoestima del niño y la relación con la madre. 

También hay beneficios para mamá

La succión estimula la producción de hormonas que contraen el útero y ayudan a eliminar los loquios (restos de sangre y placenta que quedan tras el parto). Además, el durante el perídodo de lactancia materna se incrementan los niveles de la oxitocina, hormona que ayuda a reducir el sangrado postparto y a contraer el útero, para que el cuerpo de la mujer vuelva a la normalidad más pronto.

Dar de mamar consume entre 450 y 500 calorías al día, lo que ayuda a la mamá a perder peso más rápidamente después del embarazo

Favorece el descanso. Las tomas nocturnas son más fáciles ya que la hormona prolactina, que estimula la producción de leche, tiene un efecto relajante en madre y bebé.


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21 de abril de 2018 | 16:20
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